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5 de noviembre de 2017

Candidatura de Martha Erika Alonso ya solo depende de la decisión final de Ricardo Anaya



■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Luego de probar varias estrategias, las cuales no han funcionado, al final el futuro político de Martha Erika Alonso Hidalgo como posible candidata del PAN a la gubernatura o la alcaldía de Puebla pende de un hilo: de la decisión que al respecto asuma el presidente nacional del blanquiazul Ricardo Anaya Cortés, quien tiene en sus manos la posibilidad de dejar pasar o de vetar, primero en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del blanquiazul y luego en el Frente Ciudadano por México, el proyecto de la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas de aparecer en las boletas de los comicios de 2018.

Esta complicación es lo que ha llevado a Martha Erika Alonso –en su calidad de secretaria general del PAN estatal y líder morenovallista– ha lanzar en los últimos días algunas señales de intento de conciliación con el panismo tradicional, en particular con el líder de esa corriente Eduardo Rivera Pérez, como una manera de que en el CEN panista se vea como una alternativa para Puebla el unificar a las dos expresiones blanquiazules en torno el proceso electoral que definirá la renovación del Poder Ejecutivo estatal.

Aunque hasta ahora no se observan acciones decididas del morenovallismo, la semana pasada por un lado Martha Erika Alonso mencionó que Eduardo Rivera podría ser candidato a un cargo de elección popular y por otro, la dirigencia del Panal dijo que el ex alcalde de la capital sería un buen aspirante a gobernador del partido del magisterio. Y muchos días atrás, la secretaria general ha lanzado mensajes de unidad como premisa para ganar las votaciones en 2018, tal como lo mencionó en Tecamachalco en un foro sobre reformas político–electorales.

Esas declaraciones se perciben como intentos del morenovallismo de querer conciliar con el panismo tradicional, pero de manera poco contundente.

Son dos los problemas de fondo –para Martha Erika Alonso– para conseguir la candidatura a gobernador: que la decisión no pasará por el ámbito local, sino exclusivamente del CEN de PAN, y el enorme agravio y desconfianza que Ricardo Anaya Cortés siente contra Moreno Valle, por tres razones fundamentales:

Primero: porque en el CEN panista se tiene la certeza de que la campaña mediática que en los últimos meses se ha desatado contra Ricardo Anaya tuvo como autoría al PRI –o mejor dicho el gobierno federal– y al grupo del ex gobernador de Puebla, pues se cree que desde la capital poblana se habría diseñado algunos de los mensajes contra el líder nacional del albiazul relacionados con un supuesto enriquecimiento inexplicable.

Es decir, en el CEN del PAN se percibe una alianza entre el PRI y Moreno Valle contra Ricardo Anaya.

Segundo: el acuerdo que Rafael Moreno Valle Rosas y Margarita Zavala Gómez del Campo signaron –en lo oscurito– tres semanas antes de que la segunda saliera del albiazul, en el cual ambos unían sus fuerzas para hacer un frente común contra Ricardo Anaya y restarle poder en el Frente Ciudadano por México, que es la alianza que han formado el albiazul, el PRD y el Partido Movimiento Ciudadano.

Tercero: la mano de Moreno Valle estuvo presente en la conformación del grupo llamado Senadores Rebeldes, entre los que se encuentra Javier Lozano Alarcón, Ernesto Cordero y Roberto Gil Zuarth, quienes han salido a confrontar directamente la autoridad de Ricardo Anaya en temas legislativos.

Esos tres escenarios los utilizó Moreno Valle con la intención de presionar, de generar crisis en el entorno de Ricardo Anaya y con ello, obligar al presidente nacional del PAN a negociar, o mejor dicho a ceder, que el morenovallismo controle la designación de candidato en Puebla y la conducción del proceso electoral.

Ninguna de esas tres estrategias funcionó. Hasta ahora Ricardo Anaya ha resistido y no ha cedido a los esfuerzos de negociación amañada del morenovallismo.

Simplemente el caso de Puebla no se discute en el CEN del PAN. Es un tema que se está postergando y dependerá si hay conciliación o una ruptura total entre Rafael Moreno Valle Rosas y Ricardo Anaya Cortés.

Se dice que frente a la indefinición en la cúpula nacional del PAN, entre el morenovallismo se están manejando tres escenarios:

Que para buscar una posición conciliatoria, los morenovallistas cedan frente a Eduardo Rivera y se acabe negociando con él, que sea candidato a la alcaldía de Puebla y Martha Erika Alonso a la gubernatura. Como una manera de que el CEN panista percibe un equilibrio de fuerzas en Puebla. Y por ende esa posibilidad pasaría por levantar la persecución política contra el ex alcalde de la capital.

Que se ha examinado la posibilidad de que Martha Erika Alonso pudiera romper con el PAN y ser candidata de fuerzas políticas satélite del morenovallismo, como el Panal, Movimiento Ciudadano y Compromiso por Puebla. De ahí, es donde ha surgido la necesidad de darle un golpe de Estado a Socorro Quezada Tiempo como dirigente del PRD, para que este última agrupación pueda vestir una alianza partidista en torno a la esposa de Moreno Valle.

Que los morenovallistas dejen pasar a los panistas tradicionales a las candidaturas y cuando pierdan, ya que su fuerza electoral no tan poderosa, se les culpe de la debacle del PAN. Esta última opción se antoja la menos probable, ya que el grupo del ex gobernador apuesta todo a lograr el control de la gubernatura en los próximos seis años como premisa fundamental para que Rafael Moreno Valle Rosas siga haciendo política en el ámbito nacional.
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