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5 de febrero de 2019

REDUCE EL PRD 90% SU NÓMINA POR LA PÉRDIDA DE LA PROTECCIÓN MORENOVALLISTA




CUITLATLÁN
POR FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA.
El PRD poblano es un enfermo que se encuentra en terapia intensiva, casi en agonía, luego de que le retiraron el respirador artificial que era el apoyo oficial del morenovallismo. Esa crisis se refleja que en el último mes el partido tuvo que adelgazar en un 90 por ciento la nómina de trabajadores, pues se dejó de recibir la ayuda económica, que se sospecha, al parecer venía de las arcas públicas estatales por órdenes del extinto ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Esa crisis extrema ha llevado a que los cinco integrantes de la Dirección Estatal Colegiada del PRD, encabezada por Vladimir Luna Porquillo, tengan que recular en sus fobias y buscar un salvavidas al tocar las puertas de Morena, partido al que abominaban y ahora le están proponiendo hacer una alianza para enfrentar el proceso electoral extraordinario de este año.

Ese cambio de comportamiento es un recurso extremo, que raya en la desesperación, luego de que el PRD perdió los fondos económicos morenovallistas, el grueso de su base de votantes y la mayoría de las corrientes de militantes que dieron origen a esta fuerza política. Es el saldo de su larga alianza con el PAN morenovallista y eso le ha provocado, sin duda, convertirse en la agrupación política más damnificada por la repentina desaparición del matrimonio de Rafael Moreno Valle Rosas y de Martha Érika Alonso.


Durante 2018 el PRD poblano al mismo tiempo que perdía a cientos de militantes y simpatizantes que migraron al movimiento lopezobradorista, hubo un periodo de bonanza económica, por el dinero que llegaba del morenovallismo.

La nómina perredista casi se quintuplicó durante el anterior ejercicio fiscal. A lo largo del último año, el área de Finanzas aumentó de cinco a 15 el personal que ahí laboraba. En el área jurídica, en la que no había empleados, de pronto se contrataron a 12 abogados. Mientras que los líderes de las corrientes internas, todas ellas vinculadas al morenovallismo, les dotaron de asistentes, secretarías y recepcionistas.

El caso más notorio fue el de Vladimir Luna Porquillo, quien pasó de ser un sencillo líder social al convertirse en presidente del PRD y un furibundo morenovallista, que dejó a un lado la austeridad y contrató a dos asistentes personales y dos choferes.

Se estima que otras 40 personas más engrosaron la nómina perredista y se trataba de líderes de colonias, sindicatos o agrupaciones populares que sin tener cargos políticos en el partido o realizar alguna función laboral, le empezaron a pagar altos salarios por órdenes –se dice– de Rafael Moreno Valle Rosas.

Mucho del dinero de esa nómina, se sospecha, no provenía de los ingresos tradicionales del partido, sino de apoyos extraordinarios del morenovallismo.

Ahora todo eso se ha terminado. En las últimas semanas se dio el adiós a los abogados, contadores, secretarias, choferes, asistentes y recepcionistas que habían poblados las oficinas estatales del PRD.

Solo se quedaron unos 10 empleados.

A algunos de ellos ya les advirtieron que, tal vez todavía habrá otro recorte de personal antes de llegar al primer trimestre del año.

El saldo final es que se adelgazó en 90 por ciento la nómina.

Ahora el PRD se encamina a morir por inanición.
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