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21 de mayo de 2020

Descubren un asteroide troyano en la órbita de Júpiter del que brota una cola como un cometa

Su cabellera se mantuvo durante los meses que ese cuerpo celeste estuvo escondido detrás del Sol después del primer avistamiento.

Captura de pantalla
Wolfram
El Sistema de última alerta de impacto terrestre de asteroides operado por la Universidad de Hawái (ATLAS) ha descubierto en la órbita de Júpiter un asteroide troyano del que brota una cabellera como la que tienen los cometas.

Los asteroides troyanos son un tipo de cuerpos celestes que comparten órbita con un planeta y se adelantan o retrasan 60º respecto al este.
El objeto celeste en cuestión, que bautizaron 2019 LD2, no representa un peligro para la Tierra debido al lugar estable que ocupa en el sistema Solar, pero resulta que es el primero de su índole. Normalmente los asteroides no emiten gas, o sea vapor o polvo a tal escala que se les formase una cola.

A principios de junio pasado el objeto fue visto por primera vez y registrado como un pequeño asteroide, sin peculiaridades frente a los miles de otros ya conocidos que se cuelan en la misma órbita. Adelantaba unos 60º el planeta gigante en su rotación en torno al Sol, al igual que muchos de sus semejantes.

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Sin embargo, la posterior revisión de las imágenes obtenidas en la Universidad Real de Belfast (Reino Unido) hizo pensar que podía tener la naturaleza cometaria, algo que se confirmó desde Hawái días después. Ese breve período de observación reservaba el lugar para distintas interpretaciones sobre una condición provisional de un asteroide habitual, pero las dudas se disiparon en abril de 2020.

Durante varios meses, el asteroide pasó detrás del Sol, tiempo en el que no fue observable desde la Tierra. Cuando reapareció en el cielo nocturno, las observaciones rutinarias del ATLAS confirmaron que todavía parece un cometa. Los astrónomos estiman que el objeto que orbita Júpiter ha estado continuamente activo durante casi un año (terrestre), reporta la Universidad de Hawái en Manoa en un comunicado emitido este 20 de mayo.

"Hemos creído durante décadas que los asteroides troyanos deberían tener grandes cantidades de hielo debajo de sus superficies, pero nunca tuvimos evidencia alguna hasta ahora", comentó el colaborador del proyecto, el astrónomo Alan Fitzsimmons (Belfast). "El ATLAS ha demostrado que las predicciones sobre su naturaleza gélida pueden ser correctas".

Dentro del 'enjambre', fuera del patrón

Las imágenes del 2019 LD2 (marcado con las rayas rojas) en medio de las estrellas obtenidas por el telescopio del ATLAS.
Universidad de Hawái en Manoa
Los científicos creen que la mayoría de los troyanos que siguen la misma órbita que Júpiter siguen siendo desconocidos y puede haber cientos de miles. Consideran muy probable que gran parte fueran capturados por la fuerza gravitatoria del planeta hace miles de millones de años y, si tenían al principio había una superficie de hielo que pudiera vaporizarse, debió de haberlo hecho hace mucho tiempo. Se habría cubierto una capa de polvo y permanecerían 'silenciosos' en su movimiento.

En divergencia con este patrón destaca el caso del 2019 LD2 y lo hace particularmente interesante. Es probable que se adhiriera al 'enjambre' de troyanos mucho más tarde que el resto que se conocen.

El ATLAS es un proyecto financiado por la NASA que escanea el cielo en búsqueda de cuerpos peligrosos, que amenazan con una potencial colisióncontra nuestro planeta. No obstante, la gran periodicidad del monitoreo les permite encontrar a menudo otras clases de objetos, incluso jamás vistos, como este.

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