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28 de noviembre de 2017

Adolescente de 14 años disparaba a transeúntes

La voz de alarma la dio el novio de Cristina, de 32 años, que fue alcanzada por un perdigón el jueves al pasar junto a una parad

ABC.ES / España.- La persona que ha mantenido en jaque casi una semana a los vecinos del barrio de Sanchinarro (Hortaleza) es un menor de 14 años que fue arrestado ayer por un presunto delito de lesiones. Desde una de las ventanas de su casa ha estado disparando con una carabina de aire comprimido, presumiblemente de largo alcance y mira telescópica, perdigones de metal a los transeúntes. Hay dos denuncias y, al menos, cuatro heridos. Los balines eran puntiagudos, con el fin de causar el mayor daño posible. No se descarta que, a raíz de que el caso ha salido a la luz, haya más.

Los hechos que han provocado una gran alarma social en la zona, situada en la confluencia de la avenida del Alcalde Conde de Mayalde, la plaza del Alcalde Moreno Torres y la calle de Princesa de Éboli, acabaron con la idenficación del autor el pasado viernes por la Policía Nacional de la comisaría de Hortaleza. Ese día le decomisaron el arma con la que, presuntamente, abría fuego contra la gente, así como toda la munición que tenía y la factura de compra. Fue poco después del último disparo que realizó y que hirió a una mujer en una pierna, causándole una hemorragia, por lo que le tuvieron que hacer un torniquete. Es la herida que salió peor parada y que denunció lo ocurrido ayer.

A primera hora de la noche, el menor, que reside en el número 1 de la calle de la Princesa de Éboli, una urbanización de Viviendas de Protección Oficial (VPO), que aglutina a 170 familias, acudió a comisaría en donde fue explorado –se le tomó declaración–. A tenor del parte de daños de la segunda víctima, los agentes decretaron su detención. Del adolescente se hizo cargo el Grume, que lo trasladó a la Fiscalía de Menores. Ahí decidirán la medida o "castigo" que le será impuesto, dado que por su edad ya es imputable.

Un torniquete

La voz de alarma la dio el novio de Cristina, de 32 años, que fue alcanzada por un perdigón el jueves al pasar junto a una parada de autobús a las 11.45 horas. "Notó un impacto en un brazo. No sabía qué sucedía. Luego se oyeron más tiros, uno de los cuales dio a otro chico a la altura del estómago, tras agujerearle el chaleco que llevaba", explica a ABC el novio de Cristina. "A ella el balín le perforó la chaqueta, el jersey, y la camiseta, por ello sufrió una herida superficial", relata. Mientras su pareja iba al ambulatorio y a denunciar, él alertaba a los vecinos por las redes sociales. "Quería evitar daños mayores, por ejemplo, que alguien perdiera un ojo", recalca. A partir de, ahí comenzó el aluvión de mensajes aludiendo a otros casos. Él tiene constancia de una tercera herida, además de la mujer de la hemorragia, la última, tras la que se produjo la identificación del menor.

"Tendría unos 23 años o así, se acababa de bajar del autobús y al cruzar por la glorieta comenzó a sangrar a chorros. Estaba muy asustada. No sabía lo que le pasaba y entró en la farmacia para que la ayudásemos", explica una de las boticarias. "La herida la tenía por encima del tobillo y le tuve que hacer un torniquete. Tenía un agujero redondo que me descolocó. Luego vino el Samur y la Policía", agrega. El puzzle encajaba.

"Hemos pasado miedo. Desde que dispararon a mi novia no ha vuelto a por ahí. Espero que le pongan un buen correctivo a ese chico". Los padres decían a sus hijos que evitaran esa zona. "El agresor es conflictivo, ha sido expulsado del colegio y siempre ha hecho fechorías, pero nunca a este nivel", indicaban en su barrio. El arma que tenía podía haber hecho mucho daño dada su potencia, lo que le hacía atravesar la glorieta.
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