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20 de junio de 2018

"El lugar donde duerme el sol": Cómo es el teleférico más alto y largo del mundo

El turista que entra al Sistema Teleférico Mukumbarí, en el estado andino de Mérida, en Venezuela, tiene dos certezas: es el más alto y largo del mundo.

El viaje a la cima comienza miles de metros antes. Mérida es uno de los veintitrés estados venezolanos, situado en el oeste del país suramericano, conocido por su ubicación dentro de la Cordillera de los Andes, cadena montañosa que atraviesa toda América del Sur.
En el estado andino hay 70 picos, con elevaciones mayores a los 4.300 metros. De este total, 45 pertenecen a la Sierra del Norte o La Culata; 14 a la Sierra Nevada y dos a la Sierra de Santo Domingo, según la página de la Universidad de los Andes (ULA).

La ruta del teleférico se inicia desde la ciudad de Mérida, que está a 1.630 metros sobre el nivel del mar, y culmina en el Pico Espejo, a 4.765 metros de altura, que se encuentra dentro del parque nacional Sierra Nevada.
Mukumbarí
Mukumbarí, nombre que adoptó el sistema teleférico venezolano, es una voz indígena que significa "lugar donde duerme el sol" y que se refiere a cómo denominaban los pueblos originarios a la Sierra Nevada.

Este sistema teleférico, que fue renovado totalmente y que reinició operaciones en 2016, ha sido catalogado como uno de los más modernos del mundo. Está compuesto por cinco estaciones adonde arriban ocho ascensores, con capacidad para sesenta personas, que recorren en cada viaje 12,5 kilómetros.

Barinitas, la primera, tiene una extensión de más de 6.000 metros cuadrados donde hay 24 locales comerciales que ofrecen alimentos, artesanías, libros, ropa y artículos para montañistas. Además se encuentran todos los servicios higiénicos, bebederos y un parque infantil.
En este primer lugar, hay una muestra de la maquinaria antigua y los funiculares utilizados por el anterior teleférico, puesto en funcionamiento en 1960 y que cesó sus operaciones en 2008, debido a que había cumplido su tiempo de vida útil.

Preparados, listos...
Los preparativos para llegar al Pico Espejo, punto final del recorrido a 4.765 metros sobre el nivel del mar, deben comenzar incluso antes de llegar a Mukumbarí, para garantizar un ascenso sin contratiempos.


Ya con las entradas en la mano, el visitante se encontrará con avisos informativos donde se explica de manera muy detallada las precauciones relativas a la indumentaria que deben tomarse.


De igual manera, es importante saber que debido a la altura en la que se encontrará, el cuerpo podría sufrir cambios, a los que debe prestar especial atención, sobre todo si está en periodo de gestación o viaja con menores de tres años.

Barinitas
Aquí se inicia el viaje. El visitante debe llegar a la plaza Las Heroínas, Patrimonio Cultural del estado Mérida, que se encuentra en la parroquia Sagrario del sector Barinitas. Allí, a un costado, está el sistema teleférico.


En un principio, para garantizar la rapidez del proceso, el ingreso solo se permite a quien adquiere las entradas, que puede llevarse hasta un máximo de diez. Los extranjeros deben cancelar 50 dólares cada uno y los venezolanos pagan en moneda local. Es importante presentar los documentos de identificación al momento de la compra.

Una vez adquiridos los boletos en las casillas dispuestas para tal fin, se fija una hora en la que todo el grupo deberá estar dentro para comenzar el ascenso. En temporada baja este proceso no lleva más de una hora.
Antes de abordar los vagones, un trabajador del equipo del Mukumbarí les da la bienvenida a los temporadistas, les habla sobre las normas del lugar y les explica las precauciones que deben tomar debido a que, al superar los 2.000 metros sobre el nivel del mar, pueden aparecer síntomas del "mal de altura" o "mal de páramo", como se le dice en Mérida.

Las cabinas, con ventanas panorámicas, ofrecen una vista única durante el ascenso. Los pasajeros pueden advertir las variaciones en la vegetación y en la temperatura durante los 50 minutos de recorrido.

La Montaña
En este primer tramo queda atrás la ciudad de Mérida, que tiene unos 500.000 habitantes, y cuyo plano en cuadrícula está rodeado de una circunferencia de montañas. En uno de los lados, se asoma el 'Gigante dormido', una elevación rocosa cuya formación se asemeja al perfil de una persona acostada de espaldas. En este punto, la altura es de 2.479 metros sobre el nivel del mar.

La siguiente estación se llama La Aguada. El paisaje comienza a cambiar y se observan características de selva nublada, con altos árboles, neblina y nubes bajas. Hemos subido 3.425 metros. Al culminar este recorrido hay opciones para tomar bebidas calientes y muestras museísticas. Desde allí se puede observar los otros dos parques nacionales que posee el estado.
Paisaje montañoso de Mérida durante el ascenso en el teleférico. / Nathali Gómez / RT
La próxima llegada es a Loma Redonda. A partir de aquí comienza a sentirse el frío y la altura. El paisaje que se aprecia es de bosque paramero, caracterizado por los frailejones, especies herbáceas de la familia Asteraceae. En el camino quedan las lagunas Negra, de origen glaciar y una de las más profundas de Venezuela, y la Colorada o de Los Anteojos, principales atractivos turísticos del estado.

Laguna de los Anteojos, Parque Nacional Sierra Nevada, Mérida, Venezuela. / Nathali Gómez / RT
En este lugar los visitantes tienen la oportunidad de conocer a un grupo de personas de 'Los Nevados', una apartada e intrincada población a 2.700 metros sobre el nivel del mar donde habitaron los indígenas mirripuy, que se ubica en el parque Nacional Sierra Nevada.


Estos hombres, en su mayoría, ofrecen paseos en mula, que pueden extenderse desde 10 minutos para conocer los alrededores, hasta las cuatro horas para visitar y quedarse una noche en su pueblo, que se caracteriza por la actividad agrícola practicada de manera ancestral.

Pico Espejo

La expectativa crece cuando se atraviesa el último tramo. La altura y las bajas temperaturas se sienten más cuando el vagón emprende su viaje a los 4.765 metros de altura. La vegetación cambia su verde intenso por el marrón y la neblina da un aspecto onírico al recorrido.

Al salir del funicular, la brisa fría es cortante y los movimientos son más lentos. Si el día está despejado es posible observar, a través de inmensos ventanales panorámicos, el impresionante paisaje de páramo.

El pico Espejo debe su nombre a la mica Moscovita, mineral que se encuentra en la cima de la montaña y que refleja los rayos del sol, lo que genera un efecto de espejo.
Fuera de la estación, donde se encuentra el monumento de Nuestra Señora de las Nieves, si está despejado puede observar los picos Bolívar, el más alto de Venezuela (4.978 metros sobre el nivel del mar); Humboldt (4.940) y Bonpland (4.883). Si corre con más suerte aún, podría ser testigo de una inesperada nevada tropical.
Fuente: RT|Fotos: Nathali Gómez / RT
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