Por Raúl Torres Salmerón.
Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad
para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas, manifestó el Papa León
XIV en su viaje por África.
Para muchos gobiernos de todo tipo que esgrimen Gobernar es
Comunicar, deben reflexionar estas palabras del Pontífice.
Lo anterior lo expuso en su viaje apostólico por África en su visita a Camerún, el pasado 15 de
abril.
Fue en un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el
Palacio Presidencial ubicado en Yaoundé.
El retrato papal de Camerún, tiene gran parecido con lo que sucede en México, guardadas las
proporciones. En su discurso, el Pontífice de origen norteamericano, externó estas ideas:
-
Vengo entre ustedes como Pastor y como servidor del diálogo, de la fraternidad y de la paz. Mi
visita expresa el afecto del Sucesor de Pedro por todos los cameruneses, así como el deseo de
animar a cada uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcción del bien
común.
-Vivimos, en efecto, una época en la que la resignación se extiende y el sentimiento de impotencia
tiende a paralizar la renovación que los pueblos anhelan profundamente
. ¡Cuánta hambre y sed de
justicia! ¡Cuánta sed de participación, de horizontes, de decisiones valientes y de paz!
-Como escribió San Agustín, hace mil 600 años, servir a la propia patria significa dedicarse con
mente lúcida y conciencia íntegra al bien común de todo el pueblo, de la mayoría, de las minorías
y de su armonía recíproca.
-Hoy, como muchas otras naciones, Camerún está atravesando pruebas complejas. Las tensiones y
la violencia que han afectado a algunas regiones del noroeste, del suroeste y del extremo norte
han provocado un profundo sufrimiento, vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la
escuela, jóvenes que no ven un futuro.
-La paz, de hecho, no se decreta, se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una
labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos, en primer lugar, de las autoridades civiles.
Gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos.
El mandamiento ama a tu
prójimo como a ti mismo es aplicable también en las relaciones internacionales.
-Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad
para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas.
El Papa Francisco
señaló la necesidad de superar esa idea de las políticas sociales concebidas como una política
hacia los pobres, pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un
proyecto que reunifique a los pueblos.
-En este cambio de enfoque, la sociedad civil debe considerarse una fuerza vital para la cohesión
nacional. Es un paso para el que Camerún también está preparado
. Asociaciones, organizaciones
de mujeres y de jóvenes, sindicatos, ONG humanitarias, líderes tradicionales y religiosos, todos
desempeñan un papel insustituible en la construcción de la paz social.
-Son ellos los primeros en intervenir cuando surgen tensiones; son quienes acompañan a los
desplazados, apoyan a las víctimas, abren espacios de diálogo y fomentan la mediación local. Su
cercanía al territorio permite comprender las causas profundas de los conflictos y vislumbrar
respuestas adecuadas. La sociedad civil contribuye además a formar las conciencias, a promover la
cultura del diálogo y el respeto de las diferencias.
-Quisiera destacar con gratitud el papel de las mujeres. A menudo, lamentablemente son las
primeras víctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun así continúan siendo incansables
artífices de paz. Su compromiso con la educación, la mediación y la reconstrucción del tejido social
es inigualable y constituye un freno a la corrupción y a los abusos de poder.
También por esto su
voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones.
-La transparencia en la gestión de los recursos públicos y el respeto al Estado de Derecho son
esenciales para restablecer la confianza. Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y
dar un valiente salto cualitativo. Las instituciones justas y creíbles se convierten en pilares de
estabilidad.
La autoridad pública está llamada a ser un puente, nunca un factor de división, incluso
allí donde parece reinar la inseguridad.
-La seguridad es una prioridad, pero debe ejercerse siempre respetando los derechos humanos,
uniendo rigor y magnanimidad, con especial atención a los más vulnerables. Una paz auténtica
nace cuando cada uno se siente protegido, escuchado y respetado, cuando la ley es un límite
seguro contra el arbitrio del más rico y del más fuerte.
-Para que se afiancen la paz y la justicia es necesario romper las cadenas de la corrupción, que
desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad.
Es necesario liberar el corazón de esa sed de
ganancia que es idolatría; el verdadero beneficio es el desarrollo humano integral, es decir, el
crecimiento equilibrado de todos los aspectos que hacen de la vida en esta tierra una bendición.
-Camerún posee los recursos humanos, culturales y espirituales necesarios para superar las
pruebas y los conflictos y avanzar hacia un futuro de estabilidad y prosperidad compartida. Es
necesario que el compromiso común en favor del diálogo, la justicia y el desarrollo integral
transforme las heridas del pasado en fuentes de renovación.
-Los jóvenes representan la esperanza del país y de la Iglesia. Su energía y su creatividad son
riquezas inestimables. Naturalmente, cuando persisten el desempleo y la exclusión, la frustración
puede generar violencia. Invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los
jóvenes es, entonces, una elección estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de
maravillosos talentos hacia otras regiones del planeta. Es también la única forma de combatir las
lacras de la droga, la prostitución y la apatía, que arruinan tantas vidas jóvenes, de manera cada
vez más dramática.
-La Iglesia católica en Camerún, a través de sus obras educativas, sanitarias y caritativas, desea
seguir sirviendo a todos los ciudadanos sin distinción.
Desea colaborar lealmente con las
autoridades civiles y con todas las fuerzas vivas de la nación para promover la dignidad humana y
la reconciliación. Siempre que sea posible, pretende facilitar la cooperación con otros países y los
vínculos entre los cameruneses en el mundo y sus comunidades de origen.
Como dicen por ahí, cualquier parecido con la realidad de México, es mera coincidencia.
En fin, como escribió Manuel Gutiérrez Nájera (México,1859-1895), en su poema
Para Entonces:
Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo.
No escuchar los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.
raultorress@hotmail.com