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2 de agosto de 2022

42% de los mexicanos está abierto a probar alimentos cultivados en laboratorio: NielsenIQ

 


 Durante la primera quincena de julio la inflación se ubicó en 8.16%, su mayor nivel en México desde enero de 2001 [1] 75% de los consumidores en el país dicen resentir el alza de precios, cuando hace un año solo 67% tenía esa percepción Ciudad de México, 2 de agosto de 2022-México enfrenta retos económicos importantes los cuales están impactando en el consumo del mexicano y en cómo las compañías invierten; sobre todo la industria de alimentos, uno de los sectores que genera más gastos en las familias.

 En julio de este año la inflación se ubicó en 8.16%, su nivel más alto desde enero de 2001, y ha generado un alza continua de precios que han ocasionado variaciones en el gasto de los consumidores, asimismo, ha impulsado la conversación alrededor de si estamos listos para otras opciones como lo son los alimentos generados en laboratorios. El sentimiento hacia los ingredientes sintéticos es un poco más positivo que aquel hacia la carne cultivada de la misma forma, pero aún representa un reto tanto para la industria como para los consumidores.


 De acuerdo con el reporte The Leading Edge de Nielsen IQ, el 42% de los mexicanos está abierto a probar comida producida en laboratorio, pero 45% no tiene conocimiento de esta posibilidad.

 Y es que los beneficios y necesidades sociales que la carne y los ingredientes cultivados en laboratorio pueden proporcionar son enormemente positivos, como la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y control de enfermedades, alimentos baratos para comunidades en riesgo, por nombrar algunos. 


Todas las ventajas son eventuales, pero no queda duda que son potencialmente disruptivas y prometedoras. Otro factor importante para considerar es el desabasto de recursos naturales. La experiencia y las capacidades para crear productos cultivados se pueden utilizar para crear alternativas para ingredientes que podrían ser escasos o costosos de cultivar en el futuro, como granos de café y aceite de palma. 


Además, la producción de estos ingredientes sintéticos podría ayudar a disminuir el impacto ambiental, por ejemplo, la deforestación. Inversión y escalabilidad Particularmente la carne cultivada en laboratorio se destaca como un ejemplo de por qué la industria debería tener una visión amplia al invertir para el futuro. Si bien el costo de la carne cultivada es actualmente muy alto, se confía en que se reducirá conforme la industria vaya creciendo.


 Al mismo tiempo, eliminando a los animales de la cadena de valor alimentaria, desaparece la necesidad de prácticas agrícolas intensivas, granjas en batería y mataderos, así como el sufrimiento de los animales. Por otro lado, productos como las alternativas a la leche elaboradas en laboratorio ya han recibido aprobaciones gubernamentales en mercados como Estados Unidos, porque están hechos usando “fermentación de precisión” en lugar de ciencias más innovadoras que requieren mayor investigación y pruebas.


 “En el futuro, la carne de laboratorio podría convertirse en una fuente de proteínas accesible y barata, y podría utilizarse para resolver los problemas de escasez de alimentos y seguridad alimentaria que hoy hemos visto se han agravado con la pandemia de COVID-19 y la guerra de Ucrania. Aun así, la escalabilidad de este mercado requerirá experiencia, avances e innovación adicionales” comentó Yanira Reyes, Líder de Customer Success de NielsenIQ en México. Los alimentos creados en laboratorio tienen el potencial de impactar mercados, categorías y segmentos de consumidores en el mediano plazo. Además, están ligados a las credenciales ambientales y la gobernanza que podrían cambiar la ecuación de las barreras actuales a más favorables.


 En promedio, solo 6% de mexicanos han consumido un alimento sintético. Será difícil superar la resistencia de los consumidores a ellos, pero la política, legislación y subvenciones es positiva y probablemente sea un factor clave en su eventual crecimiento en los mercados. Todavía estamos lejos de ver alimentos creados en laboratorio en nuestros supermercados y es un hecho que la producción seguirá siendo una categoría de nicho que no afectará las ventas del mercado de consumo de manera significativa en los próximos 3 años, pero ya está en el mapa y seguramente llegará el momento en que este tipo de productos sean cotidianos y de consumo común para todos.
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