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17 de agosto de 2018

ECHA LA SEP A 15 SUPERVISORES MEDIANTE UN PROCESO OPACO Y ARBITRARIO


CUITLATLÁN
POR FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA
De manera arbitraria, abrupta y en la opacidad, entre el miércoles y jueves de esta semana, en contubernio la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las secciones 23 y 51 del SNTE, echaron de sus cargos a 15 supervisores del nivel medio superior y emitieron la convocatoria para nombrar a 18 nuevos titulares de esos puestos, pero con una serie de trampas para que al final los nombramientos se otorguen con absoluta discrecionalidad.

Todo esto tiene un tufo de que Ignacio Alvízar Linares, el titular de la SEP, al cuarto para las 12 de que concluya la actual administración estatal quiere apoderarse de esos puestos y dejar a maestros cercanos a él, y a los líderes del SNTE. Es decir es un burdo reparto de puestos.

Nadie les comunicó el cese
La noche del miércoles de esta semana, en el sitio electrónico de la sección 51 del SNTE se publicó la convocatoria para seleccionar a nuevos supervisores de educación media superior –dos para la zona escolar de Teziutlán, 1 para Zacatlán, 2 para Tehuacán, 2 en Cholula, 1 en Atlixco y 10 en la ciudad de Puebla–, con dos características muy peculiares:


Primera: el miércoles, en esas zonas escolares a los supervisores de educación media superior nunca les notificaron que se había acabado su encargo, que se renovarán sus puestos y mucho menos sabían de la convocatoria para elegir a quienes los sustituirán, además de que se abrirán tres nuevos puestos de trabajo.

Es decir, los supervisores tenían programado verificar el regreso a clases el lunes entrante y nadie oficialmente les comunicó que estaban fuera de esa función. Que deben regresar a sus plazas originales de docentes. La mayoría de manera circunstancial se enteraron de que habían sido desplazados por que se toparon con la publicación que apareció en la página electrónica del SNTE 51.

Segunda: lo burdo de este asunto, es que en la convocatoria en cuestión el plazo para recibir solicitudes y documentos terminaba el 15 de agosto, es decir el mismo día en que apareció el documento por la noche. Y la emisión del fallo del proceso de selección se tenía programado para el próximo lunes.

Queda claro que el diseño de la convocatoria se hizo para que nadie se enterara de que se están concursando cargos de supervisores.

Una parte importante de la convocatoria dice que si ninguno de los inscritos en el proceso resulta bien calificado, entonces se declara desierto el concurso y la SEP elige directamente quienes deben ocupar los puestos de supervisores.

Visto de otra manera, las cosas se hicieron para que los nuevos supervisores los nombre directamente Ignacio Alvízar y los líderes del SNTE.

La forma tan grotesca en que emprendió el reemplazo de supervisores, generó una ola de protestas que obligó al SNTE 51 a modificar los plazos de la convocatoria, lo cual se comunicó por medio de las redes sociales –ver imagen– para ampliar algunos días los plazos de entrega de documentos de los aspirantes a esos cargos.

Los supervisores afectados ayer emprendieron una protesta y obligaron a Alejandro Hernández Solís, el director de Educación Superior de la SEP, a darles la cara en una reunión que se realizó al medio día en la Normal del Estado.

Las respuestas del funcionario no fueron satisfactorias y eso obligó a la subsecretaria de la SEP, Mónica Barrientos Sánchez, a recibir –por la noche de ayer– a los docentes y comunicarles la decisión arbitraria de que estaban cesados como supervisores.

Al no haber surgido algún argumento convincente, fundamentado, que justificara su remoción, la funcionaria aceptó de manera forzada la propuesta de que los actuales supervisores pueden anotarse en el proceso de selección para que sean tomados en cuenta como aspirantes a ocupar los que fueron sus cargos hasta el miércoles.

Lo más penoso de este asunto es el papel de los secretarios de las secciones 23 y 51 del SNTE, Alejandro Ariza Alonzo y Jaime García Roque, respectivamente, ya que ellos como dirigentes sindicales tendrían que estar defendiendo a los supervisores afectados y no ser los encargados de cesarlos.

Con ese desempeño queda claro que el SNTE ya no sirve como medio de defensa de los derechos laborales de los maestros poblanos.
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