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Logra FGE sentencia condenatoria a 10 años de prisión por violación equiparada en San Pedro Cholula

marzo 01, 2026




 CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- La Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) obtuvo sentencia condenatoria en contra de Juan José “N.”, tras acreditarse su responsabilidad en el delito de violación equiparada, cometido en agravio de una mujer.

 De acuerdo con las pruebas presentadas en juicio, los hechos ocurrieron la madrugada del 29 de septiembre de 2023, en un domicilio ubicado en San Matías Cocoyotla, municipio de San Pedro Cholula, donde la víctima se encontraba dormida después de haber asistido a un evento social. Aprovechando que la víctima se encontraba en estado de vulnerabilidad y sin posibilidad de oponer resistencia, el hoy sentenciado ingresó a su habitación y realizó actos de naturaleza sexual sin su consentimiento.

 Tras lo ocurrido, familiares solicitaron apoyo policial, logrando su detención. Durante el juicio oral, el Ministerio Público aportó pruebas testimoniales y periciales que permitieron demostrar su responsabilidad penal como autor material del delito. Como resultado, la autoridad judicial impuso a Juan José “N.” una pena de 10 años de prisión, así como una multa equivalente a 120 Unidades de Medida y Actualización, además del pago de la reparación del daño moral y material en favor de la víctima.

Ganan estudiantes BUAP oro en la Olimpiada Estatal de Matemáticas

marzo 01, 2026




 Domingo, Marzo 1, 2026 .

Premios y reconocimientos Tras una jornada de pruebas, los estudiantes Sayuri Colmenares Becerra y Daniel Díaz Ortiz, de las preparatorias Emiliano Zapata de la BUAP con sedes en Puebla y San Martín Texmelucan, respectivamente, resultaron ganadores de la medalla de oro en el nivel 4 de la Olimpiada Estatal de Matemáticas.


 Su triunfo les permitirá, junto con los ganadores de los niveles 1 (quinto y sexto de primaria); 2 (primero y segundo de secundaria); y 3 (tercero y primero de preparatoria), presentar el examen internacional local SASMO 2026.


 Los mejor evaluados serán seleccionados para representar a México en la Olimpiada Internacional a realizarse a mediados de este año en Singapur. La Olimpiada Estatal de Matemáticas tuvo como sede la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, donde acudieron 80 estudiantes de todo el estado para competir en cuatro niveles.


Fuente: 

Mtro. Jorge Otero González.

FCMF/Comité organizador. 








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Proponen en la BUAP utilizar la Física para proteger cultivos prioritarios

marzo 01, 2026



 Domingo, Marzo 1, 2026

 Ciencia Un trabajo multidisciplinario de investigadores físicos y de agroecología Un equipo multidisciplinario de científicos BUAP demostró que las leyes de la Física que gobiernan lo más pequeño en el universo son también clave para una agricultura sostenible y sin químicos.

 Su trabajo emplea la teoría de percolación ─una rama de la Física estadística que estudia cómo se conectan los sistemas─, para predecir tanto la formación de estados exóticos de la materia, como la propagación de enfermedades en los cultivos. 



 Los investigadores BUAP, Jhony Eredi Ramírez, Arturo Fernández Téllez, Ygnacio Martínez Laguna, Jesús Francisco López Olguín y Agustín Aragón García, demostraron que una plantación se comporta de forma idéntica a un sistema físico poroso.

 La Física como escudo natural en la agricultura Con un enfoque agroecológico, los investigadores publicaron un estudio revolucionario sobre el manejo agroecológico de Phytophthora, conocido como el "destructor de plantas", un patógeno que causa pérdidas económicas masivas a nivel mundial y que se propaga a través de esporas que "nadan" en la humedad del suelo hacia las raíces.

 En Puebla, se reporta que Phytophthora ataca a diversas plantaciones causando pérdidas millonarias a productores de papa, chile y aguacate.

