Últimas Noticias

11 de agosto de 2019

RIVERA Y FRAILE SABOTEARON AL PANISMO TRADICIONAL DE PUEBLA



CUITLATLÁN.
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA.
Poco antes de iniciar el proceso interno del PAN para elegir a su nuevo dirigente en la capital, hubo un intento, un esfuerzo mayúsculo, de buscar un candidato que representara al llamado “panismo tradicional”, que se destacaba por ser opositor por igual del PRI que da la izquierda. Ese propósito fracasó, en mucho, por la sorpresiva actitud de dos de sus líderes, Eduardo Rivera Pérez y Francisco Fraile García, quienes han buscado inclinar la balanza a favor de fuerzas externas al Partido Acción Nacional.

Un trascendido que llegó a quien este escribe, narra de que hace un par de meses se habrían reunido varios exdirigentes estatales del PAN, encabezados fundamentalmente por Humberto Aguilar Coronado, Ana Teresa Aranda, Rafael Micalco y Eduardo Rivera Pérez.

El objetivo era claro: desde el año 2010, por primera vez había condiciones para elegir a un líder del partido que representara al “panismo tradicional”, que pensara de acuerdo a los principios que tenía el PAN cuando era una fuerza política con identidad propia, que le permitía ser una ruda y persistente oposición frente el PRI y la izquierda.


Cuando parecía que podían ponerse de acuerdo, surgieron dos importantes desavenencias:

La primera surgió por parte del exalcalde de Puebla Eduardo Rivera Pérez, quien dio muestras de padecer el síndrome de Estocolmo, que es un desajuste de personalidad que sufren algunas victimas de un secuestro o una agresión que acaban sintiendo cariño, comprensión, lealtad, emoción, por el autor de alguno de esos ilícitos.

Resulta que Eduardo Rivera quiso orientar el dialogo entre los panistas tradicionales a dialogar con las últimas cabezas que quedan del morenovallismo, como parte de una supuesta estrategia para fortalecer el PAN frente a fuerzas políticas rivales del albiazul, como son el PRI y principalmente, Morena.

Cuenta una fuente confiable que alguien le reclamó a Rivera, palabras más, palabras menos: “El objetivo es precisamente al revés, es combatir dentro del PAN a los morenovallistas. A los que nos excluyeron y nos persiguieron”.

Además, se agregó en ese llamado de atención: los morenovallistas no son panistas. Son ex priistas que llegaron a utilizar al PAN como franquicia política.

El reclamo era convincente, pues la mayor parte de los líderes que participaban en esas platicas en algún momento, en los últimos nueve años, enfrentaron por lo menos un par de intentos de meterlos a la cárcel por parte del finado ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Y esa lista era encabezada por Eduardo Rivera Pérez, quienes a finales de 2017 sufrió un largo y tortuoso proceso del Congreso local –dominado por morenovallistas– mediante el cual se le inhabilitó –temporalmente– del servicio público y se le quiso mandar como interno al penal de San Miguel.

Contra toda lógica, Rivera se mantuvo firme en no perder la relación con los morenovallistas, es decir con sus anteriores verdugos, entre los que se encuentra el ex presidente estatal del PAN, Jesús Giles, quien nunca movió un dedo para proteger al exalcalde de la capital cuando era un perseguido político del morenovallismo.

Esos rasgos de síndrome de Estocolmo de Eduardo Rivera, en mucho, dieron al traste con el esfuerzo con postular a un candidato del panismo tradicional.

La segunda desavenencia vino de parte de algunos líderes del panismo tradicional que han optado por buscar el apoyo del gobierno estatal, surgido de las filas de Morena, para ganar la elección del Comité Municipal del PAN en la capital.

Es decir, buscan que el albiazul regrese a la época de ser una oposición leal, tal como era antes de los años 90 del siglo pasado.

Quienes optan por esta posibilidad se han agrupado en torno a la candidatura de Eduardo Alcántara, quien fue funcionario municipal en el ayuntamiento de Eduardo Rivera y quien a su vez, estaría siendo apoyado por los dirigentes estatales del PAN, Genoveva Huerta y Francisco Fraile García.

De Genoveva Huerta nadie se extraña de esa actitud, por ser una mujer con una pobre experiencia política que llegó al cargo de presidente del partido como una imposición de Rafael Moreno Valle.

Lo que ha causado mucho ruido y desánimo, es que Francisco Fraile García, quien alguna vez fue el líder opositor más importante del estado de Puebla, hoy de facto parece estar apoyando la idea que desde la Secretaría de Gobernación estatal le den “un empujoncito” a Eduardo Alcántara para intentar ganar la asamblea del PAN capitalino.

Nadie ha escuchado decir a Francisco Fraile que está a favor del esquema que hay atrás de Alcántara, pero tampoco lo ha descalificado.
Comparte la Noticia :

Publicar un comentario

 

Top