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13 de septiembre de 2017

Morena, al borde de un desastre o de construir un frente electoral de gran poder




■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

La disputa por los espacios políticos en Morena se ha polarizado en dos bloques: el que tiene un perfil ciudadano, encabezado por el ex rector de la Universidad de las Américas, Enrique Cárdenas Sánchez, y el que cuenta con un perfil político y de larga experiencia, liderado por los legisladores federales Luis Miguel Barbosa Huerta y Alejandro Armenta Mier. Dicha confrontación ha puesto a este partido al borde de un desastre o la construcción de un poderoso frente electoral.

Todo dependerá de la capacidad de Andrés Manuel López Obrador, el líder de Morena, de saber conciliar y ser incluyente con todas las fuerzas externas que han confluido en Morena; y sobre todo, que evite caer en una posición radical y excluyente, como en la Ciudad de México, en donde el proceso de elección del coordinar del partido provocó una abrupta ruptura con Ricardo Monreal Ávila, uno de los principales operadores del lopezobradorismo.

De las tres contiendas presidenciales en que ha estado presente López Obrador, la actual es la que ha tenido para el caso de Puebla el abanico de mayor riqueza de participantes y aliados que le podrían aportar una importante votación adicional a la que generan los electores incondicionales del lopezobradorismo y que puede ser el factor primordial que le permita a Morena poder derrotar al grupo hegemónico en el poder, que es la facción del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Si López Obrador no sabe retener a todos los liderazgos externos que se han sumado a Morena en los últimos meses, en la votación del próximo año se le podría presentar el mismo escenario catastrófico del año 2012.

En esa ocasión López Obrador ganó en Puebla –por un amplio margen– la contienda de presidente de la República, pero sus estructuras locales fueron débiles e insuficientes para evitar que el morenovallismo “rasurara” 200 mil sufragios, que le impidió el frente de izquierdas defender los triunfos que se habían obtenido en la disputa por las senadurías y las diputaciones de los distritos más importantes del estado.

Tal situación le permitió a Rafael Moreno Valle Rosas concederle al PRI las senadurías y al PAN los principales distritos de la entidad, despojando al lopezobradorismo de los triunfos más importantes que ha obtenido en el estado de Puebla.

Ahora Morena tiene la oportunidad real de disputarle al grupo político de Moreno Valle la gubernatura, la alcaldía de la ciudad de Puebla, las senadurías y los distritos –locales y federales– de mayor población urbana. Todo ello dependerá de que López Obrador no se equivoque y no genere una ruptura entre sus aliados.

Morena puede ser el catalizador que agrupe a todo el electorado agraviado por el morenovallismo, ante la ausencia de un PRI como fuerza opositora. Esa condición dependerá de la capacidad de mostrarse como una fuerza política democrática, plural e incluyente.

Si Morena cae en el canibalismo y sectarismo que ha caracterizado al PRD, acabará siendo una fuerza política que contribuya a la consolidación del cacicazgo de Rafael Moreno Valle Rosas.

Para que no se equivoque, López Obrador se debe fijar y aprovechar de los siguientes aspectos positivos de sus potenciales aliados:

Enrique Cárdenas, el ex rector de la Universidad de las Américas, es un académico que puede penetrar en sectores de la clase media y de militantes del PAN que viven en constante malestar contra el sistema de partidos y contra el autoritarismo del morenovallismo.

Cárdenas podría acercar el proyecto lopezobradorista a sectores de la población que están alejados, reñidos, con el proyecto de López Obrador, como influencia de la guerra sucia que el PRI y el PAN han desplegado contra el tabasqueño.

Luis Miguel Barbosa Huerta y Alejandro Armenta Mier son garantía de poder llevar a Morena importantes oleadas de votantes de militantes y simpatizantes del PRD y del PRI, respectivamente, que están inconformes con lo que pasa con esos partidos políticos.

Ambos legisladores se destacan por desplegar un fuerte y articulado discurso de cuestionamiento y confrontación hacia los excesos del morenovallismo, algo que ha carecido el PRI y en general todos los detractores de Moreno Valle.

Además, Armenta y Barbosa, por su larga experiencia, serían constructores de las estructuras electorales que son fundamentales para defender los votos en cada casilla.

El talón de Aquiles del movimiento lopezobradorista siempre ha sido la falta de estructuras para cuidar el grueso de las casillas y denunciar legalmente la compra de votos o la alteración del resultado de los comicios.

En el estado de México, más allá de la masiva compra de votos que hizo el PRI para que ganara Alfredo del Mazo, el principal factor de derrota de Morena es que no hubo representantes de esta fuerza política en por lo menos 30 por ciento de las casillas y en otras tantas los enviados se vendieron y dejaron pasar graves anomalías.

La suma de todos estos aliados es lo que puede generar el primer frente electoral con suficiente poder para derrotar a Moreno Valle.

Si López Obrador lo desaprovecha, podría ser un factor para que no gane en su tercer intento de ser presidente.


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