. En los últimos días varios países han celebrado su independencia. Esto no es poca cosa, se trata del enorme esfuerzo social por la construcción de las bases esenciales de las democracias constitucionales en sus países.
Estados Unidos de Norteamérica cumplió el 250 aniversario de la firma de su Declaración de Independencia el pasado 4 de julio. También en el mes de julio el día 14 pero de 1789 la conmemoración en Francia. Considerando sus propios tiempos y contextos, todos estos hechos históricos dieron paso al nacimiento de nuevas naciones rompiendo con los diversos dominios por los que lucharon en cada uno de sus propios movimientos de guerras de independencia, como también lo vivió nuestro país.
Todos con ideales de libertad y de gran relevancia histórica. Los estudiosos refieren que las causas centrales que detonaron las luchas que los originaron se enmarcaron en la desigualdad social, la pobreza extrema, los abusos constantes de las autoridades y la falta de respeto a los derechos humanos que vivían.
En Francia incluso sostienen que a partir de la aprobación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se construyó un hito en la historia del constitucionalismo moderno. En uno de sus artículos esta Declaración señala: “una sociedad en la que no esté establecida la garantía de los derechos ni determinada la separación de Poderes carece de Constitución” (Artículo 16).
A más de dos siglos de distancia observamos que siempre habrá gobernantes con tendencias de abusar y que las crecientes tentaciones autocráticas han demostrado que justamente las personas que gobiernan sean las primeras en desobedecer el cumplimiento de las leyes, de manera que todos los ideales por los que lucharon nuestros ancestros en diferentes épocas se ponen en riesgo. Hoy, los movimientos populistas, sean de izquierda, o de derecha, acaban por destruir el orden público poniendo en peligro la democracia, la estabilidad política.
En México hemos comprobado la pérdida del equilibrio de Poderes. A un año de la elección del acordeón, ha quedado demostrada, la desestabilización del Poder Judicial del país, que ha generado la destrucción de la institución, la falta de profesionalismo y de respeto de las nuevas autoridades que conforman uno de los Poderes del país.
¿Cómo entonces podemos ser capaces de generar políticas públicas capaces de garantizar condiciones de vida digna para todos, para todas; cuando hay una pérdida del diálogo nacional y cuando pareciera no se quieren construir convergencias? Se nos olvida cómo se fueron construyendo esos ideales de libertad, de justicia social, de igualdad, de fraternidad, de democracia que asumieron los hombres y las mujeres de esas épocas en esas luchas que dieron cauce a los movimientos de independencia. Pareciera que se nos olvida también que actualmente habitamos este planeta 8, 230 millones de personas y que México es uno de los veinte países más poblados del mundo.
Creo que viene siendo el momento de dar paso a reconocer que, así como en esas épocas se trató de un cambio radical respecto de cómo debe funcionar la sociedad; en tiempos actuales urge ese esfuerzo social para reconstruir nuestro sistema político; reencontrar nuestra estabilidad social y política; el cumplimiento de nuestros derechos sociales, el acceso a la justicia y el cumplimiento de nuestras leyes; la seguridad que todos, todas necesitamos; y podemos lograrlo. Se acercan los tiempos. rgolmedo51@gmail.com @rgolmedo Palabra de Mujer Atlixco rociogarciaolmedo.com