 Al organizar los cultivos en configuraciones de intercalado (intercropping), como columnas o diagonales alternas (estilo ajedrez), es posible crear "barreras naturales".

 El estudio determinó que la configuración de diagonales alternas es la más efectiva para evitar que la enfermedad se extienda por todo el campo, permitiendo a los agricultores proteger sus cosechas sin depender de fungicidas químicos.


 Para 2022 su enfoque se trasladó de los campos de cultivo al corazón de los aceleradores de partículas más potentes del mundo, como el LHC en Suiza y el RHIC en Estados Unidos.

 Los científicos investigaron el Plasma de Quarks y Gluones (QGP), un estado de la materia donde los componentes más básicos de los átomos se liberan, similar a una "sopa primigenia" caliente que existió en el origen del universo. Aplicando la misma teoría de percolación, los físicos de la BUAP descubrieron que la temperatura necesaria para formar este plasma no es constante, sino que depende del tamaño de los núcleos que chocan

. Un hallazgo sorprendente es que las colisiones entre partículas pequeñas (como protones) requieren energías 20 veces mayores que las colisiones entre núcleos grandes (como el plomo) para liberar a los quarks de su confinamiento

. Este descubrimiento ayuda a entender por qué los experimentos observan comportamientos colectivos incluso en sistemas que antes se consideraban "demasiado pequeños" para formar este plasma. Entropía y el "calor" de las colisiones Fue a principios de 2024 cuando la investigación avanzó hacia la comprensión de la entropía y la capacidad calorífica de estos sistemas extremos. Al analizar datos de colisiones a energías que van desde los 0.2 hasta los 13 billones de electronvoltios (TeV), el equipo encontró que el sistema no se comporta como un gas simple.

 A diferencia de un gas ideal, la capacidad calorífica del sistema de partículas aumenta a medida que sube la energía de colisión, lo que indica que el sistema adquiere "nuevos grados de libertad" o formas de almacenar energía. Este fenómeno es comparable a calentar un objeto que, al llegar a cierta temperatura, comienza a absorber calor no sólo para aumentar su velocidad, sino para transformar su estructura interna.

 Una estrategia integral para la seguridad alimentaria La culminación de este esfuerzo se presenta en abril de 2025, con una visión integral que une la física de redes complejas con la protección de cultivos frente a nuevas amenazas, como la arañita roja (Tetranychus urticae). Este ácaro, al igual que los patógenos previos, se desplaza entre plantas adyacentes a través del contacto entre hojas. Los científicos han concluido que la mejor estrategia agroecológica es el diseño de policultivos, inspirados en sistemas ancestrales como la milpa mexicana.

 Estos sistemas no sólo detienen las plagas al romper la continuidad de las plantas susceptibles, sino que aumentan el rendimiento neto de la tierra al fomentar interacciones beneficiosas entre especies.

 Según el estudio, incluso en suelos con alta presencia inicial de patógenos, elegir el par de plantas adecuado basándose en su "susceptibilidad" —la probabilidad de enfermar tras la exposición— permite mantener una producción saludable y sostenible. Esta línea de investigación demuestra que la ciencia no tiene fronteras rígidas

. El mismo modelo matemático que explica qué sucede en el centro de una estrella de neutrones o en un colisionador de partículas está siendo utilizado para diseñar las granjas del futuro

. Esta colaboración entre físicos de partículas de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y expertos del Centro de Agroecología de la BUAP marca un hito en la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza para los desafíos globales del siglo XXI. Asimismo, este trabajo cuenta con apoyo de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), así como la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP. 

 La investigación conjunta también dio origen a diversos artículos, que han generado críticas favorables por parte de la comunidad científica, lo que se refleja en dos galardones: Futured Articles y Scientific Highlight Articles por parte del American Institute of Physics.

CONTRAOFENSIVA

marzo 01, 2026




 Fernando Vázquez Rigada 



 La ejecución del Mencho, de sus lugartenientes y el enfrentamiento abierto contra el cártel Jalisco no puede sino aplaudirse y afinar la lupa sobre su significado. 

