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12 de marzo de 2019

El salmón transgénico, la carne hormonada y el pollo clorado están prohibidos en la UE

 



La legislación europea es muy estricta con los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y ningún producto de estas características puede entrar en la UE sin un estudio previo
El salmón transgénico, la carne hormonada y el pollo clorado están prohibidos en la UE
Ejemplares de la misma edad de salmón transgénico AquAdvantage -segundo plano- y salmón común (AquaBounty)
POR.ESTHER HERRERA | BRUSELAS

El cabeza de lista para las elecciones europeas del partido francés Reagrupación Nacional, Jordan Bardella, volvió a atacar el 9 de febrero a los acuerdos comerciales de la UE, asegurando que en Francia a causa de ellos, se autorizaba “la importación de carne hormonada, salmón transgénico, o incluso pollo clorado”.

El equipo de Fact Checking de La Vanguardia ha verificado que la carne hormonada, el salmón transgénico, y el pollo clorado están prohibidos en la Unión Europea. De hecho, la legislación europea es muy estricta con los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y ningún producto de estas características puede entrar en la UE sin un estudio previo y, por ende, también está prohibida la comercialización del salmón transgénico, que sí es legal, por ejemplo, en Canadá.

Por otra parte, todas los productos que tienen OGM y que sí están autorizados en la UE deben tener un etiquetado bien visible en que se pueda leer: “Este producto contiene organismos modificados genéticamente [o los nombres de los organismos]», según el reglamento 1830/2003 sobre trazabilidad y etiquetado. Además, el reglamento 1829/2003 recuerda que “no se comercializará un OMG destinado a la alimentación humana o un alimento (…) a menos que estén cubiertos por una autorización concedida (…) y a menos que el solicitante de la autorización haya demostrado adecuada y suficientemente que cumplen lo dispuesto”.

En cuanto a la carne hormonada, que era una de los principales miedos del acuerdo comercial que estuvieron negociando la UE y Estados Unidos, conocido como TTIP, (por sus siglas en inglés) —y que con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se paralizó— o del Acuerdo Comercial con Canadá (CETA) la legislación europea es también muy clara. Este tipo de carne está prohibida en la UE. En 1981 se aprobó una directiva específica que prohíbe el uso de sustancias hormonales en los animales de granja y esta prohibición se hace, por lo tanto, extensible también a todos los Estados miembros y a terceros países con los que la UE comercie desde 1988.



Pollo amarillo
Pollo amarillo (JohnGollop / Getty)
Una medida que ha provocado tensiones comerciales, Estados Unidos demandó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) a la UE y en 1999 impuso sanciones aduaneras a algunos productos europeos. Diez años más tarde se llegó a un acuerdo (que se modificó con la presidencia de Barack Obama en 2014) que permitía importar carne de vacuno de “alta calidad” y sin hormonas. Un acuerdo que la Comisión Europea anunció en el pasado octubre que se ampliaría, aunque se sigue manteniendo la prohibición a la carne hormonada.

Por último, el pollo clorado: una técnica destinada a lavar las aves con una solución antimicrobiana de cloro para matar posibles enfermedades tras la muerte del animal y para su posterior consumo. Esta práctica tampoco se utiliza en la UE, aunque sí en Estados Unidos, y no está permitido desde 1997 y existe un reglamento que concreta que el lavado de animales con sustancias químicas no está permitido en territorio europeo, solo “el agua potable” o “el agua limpia”.

En 2009, el gobierno norteamericano también llevó a la UE ante la OMC para denunciar este caso y la organización autorice su comercialización en los Veintiocho, una petición que aun sigue abierta y que no se ha resuelto. Así, la prohibición se mantiene especialmente por el rechazo que provoca entre los Estados miembros y en el Parlamento Europeo.

“La UE ha escogido un método que está científicamente demostrado, ha probado su eficacia si se aplica de forma adecuada y —lo más importante— consigue el objetivo de que no se usen químicos”, defiende la Organización Europea de Consumidores (BEUC).La Vanguardia
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