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26 de junio de 2018

El presidente Gjorge Ivanov rechaza firmar la ley que rebautiza a Macedonia

El presidente macedonio, Gjorge Ivanov, se negó este martes a firmar la ley de ratificación del acuerdo con Grecia para dar un nuevo nombre a la exrepública yugoslava, que pretende acabar con una disputa que ha durado casi tres décadas, según informó el gabinete presidencial.

Debido a su negativa a firmar la Ley para la ratificación del acuerdo esta no puede ser publicada en el boletín oficial del Estado y por tanto no puede entrar en vigor.

El presidente, que se ha manifestado en contra de este acuerdo incluso antes de concretarse, explicó haber encontrado cinco motivos por los que considera que es anticonstitucional y una contradicción con dos resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitidas en 1993 con la intención de resolver el contencioso sobre el nombre.

“El acuerdo pone a la República de Macedonia bajo la subordinación de otro Estado. Pone en peligro la identidad nacional, la nación, el lenguaje y la forma de vida macedonias”, dijo Ivanov. “Además este acuerdo no ha sido ratificado de la forma en la que está previsto por la Constitución. Firmar esta Ley es un delito de acuerdo con el Código Penal”, defendió.

Asimismo subrayó que cuando en 2014 recibió su último mandato presidencial prometió a los ciudadanos que no aceptaría ninguna modificación en la Carta Magna para cambiar el nombre constitucional del país, como está previsto en el acuerdo con Grecia.

El pasado 17 de junio los ministros de Exteriores griego, Nikos Kotziás, y macedonio, Nikola Dimitrov, firmaron el acuerdo que estableció “República de Macedonia del Norte” como el nuevo nombre para esta nación de los Balcanes, que tendrá que usarse tanto dentro como fuera del país. Unos días más tarde el Parlamento macedonio votó a favor con mayoría simple.

De acuerdo con la legislación macedonia, una vez que el presidente se ha negado a firmar la Ley, esta debe votarse de nuevo en el Parlamento pero con una mayoría absoluta de al menos 61 votos a favor, de un total de 120 diputados.

Si pasase esta votación, el presidente estaría supuestamente obligado por la Constitución a firmar la Ley, aunque no hay consecuencias legales previstas en caso de que vuelva a negarse a hacerlo y podría recurrir a una maniobra legislativa de veto.

A principios de año Ivanov ya se negó dos veces a firmar una Ley por la que la lengua albanesa pasaría a ser la segunda lengua oficial del país.

Según el acuerdo, una vez que el Parlamento de Skopje lo ratifique, Grecia abriría el camino para las negociaciones de adhesión en la OTAN y la Unión Europea (UE), hasta ahora bloqueadas por el país heleno porque se entendía que el nombre constitucional de la Antigua República Yugoslava de Macedonia daba pie a pretensiones irredentistas.

Desde 2005 Macedonia tiene el estatus de candidato oficial a la adhesión como país miembro de la Unión Europea. Además en 2008 presentó su candidatura para entrar en la OTAN pero Grecia opuso su veto también por la disputa sobre el nombre.

vanov no es el único obstáculo al que se enfrenta el acuerdo, pues los cambios constitucionales necesarios para implementar el nuevo nombre requieren el apoyo de dos tercios del Parlamento.

El principal líder de la oposición, Hristijan Mickoski, cuyo partido conservador VMRO-DPMNE posee la llave para esta mayoría de dos tercios, ya se ha distanciado del acuerdo, que ha calificado como “capitulación del Gobierno”.

La postura de VMRO-DPMNE podría tener también un impacto decisivo en el resultado del referéndum sobre el nuevo nombre que se prevé que se celebre este otoño.

Por su parte, el primer ministro, Zoran Zaev, que ha impulsado este acuerdo junto a su homólogo griego, Alexis Tsipras, anunció que si el referéndum fracasa dimitirá de su cargo. Según Zaev, esto no será necesario pues el 80 % de los ciudadanos quiere formar parte de la UE y la OTAN, y el acuerdo es la forma de lograrlo.
Fuente: EFE/Foto
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