En un giro que combina la retórica tradicional con el pragmatismo económico, el presidente boliviano, Rodrigo Paz, calificó de "daño" la pérdida del litoral frente a Chile, pero instó a su nación a priorizar la integración regional. Durante los actos por el Día del Mar en Puerto Quijarro, el mandatario marcó distancia de las tensiones del pasado al proponer una visión de "puentes y no zanjas" en la relación con el gobierno chileno de José Antonio Kast.
A pesar de que el fallo de la Haya en 2018 eximió a Santiago de la obligación de negociar, la administración de Paz apuesta ahora por una "estrategia fluvio-marítima". El objetivo es potenciar la hidrovía Paraguay-Paraná como pulmón comercial hacia el Atlántico, mientras se mantienen abiertos los canales diplomáticos con Chile para buscar beneficios mutuos en la frontera.
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