Hicks, actual obispo de Joliet, asume el cargo en un contexto de tensiones entre la Iglesia y el gobierno de Donald Trump, especialmente por las políticas migratorias. El nuevo arzobispo ha respaldado públicamente mensajes en favor de los migrantes y la dignidad humana, en línea con la visión pastoral del primer papa estadounidense.
El relevo se concretó después de que Dolan concluyera la creación de un fondo de 300 millones de dólares para compensar a víctimas de abuso sexual. Hicks afirmó que la Iglesia debe mantener su compromiso con la prevención del abuso, la transparencia y la atención a los sobrevivientes.
Con experiencia pastoral en América Latina y una trayectoria cercana a figuras progresistas de la Iglesia estadounidense, Hicks inicia una nueva etapa al frente de una de las arquidiócesis más influyentes del país.
Foto: Vatican News
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