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1 de enero de 2020

Una madre compra una muñeca "horrible" como regalo de Navidad y descubre que su cabeza está llena de cocaína

Una muñeca con forma de sirena que Elizabeth Faidley compró por Internet contenía cerca de 60 gramos de la droga.

Imagen ilustrativa.
Unsplash / Kari Shea
En 2015, la neoyorquina Elizabeth Faidley estuvo a punto de ser acusada de tráfico de drogas por haber comprado a su hija Ellie lo que la niña le había pedido como regalo de Navidad: una muñeca sirena. Ella misma contó la extraña historia que vivió en una publicación en su página de Facebook.

Aunque no le resultó nada fácil, poco antes de las fiestas de Navidad de ese año Elizabeth encontró en Etsy, un mercado en línea especializado en objetos únicos o hechos a mano, la muñeca que su hija quería.

Sin embargo, al recibirla Elizabeth encontró que la sirena —a la que llamó Pearl— era "horrible": aparte de que su piel era "espeluznante y extraña", tenía una cara a la que los estudiantes adolescentes de la mujer reaccionaron "con puro horror". No obstante, decidió regalársela a su hija, convencida de que a la pequeña Ellie le gustaría a pesar de todo.


Pero la niña tampoco apreció a Pearl. "¡Dios mío, esta muñeca es horrible! ¿Qué te pasa, Santa?", dijo al desenvolver el juguete. Según Elizabeth, fue en ese momento cuando su hija empezó a darse cuenta de que Papá Noel no existe.


Para mejorar el aspecto de la muñeca, la madre la llevó a un taller de la vecina ciudad de Secaucus, en Nueva Jersey, especializado en la reparación de juguetes.

Cuál no sería su sorpresa cuando una mañana de enero un agente de Policía se puso en contacto con ella para decirle que los trabajadores del taller habían encontrado 60 gramos de cocaína dentro de la cabeza de la muñeca Pearl.

Inicialmente el policía sugirió que las drogas pertenecían a Elizabeth, pero ella aseguró que no tenía ninguna relación con la droga, cosa que pudo demostrar.

"Él cede y acepta que sería extraño que yo metiera cocaína en la cabeza de una muñeca y luego la enviara a un costoso hospital de muñecas", describe la mujer lo que llama "la conversación más rara" de su vida.

Hace unos pocos días, la rocambolesca historia llegó a su fin, al menos para la familia de Elizabeth. En una llamada telefónica, la Policía les notificó que no creían que la cocaína les perteneciera. No obstante, también les dijo que Ellie nunca verá la muñeca.

"Lamento decepcionar a su hija, pero Pearl no puede volver a casa. Nunca. La guardarán como prueba en espera de un juicio internacional de drogas. Lo siento", cita la mujer al detective.

"Tratamos de conseguir el mejor regalo de Navidad, accidentalmente compramos una muñeca sirena rellena de cocaína y nos enredamos en una red internacional de tráfico de drogas", sintetiza Elizabeth, que desea a todos aquellos que lean su relato unas navidades "libres de sirenas y drogas".

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