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12 de octubre de 2017

Contempla Banxico panorama complejo

Algunos miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México recalcaron que la política monetaria sigue enfrentando un panorama de difícil lectura para los próximos meses, por lo que no se descarta un ajuste al alza en la Tasa de Interés Interbancaria a un día, la cual se mantuvo en 7 por ciento en la última reunión.

Según la minuta con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el pasado 28 de septiembre, algunos miembros de la Junta de Gobierno consideraron que es indispensable que el Banco de México se mantenga vigilante ante la posibilidad de que se materialicen algunos de los riesgos mencionados para la inflación.

"Lo anterior conduce a no dejar de lado ningún escenario y a tomar en cuenta que algunos de ellos implican un costo potencial muy elevado, por lo que no descartarían la posibilidad de ajustes al alza en la tasa de política monetaria", destacaron.

Uno de los miembros enfatizó que la convergencia de la inflación a la meta de 3.00 por ciento a finales de 2018 supone la ausencia de presiones de demanda sobre los precios, un pronunciado descenso de la tasa de inflación no subyacente y una evolución ordenada del tipo de cambio.

Además de que no existirán choques que incidan de manera importante sobre la trayectoria de la inflación, señalando que el riesgo de que alguno o varios de los anteriores supuestos no se materialicen es elevado.

En virtud de lo anterior, consideró que el banco central debe extremar precauciones.

Otro miembro indicó que la expectativa actual del mercado es de dos disminuciones en la tasa de referencia el próximo año, incluyendo una durante la primera mitad de 2018 y que, en su opinión, esta previsión no es realista y sería poco prudente.

Asimismo, señaló que la postura actual es congruente con una previsión para la inflación subyacente algunas décimas por arriba de 3.00 por ciento a finales de 2018, por lo que su convergencia posiblemente se daría hacia mediados de 2019.

Agregó que la posibilidad de incrementar la tasa de referencia sería relevante por el balance de riesgos que enfrenta la inflación, la lenta trayectoria descendente que se espera muestre la inflación subyacente, donde la convergencia a 3.00 por ciento sería hasta mediados de 2019, los riesgos para que la inflación no subyacente se reduzca a niveles inferiores a 2.00 por ciento hacia finales del próximo año, así como si se quisiera lograr una convergencia más rápida de la inflación subyacente al 3.00 por ciento; esto es hacia finales del año próximo.

No obstante, la mayoría de los miembros enfatizó que se ha observado una significativa apreciación de la moneda nacional frente al dólar, una moderación en la demanda por crédito y el anclaje de las expectativas de inflación, lo que significa que los principales canales de transmisión de la política monetaria están operando cabalmente.

Subrayó que todo lo anterior fundamenta la previsión central que actualmente se tiene sobre la trayectoria de la inflación.
Se deteriora balance de riesgos de crecimiento e inflación
Por otro lado, la mayoría recalcó que la actividad económica en México continuó expandiéndose en el segundo trimestre del año, pero estimó que el balance de riesgos para el crecimiento se ha deteriorado, al igual que para la inflación.

En cuanto a las perspectivas generales de la economía mexicana, uno señaló que se espera que esta continúe mostrando una expansión moderada en los próximos trimestres.

Otro agregó que la tasa de crecimiento esperada para 2017 se encuentra ligeramente por debajo del crecimiento promedio del periodo comprendido entre 2001 y 2016.

Con relación a la perspectiva de los componentes de la demanda agregada, un integrante consideró que las exportaciones continuarían siendo estimuladas por el crecimiento del PIB en Estados Unidos, particularmente por la producción industrial en este país, en conjunción con un tipo de cambio competitivo.

Argumentó que es probable que el crecimiento del consumo privado se desacelere dada la todavía baja confianza de los consumidores y la caída de los salarios reales. Sin embargo, subrayó que la magnitud de la posible desaceleración dependerá de en qué medida el consumo privado total continúe siendo apuntalado por el consumo de servicios.

Por otra parte, un miembro sostuvo que, ante el ajuste de las finanzas públicas y los diversos factores de incertidumbre que afectan a la economía, no se anticipa una recuperación de la inversión.

Un integrante de la Junta de Gobierno describió múltiples factores que podrían afectar el panorama de crecimiento en el mediano plazo.

Por un lado, afirmó que la inversión ha mostrado debilidad por varios años, lo que podría tener consecuencias adversas de consideración sobre la capacidad productiva del País.

Agregó que la inversión pública, que usualmente se caracteriza por efectuar proyectos con elevada rentabilidad social y que son en gran medida complementarios a la inversión privada, ha venido mostrando una fuerte caída en los últimos años.

El integrante notó que, en cuentas nacionales y ajustando por factores estacionales, la inversión pública ha caído en más de 45 por ciento desde su pico en el primer trimestre de 2009 al segundo trimestre de 2017.

Alertó el miembro que los efectos de esta caída sobre el potencial de crecimiento de la economía podrían ser muy graves.

Por otro lado, mencionó que el efecto de las reformas estructurales sobre el crecimiento parece haber sido más acotado que lo previsto en el momento de su implementación.

La mayoría consideró que en el mercado laboral la holgura se ha reducido de manera importante, aunque hasta ahora, no se perciben presiones salariales significativas que pudieran afectar la inflación.

La mayoría consideró que, dada la actual postura de política monetaria, el balance de riesgos para la inflación podría haberse deteriorado respecto al reportado en el comunicado anterior.
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