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3 de noviembre de 2018

¿Por qué la ecotécnica podría ayudar a combatir la marginación en México?



La bioconstrucción, la bioclimática y la agricultura familiar surgen como opciones para ayudar a mejorar la calidad de vida y el desarrollo en lugares de alta marginación.
Un trabajador recorre un campo de maíz cerca de Ciudad de México, en mayo del 2015.
Edgard Garrido / Reuters
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En México, casi la mitad de su población vive en situación de pobreza (43,6%), con base en información oficial. Bajo este escenario, la ecotécnica –que contempla la bioconstrucción, la arquitectura bioclimática y la agricultura y avicultura familiar– es vista como una opción para combatir la alta marginación.

Básicamente estas técnicas aprovechan y reúsan. En el caso de la bioconstrucción se trata de edificar a partir de materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, mientras que la bioclimática considera el diseño de las viviendas a partir de las condiciones climáticas.

Por su lado, la agricultura y avicultura familiar aseguran el consumo mínimo alimentario, aprovechando la captación pluvial y el reúso de aguas en espacios mínimos.

México cuenta con 107.458 localidades, de las cuales 103.810 son rurales, 3.018 semiurbanas y 630 urbanas; 98% de las zonas rurales se encuentra en un grado de alta y muy alta marginación, por lo que las poblaciones que viven en esas zonas son mucho más vulnerables a los embates del cambio climático, como inundaciones o sequías que afectan su entorno.


Alfonso Rivas Cruces, profesor-investigador de Medio Ambiente en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), advirtió que es preciso generar proyectos sustentables ante el embate de los fenómenos climáticos, así como incrementar la resiliencia de los sistemas de producción alimentaria.

Para atender la problemática de seguridad alimentaria en zonas de alta marginación, durante el Octavo Congreso Nacional de Investigadores en Cambio Climático, el especialista propuso el uso de agricultura y avicultura familiar.

Este tipo de agricultura requiere solo 35 metros cuadrados para cultivar lechugas, acelgas, espinacas, zanahorias, jitomate, entre otros productos, en un espacio que es posible proteger con llantas que repelen a los bichos y la siembra de algunas plantas aromáticas para emplearlas como insecticidas naturales.

Un trabajador recorre un campo de maíz cerca de Ciudad de México, en mayo del 2015. Investigadora mexicana desarrolla un maíz híbrido resistente a las sequías y bajas temperaturas
Otra de las propuestas es la auto producción avícola para la cual se requiere un espacio de 24 metros cuadrados con capacidad para hasta 40 gallinas, que podrían alimentarse con residuos orgánicos de las hortalizas.

En relación con el agua y el saneamiento, el investigador sugiere el aprovechamiento de la captación pluvial, que favorecería el uso de los huertos familiares y la avicultura, así como el reúso de aguas grises.

Casas biológicas
Con un equipo básico es posible construir una vivienda digna a través de la bioconstrucción y la bioclimática, empleando materiales naturales como bambú, tierra compactada, adobe o paja, explicó.

El diseño sustentable, concluyó Rivas Cruces, propone soluciones para promover el desarrollo integral del ser humano, el equilibrio ambiental y fortalece la eficiencia y productividad de las finanzas locales.RT
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