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13 de julio de 2018

Familias migrantes binacionales se posicionan frente a la visita de una delegación del gobierno de Estados Unidos a México





Al Gobierno de los Estados Unidos.



Al Presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos



Con motivo de la visita de una delegación del gobierno de los Estados Unidos a México, para reunirse con el Presidente electo del país, y conociendo que tratarán el tema de la separación de familias, y el trato a niñas y niños, las organizaciones y colectivos abajo firmantes, refrendamos nuestra postura y nuestras demandas, como siguen:



Nosotras y nosotros, padres, madres, esposos e hijos de ciudadanos mexicanos y estadounidenses, con vida en México y Estados Unidos que han entregado, su fuerza, su labor y sus vidas al crecimiento de la economía y la sociedad estadounidense, vemos con profunda decepción que lejos de reconocer las contribuciones sociales, culturales y económicas de la migración, los gobiernos de México y Estados Unidos de la región han emprendido una persecución propia de los episodios más obscuros de la historia de la xenofobia en el mundo.



Nosotros y nosotras, al igual que la comunidad internacional, reprobamos la reciente decisión del Gobierno de los Estados Unidos de separar a las familias mexicanas y centroamericanas que intentan solicitar asilo en los Estados Unidos, dando a los niñas y niños un trato indignante y inhumano. Las imágenes dadas a conocer horrorizaron a todas y todos.



Este acto inhumano e ilegal no tiene sustento alguno. La separación familiar va contra derechos humanos y universales; la detención y trato dado a niños y niñas es una franca violación al derecho de los niños y niñas, así como al Derecho Internacional Humanitario, y hacer que los menores declaren frente a un juez contra sus padres, es una violación grave al debido proceso y defensa debida. Estas acciones sólo encuentran antecedentes en gobiernos nacionalistas y xenofóbicos que terminaron en guerras mundiales.



México, Centroamérica y Estados Unidos no somos rivales y somos más que vecinos: somos familia. En la próxima década, nuestras familias, nuestros nombres y nuestros apellidos, tendrán una presencia cada vez mayor, y ni la persecución, ni la separación, ni la guerra, pueden detener este puente construido con el amor, la amistad y el trabajo de hombres y mujeres de todos estos países.



La migración no se detiene por decreto y a un padre o una madre en busca de un refugio seguro para sus hijos no la detiene ni mar, ni muro. La movilidad humana es un acto ligado a las fuerzas económicas, políticas, sociales y culturales promovidas por su gobierno en nuestros pueblos de origen, y en su propia tierra. Es producto en muchos casos de la guerra, de la invasión y la marginación financiada por su gobierno. Y hoy, querer parar el flujo de personas y romper la vida familiar es una incongruencia que lastima a su propio pueblo en todas las dimensiones de la vida.



La ira y el clima de tensión y rivalidad que esta decisión de separar familias ha generado entre la población de los Estados Unidos y la indignación que ha causado en pueblo de México, da cuenta de que la decisión del gobierno de Donald Trump no representa la voluntad del pueblo estadounidense, y sí profundiza la brecha que divide a Estados Unidos de México y Centroamérica, provocando la desintegración regional y el crecimiento de la violencia.



Los pueblos de México, Estados Unidos y Centroamérica recorremos el territorio, con o sin muros, desde tiempos inmemorables, promoviendo la paz, el trabajo y el entendimiento mutuo, generando riqueza y haciendo comunidad. El actuar del Gobierno de los Estados Unidos es contrario a esta vocación, y demuestra que el interés que mueve su actuar es el odio y el miedo.



Hoy, el dolor y enojo de las familias y de la sociedad de la región han logrado detener una parte mínima de tan perversa decisión, pero su calvario no termina. El daño causado a la vida de las familias, los pueblos y las naciones de la región pesarán sobre su administración y pasará a la historia como una llena de odio y rechazo a la vida.



Hoy, el Presidente electo de México tiene la oportunidad de avanzar para detener esta barbarie y no avanzar diálogo alguno sin que se detenga la separación de familias, se reunifiquen a aquellas separadas, se castiguen a los responsables y se repongan los procesos de asilo negados.



Por su parte, el Gobierno de México debe dejar de detener a las familias migrantes en tránsito, y el Congreso de Estados Unidos debe votar una reforma migratoria en beneficio de millones de personas aún en el limbo legal.



Nosotros, seguiremos ejerciendo la movilidad humana y promoviendo la unidad familiar en nuestra vida cotidiana y en nuestras actividades organizadas, demostrando una y otra vez que los puentes construyen futuro y los muros lo destruyen.



Y así, mientras los actuales gobiernos de México y Estados Unidos separan familias, nosotros y nosotras, la próxima semana recibiremos a una primera delegación de niñas y niños estadounidenses, hijos de migrantes, que vendrán a México a conocer la comunidad de origen de sus padres, y se reunirán con sus abuelos y abuelas por primera vez.



Deseamos que esta nueva relación retome las mejores prácticas para la construcción de una relación que honre la historia y vocación de nuestra región, y detenga el odio y el terror.



Organizaciones y grupos de familias firmantes:

Asamblea Popular de Familias Migrantes Formada por los comités: Artesanos de Cuautepec (Ciudad de México); Tsepan Tekiti (Teopantlán, Puebla); Soame Citlaime (San Francisco Tetlanohcan, Tlaxcala); Ñani Migrante (San Jerónimo Xayacatlán, Puebla); Hermanas y hermanos abriendo camino (San Francisco Tetlanohcan, Tlaxcala); Unidos por la Esperanza (Sto Domingo, Guerrero); Zeltzin (Teopantlán, Puebla).

Grupos por ser avalados por la Asamblea Nacional de la Apofam: Hermanas soñadoras de Necoxpa; Orgullo Acateco; Ti Toro Miko (Yuvinani, Guerrero)

Red de Pueblos Trasnacionales y Federación Mexico-Americana de Pueblos: Soame Citlalime (New Haven, Connecticut); Enlace Teopantlán (Bronx, Nueva York); Tecuanes Orgullo Acateco (Brooklyn, Nueva York); Ñani Migrante (Staten Island, Nueva York); Hermanas y hermanos abriendo camino (Brooklyn, Nueva York); Ti Toro Miko (Manhattan, Nueva York) hermanas soñadoras de Necoxtla (Queens, Nueva York); Comité de familias de puebla (Harlem, Nueva York).



Organizaciones aliadas:

La Colmena, Centro de Trabajadores de Staten Island (Nueva York, EU)

Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultural A.C. (México)

Global Exchange (California, EU)
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