 El gobierno, por sí o por encargo de terceros, lanza una bola de varias bandas. Primero: Fin de los abrazos, no balazos. 

El gobierno siempre dijo —¿por qué? —que seguía la política de los abrazos, no balazos. Eso fue un desastre. 

 De los 10 años más violentos del siglo, 5 fueron con AMLO: casi todo su sexenio. El poder de los cárteles se extendió a todo el territorio y sus acciones delictivas se diversificaron: huachicol fiscal, piquetes (quesque habían acabado), extorsiones, derecho de piso, esclavitud, tráfico de personas.

 Los abrazos fueron reales: las fuerzas armadas fueron forzadas a la humillación de prohibírseles responder agresiones. Se canceló la operación en México de la DEA. No se aplicó la ley, pero se apeló la intervención de las mamás de los narcos.

 El presidente instruyó a la Guardia Nacional—soldados, pues— a respetar la humanidad de los monstruos que los ejecutaban, ponían minas y atacaban con drones. Segundo: rectifica. La presidenta dijo una y otra vez que no creía en el descabezamiento de organizaciones.

 Referencias privadas, confiables, hablan de que, al principio esa era su intención. Pero pronto acabó. Al crimen se le combate con la fuerza del Estado y con la ley. No hay más. Los apologistas del régimen dan maromas para ajustarse a la nueva realidad.

 No importa. En política debe saber rectificarse, desdecirse, admitir los errores. Ojalá se rectifique más, en muchas cosas. Tercero: Se tira a la basura el diagnóstico fallido. Las causas, la pobreza y la falta de oportunidades no son la gasolina del crimen organizado. Con AMLO bajó la pobreza, pero aumentaron los homicidios dolosos. 

De 156 mil en el sexenio de Peña a 196 mil con AMLO. Desaparecidos: de 34 mil con Peña Nieto a 53 mil con AMLO. En suma: 115 personas ejecutadas o desaparecidas cada día. Una víctima cada 12 minutos. ¿Qué tienen que ver las causas con obligar a jóvenes a matarse a golpes entre ellos como ocurrió en el 2018? ¿Qué, con jovencitas secuestradas y esclavizadas, obligadas a prostituirse?

 ¿Qué, con que sicarios exijan un pago el fruto del trabajo honesto de las personas? La descomposición del tejido social se debe atender, por supuesto.

 Pero no hacer nada contra las organizaciones criminales por ello, citando a Fouché, es más que una estupidez: es un crimen. Cuarto: Se reconoce la descomposición del país. No se dijo explícitamente, pero se entendió. El domingo hubo 252 acciones del narco en 20 estados.

 Dos tercios del país. ¿Por qué en esa extensión? Porque pueden. Porque se infestó al Estado con criminales. Ahí está la barredora. El huachicol fiscal. El culiacanazo. La prohibición a la Marina de tocar al Mencho. Cientos de alcaldes. Jueces. Un Estado podrido. Quinto. Paréntesis patriotero. Una y otra vez se dijo que el combate al crimen era asunto nuestro. 

Que no somos colonia. Que solos podemos. Pues no, no podemos. Qué bueno que se acepta la ayuda de Estados Unidos. Con cuidado: piden la mano y luego toman el pie. La soberanía se perdió hace mucho. Soberanía es el poder supremo del Estado para gobernarse a sí mismo.

 Eso se fue en 2018 por la connivencia con el crimen a cambio de llegar al poder. Sexto. Rebote político. Hay dos dimensiones. Una: ideológica.

 El núcleo duro de López Obrador seguirá defendiendo sus mamarrachadas. Allá ellos. La mayoría apoyará el giro: a las encuestas me atengo. Segundo: esa maraña de cómplices con cargos en funciones tendrá una reacción, y no será favorable a la presidenta. Séptimo. Aprobación. La aprobación presidencial recibirá un respiro.

