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26 de octubre de 2017

Martha Erika Alonso pide tomar conciencia de la violencia de género que ella ignoró durante seis años

■ CUITLATLÁN

Puor Fermín Alejandro García

Martha Erika Alonso Hidalgo en su calidad de secretaria general del PAN emprendió la campaña “Me comprometo”, mediante la cual busca visibilizar la violencia de género, la cual se expresa por medio de feminicidios, desapariciones y maltrato familiar. Una labor loable y necesaria. Sin embargo, lo que llama la atención es que todos esos problemas los ignoró, los ninguneó, a lo largo de los seis años del gobierno de su esposo Rafael Moreno Valle Rosas, periodo en que creció de manera alarmante las agresiones contra las mujeres.

Entre los años 2011 y 2016, el matrimonio Moreno Valle–Alonso Hidalgo aplicó la máxima salinista de “ni los veo, ni lo oigo”, frente a los llamados de alerta de organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, organismos protectores de derechos humanos e indicadores oficiales que alertaban que Puebla era uno de los estados que estaba registrando un crecimiento alarmante de feminicidios y desapariciones de mujeres.

Actualmente, de todos los estados que tienen altos índices de desaparecidos, Puebla destaca por ser la entidad en donde más hay más mujeres que hombres en los reportes de personas desaparecidas.

En el sexenio de Moreno Valle, época en que Martha Erika Alonso estuvo al frente del DIF estatal y al final de dicho mandato llegó a la dirigencia del PAN, el estado registró un crecimiento de 575 por ciento en el número de feminicidios documentados. Y durante todos esos años, nunca se escuchó a la esposa del entonces mandatario hacer pronunciamientos para denunciar el aumento de asesinatos relacionados con el odio de género.

Por el contrario, la política pública dominante fue guardar un silencio sepulcral sobre el tema de los feminicidios. Simplemente para las autoridades emanadas del grupo morenovallista no era un problema presente, que mereciera alguna atención especial, fuera de una pobre campaña de radio que invitaba a las féminas a no quedarse calladas frente a las agresiones.

Prueba de ese comportamiento es que en 2016 Rafael Moreno Valle Rosas se retiró enfurecido del informe anual del rector de la UAP, Alfonso Esparza Ortiz, debido a que el jefe del gobierno universitario se pronunció por frenar la ola de feminicidios en la entidad.

También en el sexenio morenovallista, principalmente entre los años 2011 y 2015, se observó un incremento del 18 por ciento de asesinatos dolosos contra mujeres, que no siempre son feminicidios. Con una tendencia en la cual las víctimas cada vez son más jóvenes y entre ellas, aparecen estudiantes o madres solteras.

De acuerdo con los informes SJAI/DGAJ/01502/2016 y SJAI/DGAJ/06218/2016 de la Procuraduría General de la República, en 2016 se ubicó a Puebla como el segundo estado con más investigaciones –luego de la Ciudad de México– por prostitución infantil, principalmente de niñas.

A lo largo de esos años nunca se supo de pronunciamientos o campañas de propaganda de Martha Erika Alonso tendientes a visibilizar, a denunciar, el aumento de la violencia contra las mujeres.

Por eso llama la atención que, aprovechando que ayer fue el Día Naranja, fecha en que se exige prevenir y erradicar la violencia contra la mujer, la cónyuge de Moreno Valle se pronunciara de la siguiente manera:

“Nos ha llenado de indignación las muertes de todas aquellas mujeres asesinadas, desaparecidas o victimas de la violencia de género”.

¿Qué es lo que ha hecho el cambio de actitud de Martha Erika Alonso?

Sin duda se agradece cualquier esfuerzo en contra de todo tipo de manifestación violenta, pero el cambio de actitud de la secretaria general del PAN no se percibe como alguien que haya empezado a tener conciencia de los problemas de género, sino que su comportamiento parece obedecer a calificaciones negativas en el ámbito electoral.

Los índices de popularidad, de intención del voto, del PAN y en particular de Martha Erika Alonso, como posible candidata a la gubernatura del Frente Ciudadano por México, se han visto reducidos por tres factores:

Primero: la violencia desatada en diferentes regiones del estado por el aumento del robo de combustible. Por la proliferación de las mafias de huachicoleros.

Segundo: por el alarmante crecimiento de asesinatos y desapariciones de mujeres. Sobre todo a partir de que un importante número de las victimas han sido estudiantes universitarias o madres solteras jóvenes. Muchos de estos casos han tenido una fuerte repercusión en la opinión pública nacional e internacional.

Y sobre los dos anteriores fenómenos delictivos, priva la idea –bien sustentada– de que su desbordamiento fue consecuencia de la indolencia morenovallista.

Tercero: los pobres resultados en materia de empleo, combate a la pobreza y la corrupción que ofreció la administración de Rafael Moreno Valle.

Por tanto, el repentino interés de Martha Erika Alonso en la violencia de género es solamente una estrategia con la finalidad de evitar que siga la caída de sus índices de popularidad, sobre todo cuando se acerca el momento de la definición de candidaturas.
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