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5 de febrero de 2018

Una subsecretaría federal le ofrecieron a López Zavala para que se sumara a la campaña de Doger




■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García


El nombramiento de Javier López Zavala como coordinador de Operación Política del PRI poblano se dio por un acuerdo que se pactó en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor, que incluye la promesa de que el ex candidato a la gubernatura participará activamente en la campaña electoral de Puebla y a cambio de esa labor, se le otorgaría una subsecretaría en el gobierno federal, en caso de que José Antonio Meade Kuribreña gane la contienda presidencial.

La misión que se le encomendó en el CEN priista a López Zavala es la reagrupación de las organizaciones y núcleos militantes del PRI, así como ex autoridades municipales y líderes regionales, que en los últimos años han estado dispersos y que ahora, se requiere que sean cohesionados en torno a la campaña de Enrique Doger Guerrero, el virtual candidato del PRI a la gubernatura.

Una primera lectura del nombramiento de Javier López Zavala es que había sido degradado, ya que luego de haber sido secretario de Gobernación, candidato a la gubernatura, diputado federal y el hombre fuerte del priismo poblanos, entre los años 2004 y 2010, parecía un mal trato –muy severo– el que se le estuviera concediendo un cargo partidista de “medio pelo”, luego de que se había especulado que iba a ser designado presidente estatal del PRI.

Sin embargo, la manera en que fue designado, por un acuerdo mandatado por Enrique Ochoa Reza, el presidente nacional del PRI, es un reconocimiento a que este partido necesita de la operación política de Javier López Zavala y su estructura electoral para poder pelear por la gubernatura de Puebla.

López Zavala se resistió por más de una semana a levantarle la mano a Enrique Doger Guerrero, luego de que el CEN del PRI lo designó como precandidato, situación que provocó inestabilidad en el equipo del aspirante, pues era un vacío que mandaba el mensaje de falta de unidad de las fuerzas internas del tricolor en torno al proyecto electoral del también ex edil de la capital del estado.

Ese silencio de López Zavala era un grito de inconformidad debido a que había quedado marginado de los acuerdos que, se tomaron en la cúpula nacional del PRI, para que se aceptara la nominación de Doger Guerrero.

Al final esa actitud de Javier López Zavala sirvió para que se hiciera una doble valoración:

Primero: que Enrique Doger Guerrero es la mejor opción del PRI para pelear la gubernatura, por su buena popularidad, pero carece de la estructura, de los operadores, de la experiencia, para poder unir a todas las fuerzas internas del tricolor en la entidad.

Doger es un personaje que ha hecho política en la capital. Es un activista político urbano y muy mediático, pero que no es conocido en importantes regiones del estado de Puebla.

Segundo: que el único priista, hoy en día, conoce toda la estructura del PRI y que ha recorrido el estado en múltiples ocasiones es Javier López Zavala.

Por tanto en el CEN priista se tuvo que hacer una “operación cicatriz” para poder unir en un mismo proyecto a Javier López Zavala y Enrique Doger.

Con ello se busca, en parte, limar asperezas entre ambas figuras del PRI, luego de que en el sexenio marinista fueron públicos los enfrentamientos y cuestionamientos entre ambos.

Tal parece que del nombramiento de López Zavala ha significado una bocanada de oxígeno a la candidatura de Doger Guerrero, quien ayer se le vio por primera vez sonriente desde que fue nombrado como precandidato a la gubernatura.

Ahora el reto es que Doger y López Zavala puedan llevar una sana vecindad y caminen juntos, que es una condición para que el PRI salga del marasmo que lo tiene en el tercer lugar de la lucha por recuperar la titularidad del Poder Ejecutivo de Puebla.
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