 Estoy seguro. Pero creo que vendrá una erupción de violencia que volverá a presionar ya no sólo la aprobación —-al final es lo de menos— sino la gobernabilidad.

 Y ahí sí vamos todos. Colofón: la larga guerra contra el narco, que cumple 20 años, enseña que quitar capos no sirve si no se va acompañado del desmantelamiento de las redes de financiamiento del crimen; de desarticular sus mandos medios; de recuperar territorios y de quitar la sombrilla —es ya más bien una carpa— de protección política. Sin esa contraofensiva, esta será una golondrina sin verano. Si lo hacen, vendrían tiempos difíciles. Pero valdrán la pena. @fvazquezrig

Poesía frente a la violencia: el abatimiento de “El Mencho”

marzo 01, 2026



SABERSINFIN 

Por Abel Pérez Rojas.

 La detención y posterior abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), volvió a colocar a México frente a sí mismo. Durante horas —y luego durante días— el país vivió un estado de tensión que reactivó viejos temores y evidenció nuevamente las fracturas profundas de nuestra realidad social.

 Los reportes comenzaron a multiplicarse casi de inmediato. Bloqueos carreteros, incendios de vehículos, enfrentamientos armados y actos de violencia se registraron en distintas regiones del país como reacción del crimen organizado ante la caída del líder criminal. Las imágenes circularon con rapidez en redes sociales y portales informativos mientras la ciudadanía intentaba comprender qué estaba ocurriendo realmente. 

Lo que vivimos en esas horas tuvo un aire inquietantemente familiar. Calles vacías, comercios cerrados antes de tiempo, familias resguardadas y una avalancha de información contradictoria. 

En muchos sentidos, el ambiente recordó los primeros momentos de la pandemia de COVID-19: miedo, saturación informativa y la sensación de que el día siguiente podía traer una nueva incertidumbre.

 Durante buena parte de la jornada seguí el desarrollo de los acontecimientos cotejando versiones, revisando portales informativos y observando el pulso de las redes sociales. Intentaba apropiarme de una versión razonablemente verosímil de la realidad para dimensionar lo que estaba pasando. Pero al mismo tiempo apareció una pregunta inevitable para quienes vivimos en el territorio de la palabra: ¿qué papel juegan los poetas y la poesía cuando la violencia vuelve a irrumpir con tal intensidad en la vida colectiva? 

No era la primera vez que me hacía esa pregunta. En marzo de 2020, cuando el mundo comenzó a paralizarse por la pandemia, surgió la iniciativa #PoesíaALasOcho, una convocatoria abierta para leer, escribir y compartir poesía todos los días. Aquella práctica colectiva nació como una forma de hacer frente a la incertidumbre, al aislamiento y al miedo. Con el tiempo comprendí que ese gesto no era improvisado ni casual

. La historia cultural demuestra que la poesía suele emerger con mayor fuerza en los momentos de crisis, cuando las sociedades buscan un lenguaje capaz de nombrar lo que la razón instrumental no alcanza a explicar. El filósofo Martin Heidegger sostenía que el lenguaje es “la casa del ser”.

 Dicho de otro modo: habitamos el mundo a través de las palabras que utilizamos para comprenderlo. Cuando el lenguaje se empobrece, también se empobrece nuestra comprensión de la realidad. Desde esta perspectiva, la poesía cumple una función singular: ensancha los límites del lenguaje y, con ello, amplía nuestra experiencia del mundo.

 Octavio Paz lo expresó de manera memorable al afirmar que la poesía no es solamente un género literario, sino una forma de conocimiento.

 El poema revela una dimensión de la realidad que no puede ser capturada por el discurso técnico ni por la lógica puramente racional.

 Por eso, en contextos de violencia, la poesía adquiere una dimensión social inesperadamente profunda. La poesía puede convertirse en un megáfono de denuncia, una forma de nombrar las arbitrariedades, los abusos y los delitos que no respetan nada ni a nadie.

