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3 de noviembre de 2017

Abren por primera vez al público una tumba maldita cerca de la Gran Pirámide de Guiza

Este sepulcro con restos de los trabajadores de la Gran Pirámide de Guiza fue maldecida por el capataz de los obreros para protegerlo de la acción de los saqueadores.

Abren por primera vez al público una tumba maldita cerca de la Gran Pirámide de Guiza

Las autoridades egipcias han abierto al público por primera vez una tumba –descubierta en 1990– donde reposan los restos de los trabajadores que levantaron la Gran Pirámide de Guiza, ha anunciado el Ministerio de Antigüedades del país.

"Abrimos el cementerio de trabajadores del sitio de la meseta de Guiza para visitas", anunciaba la institución en un mensaje en sus redes sociales acompañada por una foto del lugar.


La construcción, ubicada en una montaña cerca de la Pirámide de Guiza, acoge los restos de trabajadores junto a los de tres personas de alta jerarquía: el supervisor del palacio real, el supervisor de la construcción de la pirámide y un tercer funcionario.

Descubren una cámara oculta con fines desconocidos en la Gran Pirámide de Guiza.

Además de estas tres relevantes tumbas, otras dos, situadas en el mismo lugar, han sido abiertas también al público, según indica Ashraf Mohi, director general de la meseta de Guiza, informa 'Newsweek'. Una de ellas es la del príncipe egipcio Khufu Khaf, hijo del rey Khufu, que gobernó entre 2589 y 2566 a. C.. La segunda pertenece a Seshem Nefer IV, que data de la sexta dinastía del Imperio Antiguo de Egipto.

Los egiptólogos creen que el supervisor de los trabajadores fallecidos llenó los sepulcros de maldiciones para proteger a los muertos de la acción de saqueadores. "Todas las personas que ingresen en esta tumba, los que le hagan daño o la destruyan, tendrán al cocodrilo en su contra en el agua, y las serpientes en su contra en la tierra. También a los hipopótamos en su contra en el agua y a los escorpiones en su contra en la tierra", rezaba de las advertencias a los intrusos recogida en un libro del arqueólogo Zahi Hawass.
Fuente: RT
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