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8 de marzo de 2018

distanciamiento entre Doger y Deloya

Por Fermín Alejandro García.


En política no hay casualidades y el abandono de Enrique Doger Guerrero del acto en que Guillermo Deloya Cobián rindió protesta como candidato del PRI a la alcaldía del municipio de Puebla, viene a constatar dos situaciones conflictivas que están haciendo crisis en el tricolor, las cuales son: no hay coordinación, colaboración, trabajo conjunto, entre los aspirantes priistas a la gubernatura y la capital del estado, en mucho –al parecer– por la negativa del abanderado a edil a sujetarse a una estrategia electoral global y por sentirse autónomo.

Y la segunda: no hay liderazgos en la dirigencia estatal del PRI –encabezada por Jorge Estefan Chidiac y Rocío García Olmedo– que permitan cohesionar al partido, frenar los ataques entre candidatos y grupos internos, enfrentar el malestar que hay de las bases por percatarse de la debilidad electoral del tricolor y crear una estrategia efectiva de recuperación del poder político en Puebla.

El acto en que Guillermo Deloya rindió protesta como candidato primero fue convocado a las 16 horas y luego se pospuso a las 17:30 horas de este miércoles. Al mismo acudió Enrique Doger, abanderado a la gubernatura, quien se mostró sonriente ante las cámaras, pero serio con los priistas. El también ex delegado del IMSS solo permaneció unos minutos en el acto una vez que inició. Dio su discurso y se retiró sin escuchar a Deloya Cobián, ni presenciar la parte protocolaria en que fue nombrado oficialmente aspirante a alcalde de la ciudad de Puebla.

Sobre este comportamiento surgieron todo tipo de explicaciones: “no fue un desaire”, “tenía una importante reunión en la ciudad de México”, “no pudo cancelar un encuentro de alto nivel”, fueron los principales argumentos.

Frente a tales justificaciones surge una pregunta básica: ¿En plena contienda qué asunto más importante pudo haber tenido Enrique Doger para no estar presente en un acto clave de la campaña electoral del PRI?

Queda claro que no hubo tal reunión. El evento se pudo mover de hora o de día, para que se garantizara la presencia de inicio a fin de Enrique Doger, quien ahora es el líder político más importante del PRI poblano.

El retiro de Doger si fue una muestra clara de desaire, de distanciamiento con Guillermo Deloya, aunque se quiera negar.

Se dice que ese malestar de Doger se podría deber a que Guillermo Deloya no se muestra colaborativo, participativo, dispuesto, a sumarse a una estrategia integral de campaña electoral del PRI, y por eso guarda distancia del proyecto que armó el equipo del candidato a gobernador.

Pareciera que Deloya se siente autónomo y con la capacidad de armar su propia estrategia electoral, al margen del trabajo que despliega Enrique Doger.

Tal condición ya se había notado al ser escasos los actos públicos en que se ha visto juntos a Deloya y a Doger.

Esta es situación es grave, ya que si el PRI quiere recuperar la gubernatura o la capital del estado, necesita del trabajo conjunto de los candidatos de esas plazas, ya que ambos son los dos personajes más importantes del actual proceso electoral. Sus errores o aciertos van a impactar a toda la estructura y el resultado electoral del partido en el estado.

Sin duda, Enrique Doger tiene mucha más experiencia, pericia, capacidad y conocimiento electoral que un bisoño Guillermo Deloya, que se ha destacado por su pobre presencia en el municipio de Puebla y sus reacciones irascibles a quien lo critica.

No cabe duda que PRI va caminando a la inversa que sus contrincantes:

En Morena, existe una cercana relación de entendimiento, de colaboración, entre Claudia Rivera Vivanco, quien va a ser la aspirante a la alcaldía de Puebla, con el candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Mientras que en el PAN, de manera sorpresiva se limaron asperezas entre dos polos que se habían confrontado con dureza a lo largo de los dos últimos años: entre el panismo tradicional y el morenovallismo. Por eso ahora hay una convivencia, más o menos cordial, entre Eduardo Rivera, aspirante a la alcaldía, y la abanderada a gobernadora, Martha Erika Alonso Hidalgo
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