 La palabra poética no sustituye a las instituciones ni a la justicia, pero sí puede preservar la conciencia moral de una sociedad. Pero al mismo tiempo la poesía cumple otra función: nos permite mirar más allá de lo evidente. En cierto sentido, nos ayuda a salir —aunque sea momentáneamente— de la caverna platónica en la que solemos vivir. 

Desde dentro de esa caverna apenas alcanzamos a describir las sombras que proyecta la realidad inmediata y terminamos creyendo que esas sombras son el mundo completo. La poesía, en cambio, abre una escisión en ese muro y nos permite sospechar que existe algo más profundo detrás de los acontecimientos visibles.

 La violencia, por ejemplo, no es solamente un fenómeno criminal o policial. También es un fenómeno cultural. Se alimenta de imaginarios, símbolos y narrativas que moldean la percepción colectiva de la realidad.

 Aquí resulta pertinente recordar a Pierre Bourdieu, quien explicó que las sociedades se organizan a partir de campos simbólicos donde distintos discursos compiten por imponer su visión del mundo.

 En ese terreno simbólico se libra una batalla silenciosa. Si dejamos ese espacio vacío, otros discursos ocuparán su lugar. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en muchos contextos del país.

 Cuando la cultura crítica se debilita y la poesía pierde presencia en la conversación pública, otras narrativas comienzan a colonizar el imaginario colectivo.

 Una de ellas es la narrativa del crimen organizado. A través de los narcocorridos y otras expresiones musicales se construye una estética de la violencia que glorifica la vida de los cabecillas, relata las acciones de un cártel frente a otro y presenta la criminalidad como una forma de poder, valentía o ascenso social. No se trata de un fenómeno inocente. 

Es una operación cultural que busca normalizar conductas criminales y transformar a los perpetradores de violencia en figuras míticas.

 Bajo esa lógica, la lírica —que históricamente ha servido para cantar la vida, el amor o la memoria— termina puesta al servicio de intereses que poco tienen que ver con la dignidad humana. La palabra se convierte entonces en propaganda simbólica del crimen. Por eso es fundamental recuperar el lugar de la poesía como espacio de conciencia.

 Frente a la narrativa que romantiza la violencia, la poesía auténtica recuerda que la vida humana no puede convertirse en espectáculo ni en mercancía simbólica. Su tarea es otra: dignificar la palabra, cuestionar las estructuras de violencia y abrir posibilidades para imaginar una convivencia más humana. Mientras seguía las noticias sobre el abatimiento de “El Mencho”, pensaba también en la responsabilidad cultural que tenemos quienes trabajamos con el lenguaje. Los poetas no somos estrategas de seguridad pública ni jueces penales. No tenemos soluciones técnicas para los problemas estructurales que alimentan la violencia.

 Pero sí podemos ofrecer algo que no es menor: una mirada que busca comprender, una palabra que intenta humanizar la conversación pública y una sensibilidad que recuerda que detrás de cada cifra hay vidas, historias y comunidades

. Los hechos recientes nos recuerdan que México vive en una tensión constante entre la destrucción y la esperanza. Por un lado, la violencia que aparece de manera intermitente en distintas regiones del país. 

Por el otro, la persistencia de millones de personas que todos los días trabajan, educan, crean y resisten. En medio de ese contraste, la poesía sigue siendo una forma de resistencia silenciosa.

 Escribir un poema en tiempos convulsos no es un gesto trivial. Es una afirmación de la vida. Porque al final los poetas también somos ciudadanos. 

Y cada acontecimiento que sacude al país nos obliga a preguntarnos qué estamos haciendo con nuestras palabras y qué tipo de mundo estamos ayudando a construir con ellas. 

Tal vez esa sea una de las tareas más profundas de la poesía en tiempos de violencia: recordarnos que, incluso en medio del miedo, seguimos teniendo la posibilidad de nombrar la realidad de otra manera y, al hacerlo, comenzar también a transformarla. Abel Pérez Rojas (abelpr5@hotmail.com) escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoetaPrincipio del formulario ...
 
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