Últimas Noticias

18 de octubre de 2017

Entre el tapado y el ahogado



El Presidente Peña, junto con 4 presidenciables, recibió a medios que cuestionaron la sucesión presidencial y la elección del nuevo Fiscal.
Un fantasma recorre Los Pinos, el fantasma del sucesor. El Presidente Enrique Peña jugó con eso teniendo a los apóstoles a sus lados.

"¿En esta mesa se encuentra el próximo candidato a la Presidencia de la República? En el entendido de que si no me responde entenderé que así es", preguntó el periodista Francisco Garfias

-Mejor no te respondo, de plano, dice el Presidente Peña con la cabeza inclinada, como chiveado, ante un batallón de periodistas, directivos de medios, columnistas y conductores de radio y televisión.

Unos 70 de distintos medios citados para conocer "el Plan de Reconstrucción" del Gobierno federal. Colocados en un enorme rectángulo de mesas en el Salón Adolfo López Mateos, los periodistas ocuparon más su interés en la sucesión presidencial y el nombramiento de un nuevo Fiscal que en el tema de los sismos.

Peña, ahí sí sin rubor, habló como priista desde la sede presidencial.

"El partido se ha adaptado a los tiempos políticos que le tocan vivir", replicó al comentar que la máxima de Fidel Velázquez de quien se mueve no sale en la foto ya es obsoleta.

El priismo, explicó Peña, "tiene una liturgia y una forma de hacer las cosas, criticada por muchos, denostada por otros; unos quisieran que la decisión fuera como en el norte con elecciones primarias".

Y admitió: "otros, que fueran procesos más democráticos como ocurre con otras fuerzas en México".

Defendió el tapadismo ancestral disfrazado ahora de pasarela controlada. "Es una decisión propia de los priistas ser como somos; tener nuestra liturgia sin que se ajusten a parámetros que tengan otros".

Reparó el desliz de que otros tienen procesos "más democráticos" asegurando que la decisión priista también lo es.

"(El PRI) es un partido muy democrático al abrirse eventualmente a la participación a quienes no necesariamente tengan que acreditar militancia".

Obvia la referencia a Meade, sentado a dos lugares a su izquierda mientras Miguel Ángel Osorio, a su derecha rascaba nerviosamente un bolígrafo que tenía entre sus dedos. Aurelio Nuño, sonriente, jugaba con sus manos y José Narro, junto a Meade, murmuraba: "el que no se mueve no sale pero para salir hay que moverse".

Los cuatro personajes imaginarios, los tapados, estaban ahí con cara de ¿seré yo? Por sintonía, el único era Meade. Traía una corbata escarlata como la de Peña. El de Salud iba con corbata verde, Nuño, azul y Osorio, medio gris.

El Presidente remató que a los precandidatos los ha visto "muy moviditos" pero "observadores de la liturgia".

"¿Les va a pedir su renuncia a quienes aspiren a un cargo?", le preguntaron.

"Las instituciones no dependen de una persona, la acción del Gobierno va más allá de nombre y personas. Los tiempos políticos no se han frenado. En consecuencia lo que ocurra en la política en nada se contrapone al actuar que tengan las instituciones en la reconstrucción", explicó.

Y la conferencia de Peña, con sus secretarios al lado, pasa del tapado al ahogado. El Presidente machaca en tres ocasiones que no mandó la elección del nuevo Fiscal hasta después de las elecciones del 2018 pero en cada explicación cava más en sepultar el nombramiento.

"Lo que dije es que veía condiciones difíciles de que el nombramiento no estuviera secuestrado por este clima de crispación política. Si el Senado logra despejar esta incógnita y aísla el momento de efervescencia política que que se podría aprovechar para el nombramiento. Le daría la más amplia bienvenida", subrayó.

No soy yo, eres tú.

Remarcó que no es de su interés dejar un fiscal a modo. "No quiero que el Presidente sea señalado por este tema como alguien que pretende dejar a un fiscal supuestamente afín".

"Podrá ocurrir durante mi administración o después de mi administración", cantinfleó para después dar un repasón a quienes se opusieron al Fiscal Carnal.

"Políticamente quisieron lucrar con este supuesto del pase automático que jamás se pretendió hacer; y en ello también se dio la decisión de Raúl Cervantes de tampoco prestarse y, como él dijo, no ser tapete de nadie, no permitir ni el desprestigio personal ni el desprestigio de la institución por el debate político que se estaba dando", dijo.

Tras 180 minutos concluyó el encuentro. Peña se fue. Los cuatro imaginarios ahí se quedaron coleccionando abrazos
.Reforma
Comparte la Noticia :
 

Top