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18 de diciembre de 2022

Argentina, más allá del futbol Xavier Gutiérrez

 


Unas pinceladas de un entrañable país al margen de los mitos.

    Confieso mi argentinidad. Me viene de tiempo atrás. Seguramente desde la infancia, cuando mi padre me incubó la letra y la música de algunos tangos.

 Después habrían de ocurrir muchas cosas. Un uruguayo, vecino de los argentinos, me dijo un día: “hay muchas cosas que tú no necesitas buscar, ellas te encuentran.” Más adelante esto se materializó.


 Por razones de trabajo viajé a ese maravilloso país, y luego lo haría otras veces por cuenta propia. Me cautivó por mil razones: sus calles, su ambiente, sus edificios, sus barrios, su comida y por encima de todo… ¡el tango! Sí, el tango, esa maravillosa música tristona que embruja.


 Lo dijo mejor don Enrique Santos Discépolo: “El tango es un pensamiento triste que se baila...” Don Enrique, gigante entre los compositores argentinos, quien por cierto vivió un intenso romance en México y tuvo un hijo mexicano. 


 Sus librerías y cafés seducen. Las primeras son como templos de cultura, como un vicio culto popular, hábito nato, recreo increíble para propios y extraños, aquel cine que devino librería inolvidable, como un cielo para amantes de los libros. Los cafés, viejos y eternos refugios para la lectura y conversación, la filosofía y el amor, la insurgencia y el placer, paraísos para la soledad en compañía de la letra impresa. 



 “El Tortoni”, milenario e histórico café, museo vivo del ser y quehacer del bonaerense. Por supuesto “Caminito”, ese imantado rincón del viejo Buenos Aires, lugar de mito y nostalgia con su encanto de barrio añejo y muestrario de

. El acento en el habla, el delicioso olor de sus restaurantes, sus salones de baile y las parejas callejeras que hacen firuletes casi circenses en la calle Florida y muchos sitios turísticos, sus kioscos de diarios y revistas, su belleza arquitectónica con trozos de Madrid, París y Roma, como describen muchos. Es explicable: es una enorme ciudad de migrantes donde se hicieron enormes fortunas resultado de su exitosa ganadería y cereales. Mendoza,

 La Plata, Bariloche, las cascadas de Iguazú y todas esas bellezas que como perlas engarzadas hablan por este gran territorio del sur de América, ligado a Los Andes y sus paisajes de ensueño, convierten a esta tierra en un sitio inolvidable del mundo. Múltiples personajes han nacido en sus entrañas. 

Desde Borges hasta El Ché, Maradona y Gardel, Evita y Perón, Favaloro y el Papa Francisco, Julio Cortázar, Hugo del Carril, Julio Sosa, Tita Merelo y muchos que son prendas de oro de su iconografía. Hoy Messi, ¡por supuesto…! De las páginas escritas por argentinos, tomo sólo dos pequeñas muestras de su enorme riqueza:



 Del clásico Martín Fierro, de José Hernández, entrañable alma de la poesía gauchesca, tomo los seis renglones con los que arranca el libro: Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela, que el hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela. 


 Y esta composición de Almafuerte, seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios, frustrado pintor y genial docente, periodista y poeta: No te des por vencido, ni aún vencido, no te sientas esclavo, ni aún esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. 


 Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido. Procede como Dios que nunca llora; o como lucifer que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora…


 ¡Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza! Quizá algo de esto inspiró a la selección argentina ayer en su victoria sobre la francesa. Los mitos urbanos en nuestro país describen a los argentinos como arrogantes y presuntuosos. Algo semejante ocurre en diversos países, con sus vecinos o con nacionales de otras latitudes, lugares comunes que no tienen sustento alguno y que se convierten en generalizaciones falsas y ofensivas. 


 Yo hice mi personal encuesta en uno de esos viajes con una de mis hijas. Hicimos un recuento y de las aproximadamente doscientas personas de todos los niveles con las que tratamos en distintos sitios, ambientes y ciudades, no encontramos un solo caso en el que advirtiésemos esa fama que le atribuyen al habitante de esa querida nación. Andares y saberes Zacatlán es una ciudad que pareciera que siempre está en la punta de lanza del quehacer cultural en la sierra norte poblana. 

Recientemente, el maestro Nemesio Barragán organizó un magnífico ciclo de conferencias sobre la evolución histórica y distintas facetas de ese dinámico terruño en la vida del país. 


 Hechos de esta naturaleza se desarrollan una y otra vez a lo largo de cada año en esa ciudad, de tal manera que cada mes o temporada personas o agrupaciones idean actividades culturales, comerciales, turísticas, escolares, pictóricas, musicales o de otra índole, que sitúan a Zacatlán a la vanguardia de la creatividad, innovación o buen clima social dentro de la geografía poblana. ¡Felicitaciones por ello! xgt49@yahoo.com.mx
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