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17 de octubre de 2017

Se acrecienta distanciamiento entre Anaya y Moreno Valle por la forma de elegir candidatos





■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

La decisión de la Comisión Permanente Estatal del PAN poblano de rechazar el método de designación de candidatos a diputados federales y senadores –la cual se votó a favor ayer por la noche–, y sugerir que sean electos por el voto en general de la ciudadanía es una muestra clara de que se acrecienta el distanciamientos entre el líder nacional del albiazul, Ricardo Anaya Cortés, y el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

A lo largo de su sexenio, Rafael Moreno Valle Rosas gozó de la complacencia absoluta de la dirigencia nacional del PAN para que usara el método de designación para imponer al grueso de los candidatos a cargos de elección popular –del ámbito local y federal–, lo cual le permitió ejercer una exclusión de todas las corrientes panistas que no eran parte del grupo morenovallista.

Hasta hace un par de meses había cierta disposición de Ricardo Anaya de mantener un acuerdo con Moreno Valle para que se siguiera utilizando en Puebla la designación de aspirantes a puestos de elección popular, con la condicionante de que la mitad de las candidaturas sería para los morenovallistas y la otra mitad para los grupos del partido que se han vistos limitados en su participación política en los últimos años como consecuencia del autoritarismo del ex mandatario.

Con esa propuesta Anaya buscaba dos objetivos:

Primero: generar un equilibrio entre las fuerzas internas del PAN poblano y sobre todo, eliminar la exclusión que el morenovallismo ejerció contra muchos panistas, entre ellos el ex edil Eduardo Rivera Pérez, los ex dirigentes estatales Rafael Micalco y Juan Carlos Mondragón, así como el ex senador Humberto Aguilar Coronado, entre otros tantos.

Segundo: que aunque los morenovallistas no tuvieran el control de la candidatura a la gubernatura –ya que Anaya había sugerido postular a Martha Erika Alonso, la esposa de Moreno Valle, a la alcaldía de la capital–, el PAN si se tuviera la estructura político–electoral del ex gobernador, que es necesaria para ganar una elección estatal.

Se sabe que Moreno Valle nunca estuvo de acuerdo en esa propuesta, ya que él exigía el control absoluto del partido, de las prerrogativas del PAN y de las candidaturas a alcaldes, diputados locales y federales, senadores, y por supuesto de gobernador.

Dicen que en varias ocasiones el ex mandatario habría definido, palabras más, palabras menos: “Mi plan A para la gubernatura es Martha Erika Alonso, el plan B es Martha Erika Alonso y el plan C es Martha Erika Alonso”.

Cuando surgieron los resultados de algunas encuestas –al interior del PAN– de que en la población no acepta fácilmente la idea –en general– de que el sucesor de un gobernador sea su esposa, dicen que Moreno Valle aceptó a regañadientes que “el plan B” sea el alcalde de la capital, Luis Banck Serrato, pese a sus pésimos niveles de popularidad y de conocimiento de la población.

Lo que nunca cedió Moreno Valle es a dejar que sea una corriente ajena a su grupo político el que tenga el dominio de la candidatura a la gubernatura.

Queda claro que su proyecto personal es mantener el control político del estado y principalmente, del enorme presupuesto del Poder Ejecutivo, por los próximos seis años.

La propuesta de acuerdo que había entre Anaya y Moreno Valle no avanzó porque el ex gobernador de Puebla hizo el mal cálculo de que, en la lucha interna del PAN nacional, se iba a imponer Margarita Zavala Gómez del Campo y ella acabaría siendo la candidata presidencial del Frente Ciudadano por México.

Moreno Valle le apostó que la campaña negra que emprendió el PRI contra Ricardo Anaya –consistente en denunciar un supuesto enriquecimiento inexplicable–, de la que se rumora que él mismo habría intervenido en su diseño, acabaría por provocar la caída del presidente nacional del PAN.

Y que si se aliaba con Margarita Zavala, sería más fácil conciliar con el ex presidente Felipe Calderón y su esposa una negociación en la cual le dejaran el manejo absoluto del PAN poblano, así como de las candidaturas en el estado.

Al final Anaya se ha fortalecido dentro del PAN y Margarita Zavala se fue del partido, lo que ha dejado a Moreno Valle sin un acuerdo para elegir candidatos en Puebla.

La propuesta que la Comisión Permanente Estatal del PAN aprobó ayer en la noche y le hará a la Comisión Permanente Nacional del PAN, consistente en que los candidatos sean electos por el voto de la ciudadanía en general, seguramente va a ser rechazada y servirá de preámbulo para que Ricardo Anaya y el ex gobernador de Puebla nuevamente se sienten a negociar.

El problema es que ambos personajes están en una actitud de no ceder. Sobre todo Ricardo Anaya al percibir al ex gobernador de Puebla como un instrumento del PRI para golpearlo políticamente a él y al PAN.

En sí la propuesta de pedir que los candidatos sean electos por votación de militantes y simpatizantes del PAN, es una provocación a Anaya, quien abiertamente ha rechazado ese método de elección.

Esta situación genera un ambiente de tensión e incertidumbre.
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