El consumo de productos ultraprocesados se ha disparado en las últimas décadas y hoy constituye una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial.
Diversos estudios científicos y organismos internacionales advierten que estos alimentos —ricos en azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y aditivos industriales— están asociados con obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las dietas basadas en alimentos ultraprocesados contribuyen significativamente al aumento de enfermedades no transmisibles, responsables de más del 70 % de las muertes en el mundo. Investigaciones de la Universidad de Harvard y la Universidad de São Paulo —donde se desarrolló la clasificación NOVA de alimentos— coinciden en que el grado de procesamiento industrial es un factor clave en el impacto negativo sobre la salud.
Los ultraprocesados más dañinos
Especialistas en nutrición identifican varios grupos de productos con mayor riesgo cuando se consumen de forma habitual:
1. Bebidas azucaradas y refrescos
Altamente asociados con obesidad y diabetes. Contienen grandes cantidades de azúcar libre sin aportar nutrientes esenciales.
2. Embutidos y carnes procesadas
Salchichas, jamones y tocino contienen sodio, nitritos y conservadores vinculados con mayor riesgo de cáncer colorrectal y enfermedades cardíacas.
3. Botanas fritas y snacks empaquetados
Papas fritas industriales, nachos y productos similares combinan grasas trans, sal y potenciadores de sabor que favorecen el consumo excesivo.
4. Cereales y productos de desayuno azucarados
A pesar de su imagen “saludable”, muchos contienen más azúcar que un postre y aditivos artificiales
.
5. Panes industriales y bollería empaquetada
Pan blanco de larga duración, donas y pastelillos contienen harinas refinadas, azúcares y grasas de baja calidad nutricional.
6. Comidas listas para calentar
Pizzas congeladas, sopas instantáneas y platos preparados concentran sodio, grasas y aditivos para conservar textura y sabor.
Consumo en aumento y riesgos acumulativos
En países de ingresos medios como México, los ultraprocesados ya representan más de la mitad de las calorías consumidas en zonas urbanas, según investigaciones académicas regionales. Nutriólogos advierten que el problema no es el consumo ocasional, sino su presencia cotidiana en la dieta, desplazando alimentos frescos como frutas, verduras, leguminosas y granos integrales.
Además del impacto metabólico, estudios recientes sugieren vínculos entre el consumo elevado de ultraprocesados y depresión, deterioro cognitivo y mortalidad prematura
Recomendaciones de expertos
Especialistas en salud pública recomiendan:
Priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados.
Leer etiquetas y evitar productos con listas largas de ingredientes.
Reducir bebidas azucaradas y snacks industriales.
Preferir agua, frutas, verduras, granos integrales y proteínas naturales.
La evidencia científica coincide en que reducir el consumo de ultraprocesados es una de las medidas más efectivas para mejorar la salud poblacional y prevenir enfermedades crónicas en el largo plazo.
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