Muchas, muchos hemos enviado en algún momento mensajes oportunos que logran el
objetivo original que los provocó.
Hemos también en muchos momentos enviado mensajes erróneos que tuvimos que
corregir.
Sin embargo, también otras personas prefieren, el silencio.
Porque el silencio también es
un mensaje.
Eso fue lo que vimos el pasado domingo, la presidenta de la República, la jefa del Estado
Mexicano, la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, permaneció en silencio
mientras todo el país vivía una coyuntura crítica que requería un mensaje al pueblo de
México que gobierna.
Empezaron a difundirse imágenes de bloqueos en carreteras, familias varadas, cancelación
de vuelos, transporte público paralizado, tiendas de conveniencia incendiadas, suspensión
de clases en todos los niveles de la educación pública y privada, fuga de reos, calles,
mercados y centros comerciales vacíos, incendios por doquier, en más de veinte estados
de la República, en claro desafío al gobierno.
Poco a poco y vía redes sociales nos enteramos. Eran las reacciones de los grupos
criminales con capacitación para militar del CJNG extendido a lo largo y ancho del país, por
la detención y abatimiento de su poderosísima cabeza principal, el señor Nemesio
Oseguera conocido como “El Mencho”.
Un narcotraficante que representaba un peligro constante.
Que logró que su grupo
criminal se expandiera por todo el país y según fue documentado en otros 40 países del
mundo, que diversificó “su negocio” ya que además del narcotráfico abarcaba también el
huachicol, los minerales, la extorsión, el fentanilo, el tráfico de personas, desapariciones,
asesinatos de personas buscadoras, secuestros, blanqueo de capitales; pero también de
manera muy preocupante ocupando “sus aliados cómplices” cargos públicos en los
distintos niveles de gobierno y en todos los Poderes del país.
Esto habla de un personaje que representaba un peligro constante para México y para el
mundo incluso EU ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información para
su captura.
Haber dado un viraje a la política de seguridad poco efectiva del sexenio anterior. Articular
un operativo de esta naturaleza, lograr la ayuda en la investigación de parte de EU y
capturar al líder del cártel considerado como el más mortífero y de mayor poder
destructivo ha generado sin duda el respaldo absoluto de las mexicanas y mexicanos
cansados ya de tanta inseguridad.
Captura que sin duda será recordada al término del período de su gobierno y se convertirá
en legado de la jefa de Estado.
Por eso inentendible la falta de un mensaje de tranquilidad y de certeza de su actuación,
no sólo para las familias mexicanas; también para familiares de miembros del Ejército que
estaban en ese operativo.
Sólo horas después cuando el país estaba incendiado un
lacónico “El gabinete de seguridad informará”, y el segundo escrito vía la red social X
haciendo énfasis en que todo estaba en “plena normalidad” que, por supuesto
contradecía a las imágenes que todas, todos, estábamos mirando.
El mensaje pudo haber sido el inicio de la reconstrucción de confianza en un país
fracturado, aunque no lo quieran reconocer. ¿Se perdió una gran oportunidad? me parece
que sí. ¿Qué podemos esperar más adelante? porque falta conocer los impactos de esta
operación que ya es denominada como de las más relevantes en la historia reciente de la
seguridad en México.
Muchas dudas. ¿Qué mensaje habrá querido dar la presidenta con su silencio?