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20 de agosto de 2021

¿Vestigios humanos de 30 mil años en Tehuacán?

 

SIN LÍMITE .SPor Raúl Torres Salmerón. *Una nueva investigación abre esa posibilidad  Un inesperado descubrimiento de un investigador de la Universidad Estatal de Iowa sugiere que los primeros humanos pudieron haber llegado a América del Norte hace más de 30 mil años, casi 20 mil años antes de lo que se pensaba hasta ahora. De acuerdo a Andrew Somerville, autor principal de un estudio publicado en junio de 2021, en la revista Latin American Antiquity, realizaron el descubrimiento mientras estudiaban los orígenes de la agricultura en el Valle de Tehuacán,
 Puebla, México. Como parte del trabajo, querían establecer una fecha para la ocupación humana más temprana de la cueva de Coxcatlán en dicho Valle, por lo que obtuvieron fechas de radiocarbono para varios huesos de conejo y venado que se recolectaron de la cueva en la década de 1960 como parte del Proyecto Arqueológico-Botánico de Tehuacán.



 El resultado de la fecha de los huesos, totalmente inesperado, hizo que Somerville y sus colegas cambiaran de golpe el objeto de su investigación, reportó el diario español ABC, pues el rango de antigüedad para las muestras de hueso se situó entre hace 33 mil 448 y 28 mil 279 años. Somerville asegura que no esperaba encontrar una edad tan avanzada. Los hallazgos entran de lleno en el viejo debate de la teoría de que el continente americano no conoció la presencia del hombre hasta que los primeros humanos cruzaron el puente terrestre de Bering hacia las Américas hace unos 13 mil años. No estábamos tratando de entrar en este debate, asegura Somerville, ni siquiera de encontrar muestras realmente antiguas.



 Queríamos ubicar un estudio agrícola con una línea de tiempo más firme. Fue sorprendente encontrar esos restos con fechas tan antiguas en el fondo de la cueva y eso significa que debemos observar más de cerca los artefactos recuperados de esos niveles. Según el investigador, los hallazgos permitirán una mejor comprensión de la cronología de la región. 













Los estudios anteriores se basaron en muestras de carbón y plantas. Para Somerville los huesos de animales son un material mucho mejor para saber su edad. Sin embargo, aún quedan preguntas y la más importante es si existe un vínculo humano con esos huesos y si tienen muestras de haber sido manipulados por el hombre. Para resolver la cuestión, los investigadores planean estudiar a fondo los huesos de conejo y venado en busca de marcas de corte que indiquen que fueron hechos o golpeados por alguna herramienta humana. También buscarán alteraciones térmicas que sugieran que los huesos se hervían o se asaban al fuego pues según Somerville, las posibles herramientas de piedra de los primeros niveles de la cueva también pueden dar pistas. Determinar si los artefactos de piedra eran productos de fabricación humana o si eran simplemente piedras astilladas de forma natural sería una forma de llegar al fondo de la cuestión, sostiene el experto. Si podemos encontrar pruebas sólidas de que los seres humanos de hecho fabricaron y utilizaron estas herramientas, será otra forma de avanzar. 




 HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO El descubrimiento fue inesperado, porque el proceso de rastrear los huesos de los animales para tomar muestras fue arduo. La colección de muestras del Proyecto Arqueológico-Botánico de Tehuacán de la década de 1960, se distribuyó a diferentes museos y laboratorios en México y Estados Unidos. No estaba nada claro dónde se enviaron los huesos de los animales. Después de un año de correos electrónicos y llamadas, Somerville y su colaboradora Isabel Casar, de la Universidad Nacional Autónoma de México, tuvieron un golpe de suerte con un laboratorio en la Ciudad de México. El Director del Laboratorio, Joaquín Arroyo-Cabrales, aceptó ayudar a Somerville y Casar a buscar la colección perdida. Entre las innumerables cajas de artefactos, finalmente los encontraron. Una vez localizados los huesos,



 Somerville obtuvo permiso del Gobierno de México para tomar pequeñas muestras de 17 huesos diferentes que eran de ocho conejos y nueve ciervos, para fijar la fecha por radiocarbono. Si un examen más detenido prueba que fueron manipulados por humanos, el investigador asegura que cambiará lo que sabemos sobre el momento y cómo llegaron las primeras personas al continente americano. Retroceder la llegada de los humanos a América del Norte hace más de 30 mil años concluye Somerville, significaría que nuestros antepasados ya estaban allí antes del período del Último Máximo Glacial, cuando la Edad de Hielo estaba en su peor momento. 






 Gran parte de América del Norte habría sido inhóspita para las poblaciones humanas. Los glaciares habrían bloqueado por completo cualquier paso por tierra procedente de Alaska y Canadá, lo que significa que la gente probablemente habría tenido que llegar a las Américas en barcos por la costa del Pacífico. Nuevamente Tehuacán, como en el caso de maíz, podría pasar nuevamente a la historia universal. En fin, como escribió Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948) en La Poesía es un Atentado Celeste: Ando en viaje dando un poco de mi vida a ciertos árboles y a ciertas piedras, que me han esperado muchos años, se cansaron de esperarme y se sentaron . Estoy ausente y estoy presente en estado de espera. Ellos querrían mi lenguaje para expresarse y yo querría el de ellos para expresarlos. He aquí el equívoco el atroz equívoco. raultorress@hotmail.com
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