Ciudad de México.
DESTINAN DECENAS DE MILLONES DE PESOS DEL ERARIO PARA PAGAR ARRENDAMIENTO CON EMPRESAS PRIVADAS.
ALGUNOS PODRIAN ESTAR FACTURANDO HORAS VUELO DE MÁS.
TRASLADOS A EVENTOS SOCIALES , VIAJES FAMILIARES Y A ZONAS DE RECREO
En medio de recortes presupuestales, carencias en servicios públicos y demandas ciudadanas por mayor transparencia, diversos gobernadores del país han sido señalados por el presunto uso excesivo de recursos públicos en la renta de helicópteros para traslados personales, familiares o actividades ajenas a sus funciones oficiales
De acuerdo con reportes de organismos de fiscalización y solicitudes de transparencia, los mandatarios estatales habrían destinado millones de pesos del erario a contratos de arrendamiento de aeronaves privadas, en muchos casos sin justificar su relación con tareas de seguridad, protección civil o supervisión de obra pública, que son los usos oficialmente permitidos.
Especialistas en administración pública señalan que el alquiler de helicópteros puede ser legítimo en estados con geografías complejas o situaciones de emergencia; sin embargo, advierten que la falta de controles y de agendas públicas verificables ha facilitado posibles abusos.
“El problema no es el helicóptero en sí, sino la opacidad: vuelos sin bitácora pública, sin pasajeros registrados o con destinos turísticos en fines de semana”, explicó un analista en rendición de cuentas.
Organizaciones civiles han documentado casos en los que las aeronaves contratadas por gobiernos estatales fueron utilizadas para traslados a eventos sociales, viajes familiares o desplazamientos a zonas de recreo. En algunos expedientes revisados se detectaron tarifas superiores a las del mercado y contratos adjudicados sin licitación, lo que podría constituir faltas administrativas graves.
La polémica ha reavivado el debate sobre los privilegios en el servicio público, luego de que en años recientes se impulsaran políticas de austeridad y la venta de aeronaves oficiales federales.
Activistas anticorrupción subrayan que, aunque la renta puede ser más barata que la compra y mantenimiento de flotas propias, debe sujetarse a criterios estrictos de necesidad, costo-beneficio y transparencia en tiempo real.
Ante las críticas, algunos gobiernos estatales han defendido el uso de helicópteros al argumentar que permiten optimizar tiempos de traslado en entidades extensas o con infraestructura carretera limitada, así como atender emergencias de manera oportuna.
No obstante, han prometido revisar sus lineamientos y publicar bitácoras de vuelo detalladas para disipar dudas.
Legisladores federales y locales han anunciado que impulsarán reformas para obligar a los ejecutivos estatales a transparentar contratos, itinerarios, pasajeros y objetivos de cada vuelo financiado con recursos públicos.
Mientras tanto, órganos de control y auditorías estatales mantienen abiertas investigaciones para determinar si hubo desvío de recursos o uso indebido de bienes públicos.
El tema ha generado indignación en redes sociales y entre ciudadanos que cuestionan el contraste entre los gastos en transporte aéreo de lujo y las necesidades urgentes en salud, seguridad y obra pública.
La exigencia central: que cada peso destinado a aeronaves se justifique con resultados verificables en beneficio de la población.
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