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23 de septiembre de 2018

NÚMERO DE ANOMALÍAS EN LOS PAQUETES ELECTORALES PODRÍA SER SUPERIOR



 A LAS DETECTADAS POR LA IBERO


CUITLATLÁN POR FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

A partir del traslado de paquetes electorales para que se haga un recuento total de los votos de los comicios de gobernador del pasado 1 de julio, ha surgido la estimación de que podría llegar a 80 por ciento la cantidad de casillas con inconsistencias, es decir que el cúmulo de anomalías podría ser mucho mayor al que detectaron investigadores de la Ibero, que abarcaba 73.9 por ciento de los puestos de votación.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenó que este domingo se trasladaran los paquetes de la votación de gobernador para hacer nuevos cómputos distritales, luego de resolver la impugnación SUBJRC176/2018 que interpuso Morena, lo cual permitió que se encontraran algunas anomalías que no estaban reportadas, como son:

Que muchos paquetes no estaban sellados con cinta canela, lo cual se cataloga como “un paquete abierto” que pudo haber sido manipulado en los dos meses en que se resguardó en una bodega de Cuautlancingo –alquilada por el Instituto Estatal Electoral (IEE)–, que reúne pocas condiciones de seguridad.


Otra más: algunos paquetes de manera sorpresiva registraron un menor peso de lo que todos, por norma, tienen que tener. Eso quiere decir que se sustrajeron las boletas, pese a que aparece un acta con resultados oficiales.

Una tercera anomalía: se llegó al extremo de que se encontró un paquete de una casilla contigua, la cual no está registrada en el listado oficial de casillas que publicó la autoridad electoral.

Estas son nuevas anomalías que no estaban detectadas por el TEPJF, pues de acuerdo al recuento que ordenó –la semana pasada– está motivado por los siguientes agravios:

Que aparezcan 128 mil 535 votos anulados, que es una cifra más grande que la de sufragios que existen de diferencia entre Martha Érika Alonso Hidalgo y Luis Miguel Barbosa Huerta, los candidatos a la gubernatura del PAN y Morena, respectivamente.

Que el resultado de las actas de cientos de casillas, de acuerdo a la denuncia de Morena, no coincide con el resultado del Programa de Resultados Preliminares o del cómputo oficial del IEE.

Que no se habrían asentado el resultado de algunas casillas y por tanto, no se respetó el voto de quienes ahí sufragaron.

Y que pese a todos estos señalamientos, el Tribunal Estatal Electoral se negara a hacer un recuento de los 26 cómputos distritales de la contienda por la titularidad del Poder Ejecutivo.

Cuentan fuentes bien informadas de Morena, que con las nuevas anomalías detectadas –tan solo en el traslado de los paquetes– no sería difícil llegar al resultado de que 80 por ciento o más de las casillas registran inconsistencias.

Un porcentaje que supera a la estimación que hicieron académicos de la Ibero, encabezados por Miguel Reyes Hernández, que calcularon la existencia de 145 mil 426 votos a favor de Martha Érika Alonso Hidalgo que registran inconsistencias.

Ese estudio indica que en 73.9 por ciento de las más de 7 mil casillas que se instalaron el 1 de julio hubo manipulación de los paquetes electorales en la contienda por la gubernatura.

De tal manera, que en 28.65 por ciento de las casillas se habrían introducido votos de manera ilegal.

Y en 45.24 por ciento se habrían sustraído sufragios pese a todas las normas de seguridad que había el día de los comicios.

Por donde quiera que se le vea, la votación del 1 de julio es la elección de gobernador más sucia de las últimas décadas.

Lo mínimo que podría hacer el Tribunal Electoral es ordenar que se repita la elección.

Si no lo hace, su credibilidad será insostenible.
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