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7 de octubre de 2019

El Vaticano recluye al jesuita que abusó de dos hermanos en el colegio Sant Ignasi




La Doctrina de la Fe prohíbe que ejerza el sacerdocio y mantener contacto con niños

Imagen de la escuela Sant Ignasi, situada en Sarrià
CARINA FARRERAS, BARCELONA

La Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, que da veracidad a la denuncia hecha por presuntos abusos a menores, ha decretado para el hermano Pere Sala, de 95 años, profesor del colegio de los Jesuitas, Sant Ignasi, de Barcelona, la prohibición total del ejercicio público del ministerio, de administrar el sacramento de la penitencia y de mantener cualquier tipo de contacto con menores.

Asimismo, le obliga a residir donde determine el obispo, a llevar una vida de penitencia y oración y a pedir perdón a las víctimas mediante una carta de disculpa escrita por su conducta inapropiada. Pere Sala tiene más de 90 años y vive en una residencia de la compañía. La dirección de Jesuitas había tomado medidas parecidas de forma cautelar en cuanto conoció los hechos.

Obliga a residir donde determine el obispo, a llevar una vida de penitencia y oración y a pedir perdón a las víctimas

La resolución del Vaticano sigue los preceptos del derecho canónico que, a diferencia de los civiles, mantiene la vigencia del delito durante 20 años después de que la víctima cumpliera la mayoría de edad. Excepcionalmente y en función de la gravedad de los hechos, puede dictaminar penas cuando ha transcurrido ese periodo. Y este es el caso.

Las obligaciones decretadas a Pere Sala son similares a las que el Vaticano impuso en septiembre al sacerdote Tomàs Pons, quien fue 33 años párroco de Vilobí d’Onyar y 29 del colegio Bell-lloc de Girona, por haber abusado presuntamente de media docena de menores.

La acusación de abusos sexuales por parte del sacerdote Pere Sala, profesor del colegio Sant Ignasi en los años setenta y ochenta cuando se produjeron, fueron denunciados por los hermanos Mata, Jordi y Oriol, que residen actualmente en Gran Bretaña y México, respectivamente.

Los hechos se produjeron cuando tenían entre 10 y 14 años. También denunciaron a otro religioso docente, Lluís Tó, que la compañía alejó de la escuela al tener conocimiento de los mismos, enviándolo a Bolivia donde permaneció durante años. Tó no tuvo conocimiento de las acusaciones formales pues ya ha fallecido.

Los hermanos Mata se han querellado contra la compañía de Jesús por omisión de auxilio

A las denuncias de los hermanos Mata a principios de este año, realizadas a El Periódico, se sumaron otras víctimas que han relatado hechos similares. El delito de abusos ha prescrito pero las víctimas creen que existen posibilidades de que prospere la querella por omisión de auxilio, también presentada por los mismos hermanos contra la compañía de Jesús. En concreto, acusan a varios docentes de no haber hecho nada, ni prestar ayuda ni poner en conocimiento a las autoridades, a pesar de conocer el testimonio de los abusos cometidos en Sant Ignasi. La acusación podría tener base jurídica pues el deber de denunciar no prescribe como el de los abusos.

En concreto, los hermanos se querellan contra los que fueron rector y jefe de estudios, dos profesores, un auxiliar y -como responsables civiles subsidiarios- contra el colegio Sant Ignasi, la Compañía de Jesús, la Fundación Jesuïtes Educación.

En total, hay unos 9 docentes acusados por unos 20 ex alumnos

En total, hay nueve profesores y unos 20 ex alumnos afectados en Jesuïtes. En los últimos dos años un centenar de adultos han denunciado públicamente haber sido abusados por algún miembro de la Iglesia como es el caso de la parroquia de Constantí (Tarragona), el párroco de Vilobí d’Onyar o, más notorio, el de la escolanía de la Abadia de Monserrat.

La Vanguardia
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