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7 de noviembre de 2017

Fracasa Carlos Martínez en su intento de tomar el control de la sede del PRD





■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Alguien engañó al diputado con licencia Carlos Martínez Amador y le hizo creer que tomar el control del PRD era un asunto menor, resuelto, sin complicaciones, ya pactado, pero resultó todo lo contario. El lunes por la tarde, el legislador y ex director del Colegio de Bachilleres se presentó en la sede estatal de este partido, con su nombramiento en mano como supuesto nuevo presidente del instituto del sol azteca, y al final se tuvo que retirar sin tener la posesión del inmueble y ser atendido por los representantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de dicha fuerza política.

Luego del desaseado proceso por el cual primero se suspendió en sus derechos partidistas a Socorro Quezada Tiempo –para sacarla de la presidencia estatal del PRD– y la imposición –el domingo– de Carlos Martínez Amador como nuevo dirigente del partido, el grupo morenovallista que dirigió dicho asalto a esta fuerza política consideró que ya se había hecho lo suficiente para tomar las riendas totales de dicha agrupación.

Por esa razón, el lunes por la tarde –luego de que Socorro Quezada anunció su retiro de la dirigencia y entregó las llaves del edificio partidista– Carlos Martínez muy quitado de la pena se presentó en la sede del PRD con la intención de que le entregaran el inmueble, asumiera el manejo de las finanzas y empezara a despachar con los miembros de su espuria dirigencia. Lo que no esperaba es que sufrió el primer ninguneo de algunos líderes perredistas.

Se dice que la sede central del PRD se encontraba despachando la delegada del CEN perredista, Dulce María Arias, cuando le habrían avisado que la buscaba Martínez Amador, a lo cual su respuesta habría sido: que estaba ocupada y no podía atenderlo, pues no tenía cita para reunirse con él.

Es decir, la delegada del CEN le dio un trato como de cualquier otro militante del PRD y no le reconoció el cargo, que un día antes, le dieron poco más de 100 miembros de Consejo Estatal del Partido de la Revolución Democrática, quienes en su mayoría por estar en las nóminas oficiales del Poder Ejecutivo se prestaron a la farsa de una elección democrática.

Martínez Amador goza de fama de ser un hombre de carácter templado, que pocas veces grita o hace gestos de desagrado. Siempre parece ser un hombre pacífico. Sin embargo, el lunes se retiró del PRD sin ocultar su estallido de ira. Simplemente no se esperaba ese desplante.

El problema de fondo no es si lo atendió bien o mal la delegada del CEN perredista, sino a que este personaje no conoce el PRD, no sabe cómo se resuelven ahí los problemas, pese a que ha fungido como secretario general del partido. Su peculiaridad es que nunca ha convivido con las bases de esta fuerza política, luego de que ha sido un desertor del PRI y del PAN.

Para llegar al cargo que ahora ostenta y que tarde o temprano le va a ser reconocido por la dirigencia nacional del instituto del sol azteca, no lo hizo por el apoyo genuino de la militancia perredista. Su arribo es producto del que los morenovallistas compraron las conciencias de algunos consejeros y otros más, como Arturo Rojas –quien fue esposo de Socorro Quezada– traicionaron sus propias convicciones y se prestaron a ser testaferros del grupo político del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Carlos Martínez va a llegar a dirigir solamente un cascarón, ya que el grueso de la militancia perredista ya abandonó el PRD, el cual es un partido que ha transitado de ser la principal fuerza política de izquierda del país a ser ahora una agrupación palera de la derecha, así como estar al servicio de fuerzas represivas, como es el caso del grupo morenovallista.

El año pasado los morenovallistas inflaron los padrones del PRD, como parte de los muchos intentos que tuvieron para apoderarse del partido. Por esa razón la militancia rebasó los 120 mil registros, que era una cantidad mucho mayor a los votos que la agrupación obtiene en elecciones constitucionales.

Luego de un proceso de depuración, la militancia del PRD se redujo a unos 80 mil nombres, aunque se sigue considerando que el padrón sigue inflado de manera artificial.

Se estima que el ex presidente del PRD y ex diputado local Eric Cotoñeto Carmona, quien ya migró a Morena, se ha llevado en su movimiento político entre 30 mil y 40 mil de los militantes del partido del sol azteca, que son quienes realmente se movilizan en procesos electorales y mantenían vivo al partido que fue fundado por Cuauhtémoc Cárdenas en 1989.

Entre 15 mil y 25 mil militantes corresponden a la afiliación forzada que se hizo en el Colegio de Bachilleres, en donde se obligó a maestros, personal administrativo, alumnos y padres de familia a anotarse, además de llevar entre cinco y 10 nombres adicionales a los padrones del PRD. No es un núcleo de miembros del partido que esté muy interesado en el mismo y dispuestos a hacer trabajo político por dicha organización.

Habría entre 5 mil y 8 mil miembros más, que son de los grupos de Julián Rendón y Franco Barbosa, que son afines al morenovallismo, pero con una fuerza menguada entre los simpatizantes del PRD.

Poco importa si hay mucho o pocos de los verdaderos militantes del PRD. Al final, todo mundo sabe que Carlos Martínez Amador actuará como un empleado de la panista Martha Erika Alonso, quien se perfila a ser la candidata a la gubernatura del morenovallismo.
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