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19 de octubre de 2017

PRI y PAN usarán la reconstrucción de daños por el sismo como parte de la disputa electoral






■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

A un mes del sismo, inevitablemente ahora iniciará la politización, o mejor dicho el uso electoral, de la reconstrucción de los daños provocados por el desastre, siendo esa la razón por la cual se ha fijado que entre febrero y marzo de 2018 terminará el proceso de reparación de casas y edificios públicos. Se quiere que la conclusión oficial de los programas de ayuda quede lo más cercano posible a la fecha de las próximas votaciones que habrá en el ámbito local y federal.

Aunque en el discurso oficial se escuche que el proceso de reconstrucción será ajeno a las disputas electorales y habrá mecanismos de transparencia para evitar actos de corrupción, lo cierto es que están dadas las condiciones para que en los próximos meses las entregas de ayudas se convierta en una suerte de disputas entre el PAN y el PRI para el caso de Puebla, como parte de la competencia por la gubernatura y la presidencia de la República. Los primeros indicios de esas situaciones son los siguientes:

Por las razones antes mencionadas el gobierno federal nombró a Juan Carlos Lastiri Quirós, el subsecretario de la Sedatu, como encargado del proceso de reconstrucción de Puebla, cuando podía haber entregado esa responsabilidad a otro funcionario del gabinete o a los delegados federales de la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Lastiri ha sido el priista que más actividades proselitistas ha desplegado en los últimos meses a lo largo y ancho del estado de Puebla –como parte de su intento de ser candidato a gobernador–, lo cual lleva a que sea la figura que más se identifica con el PRI.

Al final, no importa que el subsecretario de la Sedatu no acabe siendo el abanderado del tricolor para contender por la titularidad del Poder Ejecutivo, sino lo que se quiere es que necesariamente la entrega de apoyos oficiales a los damnificados por el sismo se perciba como una acción surgida de las filas del Partido Revolucionario Institucional.

En ese tenor también se ubica el repentino activismo de la diputada federal Xitlalic Ceja García, quien ha pedido que la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales investigue al gobierno del estado y varios ayuntamientos, no priistas, por presuntamente haber retenido unas 170 toneladas de donativos para los damnificados por el movimiento telúrico del pasado 19 de septiembre.

Ceja García es una legisladora ausente de los problemas de Puebla, que tiene pobres apariciones públicas en el estado y es encargada del Movimiento Territorial del PRI. Queda claro que sus repentinas declaraciones es parte de la disputa que habrá entre el tricolor y el PAN de la ayuda oficial y que la sociedad civil destinó para las familias afectadas por el sismo.

El comportamiento de Ceja García no se observa como una preocupación por combatir el tema de la corrupción, sino porque efectivamente se sabe que diputados y alcaldes morenovallistas de la Mixteca se dedicaron a almacenar la ayuda para los damnificados y que a buscarán entregar, de manera dosificada, en la medida en que se acerque la fechas de arranques de campañas electorales.

Gerardo Islas Maldonado, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social de Puebla, hasta antes del sismo se destacaba por tener paralizada esta dependencia, no solamente por su ignorancia en materia de desarrollo social, sino porque su interés estaba centrado en convertirse en candidato a diputado federal o senador, y no en mejorar los indicadores de pobreza y marginación de la entidad.

Ahora Gerardo Islas Maldonado se dedica a recorrer el estado, a grabar videos de cada visita y difundirlos en redes sociales, como una manera de mostrar que del lado del PAN –aunque el funcionario oficialmente milita en el Panal–, o mejor dicho del morenovallismo, existe preocupación en la reconstrucción de los daños del sismo.

Cuatro semanas después del sismo, lo que se observa en los políticos del PRI y el PAN es la preocupación por la elaboración de padrones de beneficiarios y de gestión de recursos económicos, y no por aliviar el dolor humano que sufren cientos de familias que perdieron sus bienes o por la prevención de nuevos desastres, sobre todo en las zonas donde se registra inestabilidad en el suelo, lo que podría provocar nuevos derrumbes en el mediano y largo plazo.

Durante la contingencia del sismo la población mostró su enojo, su hartazgo, contra la corrupción de gobiernos, de partidos políticos, de empresarios inmobiliarios. Por esa razón en esta tragedia la figura central fue la perrita Frida, que utilizaba la Marina para buscar a sobrevivientes entre los escombros, y no surgió ningún liderazgo social o político.

Sin embargo, de nada ha servido que se perciba ese mal humor colectivo de la población hacia la clase política, porque los partidos en lugar de buscar actuar con ética y sensatez, se preparan a lucrar con la tragedia.

Inevitablemente en Puebla, en la próxima disputa de la gubernatura, seguramente estará presente el abuso y manipulación de los programas oficiales de la reconstrucción.


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