Si la impresión 3D nos sorprendió al permitirnos fabricar objetos tridimensionales capa por capa, la impresión 4D añade una dimensión completamente nueva: el tiempo.
Esta tecnología utiliza materiales inteligentes que, una vez impresos, tienen la capacidad de cambiar de forma, color o propiedad física de manera autónoma cuando se exponen a un estímulo externo, como el agua, el calor, la luz o la presión.
Imagine tuberías capaces de ensancharse o contraerse solas según el volumen de agua que transporten, o ropa deportiva que abre microventilaciones cuando detecta el sudor de la piel.
En el campo de la medicina, se están diseñando implantes médicos que se inyectan en el cuerpo de forma compacta y se despliegan magnéticamente al llegar a su destino exacto, reduciendo drásticamente los riesgos de las cirugías invasivas.
La materia estática está empezando a programarse como si fuera software.