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23 de septiembre de 2017

EL ESTADIO AZTECA NO SUFRIÓ DAÑOS POR EL SISMO

La abertura en el Estadio Azteca durante el sismo incrementó la psicosis, pero en realidad eso impidió que el inmueble sufriera daños estructurales.
En su diseño del Coloso, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez lo seccionó en 4 partes llamadas juntas constructivas y cuya función es absorber todo el movimiento causado por el mismo, como explicó a CANCHA su hijo, Javier Ramírez Campuzano.

"(Están) para que a la hora de los movimientos provocados por un sismo se absorban en estas 4 partes, vamos, que ahí se mueva, que no choque", dijo.

"En juntas constructivas en las que se desprendió alguna pieza de lo que sea, cantera, mármol, lo que pueda ser, eso no reviste nada por qué alarmarse, simplemente al absorber el movimiento ahí llega y se sacude, se puede caer una pieza, desprender, no hay problema, no es serio".

Además de las juntas, el Azteca es sólido desde los cimientos. Soportó el terremoto de 1985 y ahora el del pasado martes.

"Todo el primer nivel de palcos, la parte inferior está hundida en la tierra, en una excavación de roca sólida, tremenda, es una parte digamos que protegida por una capa de roca y luego de esa roca que ya protege están las columnas que se ven hacia arriba, enormes, usted ve las secciones de concreto, las rampas dan estabilidad y también hay unas trabes que las van uniendo, y estas trabes se interrumpen en las juntas constructivas", comentó.

El Estadio Azteca fue inaugurado en 1966. El arquitecto Ramírez Vázquez previó que el inmueble tenía que ser fuerte ante los sismos. Hubo otros inmuebles seminuevos en la Ciudad de México que no resistieron.

"Ojalá que esta experiencia nos sirva para tener una mayor cultura de mantenimiento, no se trata de atender desgracias, tenemos que tener una cultura más de previsión", comentó el arquitecto Ramírez Campuzano.
Reforma
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