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19 de marzo de 2018

El país latinoamericano que quiere recuperar su riqueza de 'oro verde'

Este tesoro humeante fue hasta hace casi cien años uno de sus principales productos de exportación.
Este 'oro verde' se probó por primera vez en Caracas, en 1786, un día de fiesta, bajo la sombra de árboles frutales. Siglos después, el olor y sabor de esa primera taza humeante de líquido oscuro, aún mantiene cautivos a los venezolanos.

El cafeto, arbusto que da origen a este brebaje, surgió en Etiopía y de allí se extendió por el Medio Oriente, Asia, Europa y América, en el siglo XVII. Su aparición en distintos países causó una revolución por sus efectos estimulantes y energizantes.

A Venezuela, el café llegó a principios del siglo XVIII, con los misioneros españoles. El "primer terreno donde prosperó fue a orillas del Orinoco", uno de los ríos más importantes de la región, en el sur del país, relata el cronista venezolano Arístides Rojas en el texto 'La primera taza de café en el valle de Caracas'.

Imagen ilustrativa. / Cortesía de Andrea Ruiz, Corporación Venezolana de Café

En la capital venezolana la "planta exótica" se sembró entre 1783 y 1784 en las estancias de Blandín, San Felipe y La Floresta, en el actual municipio pudiente de Chacao, en el estado Miranda. En 1786, se degustó la primera taza cosechada de esos cafetos.

¿'Oro verde'?
Los granos de este 'oro verde' no surgen en las profundidades de una mina. En los tiempos de la Colonia, en el cinturón cafetero (dos latitudes por encima del Ecuador, y dos latitudes por debajo) el café era como una moneda, una fuente de ingresos que permitió el desarrollo de esos países, explica el gerente general de la Corporación Venezolana de Café (CVC), Gabriel González.

La asociación con el metal precioso también es de los tiempos coloniales. Tras la cosecha, cuando el grano del cafeto se había secado al sol, tomaba un color áureo, por lo que se asoció al mineral. "Véndeme café oro, no lo quiero verde, tostado, cereza. Lo quiero oro", relata González.

Imagen ilustrativa. / Cortesía de Andrea Ruiz, Corporación Venezolana de Café.


La economía colonial venezolana se caracterizaba por la siembra de cacao, tabaco, caña de azúcar, algodón y café. Esté último llegó a ser de los principales productos de exportación del país suramericano hasta mediados de 1920, cuando fue desplazado por el petróleo. A finales de los años 70, la producción era tan baja que Venezuela no podía mantener la cuota exigida por la Organización Internacional del Café (OIC).

El mejor de todos
Frente a ese líquido de color oscuro, surge la misma afirmación: "En mi país se hace el mejor". "Desde México hasta Ecuador todos tienen el mismo eslogan", afirma González. Sin embargo, en su opinión, existen razones para aseverar que en Venezuela está "el mejor del mundo".

El territorio venezolano comparte la misma franja cafetalera con Colombia, por lo que los sabores del fruto son similares, no obstante, el terreno imprime el carácter del grano. "No somos tierras volcánicas, que también son excelentes para el cultivo, pero tenemos la costa", expresa el también productor de este rubro.
Imagen ilustrativa. / Cortesía de Andrea Ruiz, Corporación Venezolana de Café.

Venezuela tiene 18 estados cafeteros, que se encuentran principalmente en tres zonas geográficas:

Oriental: Estados Monagas, Anzóategui, Falcón. De esta zona costera, surge un café con sabor afrutado.
Andina: Estados Mérida, Táchira (tercer productor nacional) y Trujillo. Por ubicarse en una zona montañosa, y estar a mayor altura, el fruto es más ácido.
Centroccidental: Estados Lara (primer productor del país), Portuguesa (segundo productor nacional) Yaracuy y Barinas.
El mundo en una taza
El café más consumido mundialmente es el arábico, de mayor siembra en Venezuela, en las siguientes variedades:

Typica o criollo: Originario de Etiopía, se da en diferentes lugares.
Bourbon: Originario de Brasil, crece mejor en las alturas.
Caturra: Originario de Brasil, se da en zonas medias y bajas .
Catuai: Originario de Brasil, se siembra en zonas bajas y medianas.
Híbridos venezolanos resistentes a la roya (hongo): Inia 01, Araguaney y Monteclaro.

¿Cómo reconocer un buen café?

El fruto del cafeto es como un lienzo en blanco: todo el ambiente donde se desenvolvió queda plasmado en su interior. Por ello, su calidad depende de todo su proceso de crecimiento, recolección, tostado, molido y servido.

González, estudioso del tema cafetero, dice que con tres sorbos sin azúcar añadida puede delinear el "ADN" de ese grano: su acidez (mientras más altura de la plantación, es mayor y mejor); sus notas (afrutadas, cítricas o herbales) y el "sabor residual" o aroma.
Una taza de café en Caracas, Venezuela, 26 de febrero de 2015. / Jorge Silva / Reuters

El producto humeante cuenta su propia historia. Incluso podría develar algunos de los "defectos físicos", explica. Por ejemplo, el café debe recolectarse maduro, de color cereza. "Si el grano se recoge verde, se lava y se procesa, la bebida será astringente", cuenta González. Además, agrega, si el lavado es inadecuado, perderá ese color oro característico y su sabor será a tierra. De igual manera, el sitio donde se seque, determinará su sabor.

Volver a exportar
A pesar de la asiduidad del consumo del café en Venezuela, la producción nacional había caído tanto que no podía satisfacerse la demanda interna y debía importarse. De igual manera, desde hace 17 años no se llevaban a cabo exportaciones porque los precios del café estaban muy bajos y no había programas de fomento para su siembra.

El experto consultado explica que ha habido un repunte en la producción en el país suramericano. Durante el periodo 2016-2017 la cosecha fue de tres millones de quintales (cada quintal son unos 250 kilogramos), con los que se logró satisfacer la demanda interna y exportar un porcentaje a México, EE.UU., Alemania e Italia. Además, en noviembre del año pasado, Venezuela volvió a ser miembro de la Organización Internacional del Café.
Imagen ilustrativa. / Cortesía de Andrea Ruiz, Corporación Venezolana de Café.

El consumo de café procesado en Venezuela corresponde a 1.617.391 quintales al año, por lo que cada persona podría tomar más de 2,4 kilos anualmente, según datos del ministro de Producción Agrícola y Tierras, Wilman Castro Soteldo, en una nota del Ministerio de Comunicación e Información.
Este proceso de recuperación, alentado por el Estado venezolano a través de la Corporación Venezolana de Café, ha centrado su esfuerzo en la implementación de nuevas tecnologías para el cultivo y en la atención integral de las familias caficultoras para mejorar su calidad de vida, explica su presidente, Alfredo José Mora.

Este plan de rescate incluye asistencia médica y social para los caficultores, dotación de insumos, financiamiento y capacitación. Con este programa, se plantea lograr a mediano plazo el incremento de la producción, la eliminación de las importaciones y el aumento de las exportaciones para garantizar que el "oro verde" de calidad siempre humee en las tazas.

Fuente: RT/Nathali Gómez|imagen ilustrativa: Cortesía de Andrea Ruiz, Corporación Venezolana de Café
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