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7 de junio de 2019

José Juan y la noche de los cuchillos largos



Fauna Política

Por Rodolfo Herrera Charolet
La regla de los diez años se cumplen, el pacto ha concluido, si el niño naranja como lo llamaban sus detractores en el 2005 cuando por primera vez ocupó un cargo público de elección popular, hubiera vislumbrado su futuro, habría hecho las cosas distintas. Sin embargo en el año 2009 su acuerdo con Rafael Moreno Valle Rosas y Dante Delgado Rannauro lo llevaron a ocupar nuevamente una curul legislativa como diputado plurinominal en la alianza de partidos denominada Compromiso por Puebla, de la que Convergencia, actualmente Movimiento Ciudadano, formó parte.
Durante 10 años los acuerdos con el Morenovallismo lo llevaron a negociar y concretar su designación como candidato a presidente municipal de San Pedro Cholula, en alianza con el Partido Acción Nacional logró uno de los sueños del hijo mayor del matrimonio Espinosa-Torres, conocidos en San Pedro Cholula por ser propietarios de una llantera que cambió en parte por los velatorios.
Así que al amparo de Rafael Moreno Valle Rosas, logró ser tres veces diputado local y presidente municipal. Por lo que no resulta ocioso decir que tras la ratificación de Martha Erika Alonso Hidalgo como gobernadora del Estado, le enviara una felicitación, aun cuando para ese tiempo Moreno Valle ya no lo recibía en su casa de Las Fuentes.
Los ataques constantes a Fernando Manzanilla Prieto, cuñado del extinto Rafael Moreno Valle, lo llevaron al enfrentamiento real y no simulado que había mantenido durante el morenovallismo que a la muerte de su creador se desintegró junto con él. Así que la participación de su esposa como aspirante a la gubernatura de Puebla en contra de Miguel Barbosa Huerta, aun cuando no mermó a ninguno de los aspirantes que compitieron en la encuesta interna del partido, el distanciamiento con el candidato seleccionado fue evidente, tras su ausencia en su campaña proselitista. Así que los enfrentamientos en contra de los promotores de Barbosa se recrudecieron durante la campaña, poniendo en riesgo sus posiciones como Presidente del Congreso del Estado, coordinador parlamentario del Partido del Trabajo y presidente de la Comisión Inspectora de la Auditoria Superior del Estado (ASE), las cuales quedaron endebles.
Tras realizarse el cómputo distrital que le otorga a Miguel Barbosa Huerta el triunfo en las urnas de las elecciones del 2 de junio de 2019, la noche de los cuchillos no se hizo esperar, para ser ejecutados políticamente y ver caer las primeras cabezas de dos adversarios a la candidatura de Barbosa, la del presidente del Congreso, Juan Espinosa Torres y la del vicepresidente Héctor Alonso Granados, en donde el pleno (todas las bancadas) y hasta el propio Espinosa votaron a favor de su destitución. Digo que incluso Espinosa Torres voto a favor, en virtud de que tras la humillación pública salió del recinto y su voto en ausencia contó como afirmativo.
Tras su deshonrosa destitución, sin darle oportunidad a una renuncia que evitara un desprestigio público, los verdugos de la ejecución, lo hicieron con toda la intención de desprestigiarlo, humillarlo, vulnerar sus armas de defensa, que en los hechos es el enfrentamiento y su carácter valentón. Un día después, el potro de la tortura política sigue su faena, ahora la destitución como coordinador parlamentario del Partido del Trabajo y por lo consiguiente deja de ser miembro de la Junta de Gobierno y Coordinación Política.
El siguiente paso será su remoción como Presidente de la Comisión Inspectora de la ASE, en parte por el conflicto de intereses al tener pendiente la aprobación de sus cuentas públicas, en donde únicamente fue aprobada la del primer año de su gobierno durante la vigencia del morenovallismo.
Tras su abandono legislativo, removiéndolo también como secretario de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, así como la posibilidad de excluirlo de otras comisiones de la que es vocal y que dicho de paso, son las comisiones legislativas más importantes, se perfilan otros golpes.
Tras el desmantelamiento de la operación política y mediática de José Juan Espinosa Torres hacia el interior del Congreso del Estado, se reiniciará el proceso administrativo que le sigue y que es el Procedimiento Administrativo de Determinación de Responsabilidades (IPADIR) por ahora el ejercicio 2015 de su administración como presidente municipal de San Pedro Cholula, iniciado el 15 de marzo de 2019.
Una vez reiniciado el IPADIR se presentará la denuncia del fuero común por enriquecimiento inexplicable, sin descartar peculado, entre otros. Esto en razón del expediente que fue integrado por la Fiscalía General del Estado y que se encuentra en proceso de conclusión de indagatorias, en virtud de que la documentación ya la tienen en su poder.
Tras el proceso penal que deba enfrentar, se suma la denuncia ante la Fiscalía General de la República realizada mediante exhorto por el Senado de la República, además de la denuncia ante el Servicio de Administración Tributaria que inició en el 2018 y que se había suspendido por intervención del entonces senador Rafael Moreno Valle Rosas.
Una vez solventados los diversos trámites que los verdugos requieren para cortarle en definitiva la cabeza al ex presidente de su mesa directiva, su remoción de la Comisión Instructora será de mero trámite, en virtud de que no podrá ser juez y parte en su proceso de desafuero, para enfrentar la justicia como cualquier ciudadano común.
La pregunta que ahora debe hacerse, que llegará primero: La cárcel o una cirugía urgente por su estado de salud, que cada día se agrava, la operación a la que debe someterse requiere tiempo y reviste riesgo, una decisión que ha postergado.
Apenas para José Juan es de día en la noche de los cuchillos largos que están por venir, todo, antes de que Miguel Barbosa Huerta tome protesta como Gobernador del Estado y es que el virtual nuevo gobernante no quiere cargar con este muerto.
¿O no lo cree usted?
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