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10 de abril de 2019

EQUIPO DE JIMÉNEZ MERINO BUSCA CACHAR LA ESTRUCTURA DE ARMENTA



CUITLATLÁN.

POR FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA.

 PARA CRECER AL SEGUNDO LUGAR DE LA ELECCIÓN.

La meta que se tiene en el equipo del candidato priista Alberto Jiménez Merino no es ganar la elección, sino remontar y avanzar al segundo lugar de la contienda. Aunque esa posibilidad se ve muy alejada, se tiene la expectativa de que se puede lograr ese objetivo, a través de la estrategia de movilizar a las estructuras electorales, pero no del PRI, sino del senador Alejandro Armenta Mier, quien anda en la búsqueda de a quién venderle su movimiento de rebeldía, de desestabilización, contra su propio partido, es decir Morena.

Al casi cumplirse la segunda semana de campañas, en el equipo de Jiménez Merino hay desconcierto, pues los números no se mueven. El candidato tiene un índice de intención del voto que oscila entre el 4.3 y el 9 por ciento. Lo grave de esta situación es que el priista siempre se ubica –en los estudios de opinión pública– una proporción de 2 a 1 frente el abanderado que camina en el segundo lugar de la contienda: Enrique Cárdenas Sánchez, el aspirante común del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

Se dice que el proyecto político de Jiménez Merino, que diseñó y detonó el exgobernador Mario Marín Torres, plantea que el PRI debe aprovechar el actual proceso electoral para colocarse como la segunda fuerza política en el estado, por encima del PAN, como una condición para que dentro de tres años pueda salir a disputar un número importante de alcaldías y diputaciones locales.


Ante el insignificante avance que registra la campaña electoral del PRI, se dice que Mario Marín ha dirigido sus esfuerzos a buscar que, en el mediano plazo, la estructura de seguidores que construyó Alejandro Armenta, principalmente de disidentes priistas, pueda ser utilizada para que Jiménez Merino aspire a poder rebasar al aspirante albiazul.

Esa posibilidad no es descabellada porque Armenta estaría en una posición de empezar a ofrecer su estructura electoral –de priistas disidentes, principalmente, y en menor medida de militantes de Morena– que construyó para su fallido intento de ser el candidato del movimiento lopezobradorista.

Sin duda esa estructura donde tendría mayor impacto es en el bando encabezado por el PAN, pero se dice que el abanderado Enrique Cárdenas no estaría muy convencido de hacer una alianza con Armenta, pues para nadie es un secreto que atrás del senador con licencia existiría el apoyo de algunos morenovallistas.

Por esa razón donde parece abrirse ese espacio es en el PRI, donde Mario Marín Torres está urgido de fortalecer el desempeño del tricolor, pues si no logra el propósito de posicionar a su partido como segunda fuerza política en el estado, lo más seguro es que la dirigencia nacional priista le acabe quitando al ex mandatario el control de dicho instituto político.

Dicen los conocedores que Marín, en la actual circunstancia, tendría el capital político y económico para darle cobijo a la estructura de Armenta, aunque este último formalmente siga en Morena y no regrese al PRI.

El dilema que tiene Armenta, es que está decidido a desestabilizar a su partido, a Morena, pero donde lo puede hacer mejor, que es el PAN, no ha logrado un acuerdo benéfico para sus propósitos.

La intención de Alejandro Armenta de destruir la candidatura del morenista Luis Miguel Barbosa Huerta, a través de una alianza con todos los detractores de Morena, entre ellos los morenovallistas, hasta ahora no ha logrado socavar los cimientos del proyecto político de la coalición Juntos Haremos Historia.

El pleito frontal que Armenta desató contra Barbosa luego de que perdió el proceso interno de Morena, se estima dentro de ese mismo partido, que podría restarle entre 5 y 10 puntos de popularidad al abanderado de izquierda, en caso de que la confrontación siga caminando.

Sin embargo, la amplia ventaja que lleva el aspirante de Juntos Haremos Historia, por ahora, impide que se ponga en riesgo su posible triunfo.

Frente a tal escenario, Armenta enfrenta el problema mayúsculo de que luego de haber salido derrotado en la contienda de Morena, su estructura empieza a sufrir un adelgazamiento, pues priistas y morenistas que lo apoyaron ya no encuentran un escenario de rentabilidad electoral para seguir a este político que no podrá quitarse la imagen de desleal con el movimiento político que le dio cobijo luego de abandonar su militancia priista.

Si Armenta no coloca sus activos políticos, a la mayor brevedad, al servicio de una fuerza rival de Morena, se acabará quedando solo, sin apoyos políticos y económicos para seguirle haciendo la guerra a Barbosa y al Partido del Movimiento de Regeneración Nacional
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