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17 de agosto de 2017

Los argumentos de Doger ante el PRI de que él debe ser el candidato





■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Guardando mucho las formas, para no caer en las acusaciones de actos adelantados de promoción o de campaña electoral, Enrique Doger Guerrero ha intentado sustentar ante el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, con dato convincentes y públicos, de que él es la mejor opción para ser el candidato del tricolor a la gubernatura de Puebla, en caso de que dicha fuerza política tenga el interés real de recuperar la plaza.

El planteamiento central que Doger ha hecho ante la dirigencia de su partido es que en el presente, la elección de gobernador –del próximo año–, la pueden ganar por igual el PRI, el PAN o Morena, pero un error en la selección del candidato es lo que puede marcar el fracaso.

Por tanto, ha deslizado la idea de que si él no es el abanderado del tricolor, esta fuerza política estaría cometiendo un yerro que le podría costar no recuperar la titularidad del Poder Ejecutivo.

Doger ayer se reunió con un grupo de periodistas, en donde expuso una serie de datos que, a su decir, ha entregado al CEN del PRI, para que se tome la mejor decisión para el caso de Puebla. Dicho planteamiento es más o menos el siguiente:

De todos los aspirantes a ser candidatos a la gubernatura, la más conocida es Martha Erika Alonso Hidalgo, la secretaria general del PAN y esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, toda vez que la reconoce 60 de cada 100 ciudadanos, en promedio.

El segundo más conocido es el actual delegado del IMSS, ex alcalde de la capital, es rector de la UAP, Enrique Doger Guerrero, quien es identificado por 41 de cada 100 habitantes, siendo el único priista con ese posicionamiento.

Si los comicios fuera en el presente, 17 de cada cien ciudadanos votarían por Martha Erika Alonso y 10 por Enrique Doger, siendo ambos los que más acaparan las preferencias por parte de los posibles electores.

La ventaja que parece percibirse de parte de Martha Erika Alonso se diluye ante la pregunta de: ¿por quién no votaría?, dando por resultado que la esposa de Moreno Valle tiene un rechazo de 25 de cada 100 ciudadanos, mientras que Doger tiene un rechazo de 19.

Tal situación plantea que los negativos de la cónyuge de Moreno Valle son los más altos entre todos los aspirantes a la gubernatura, lo cual le da un alto grado de vulnerabilidad y hace posible que sea derrotada por un buen candidato del PRI o de Morena.

Sobre todo partiendo que, de acuerdo a los estudios de opinión pública, a los poblanos no les gusta la continuidad; que en el caso de Martha Erika Alonso sería la prolongación de lo que fue el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas. Por tanto se percibe que habría un rechazo a un “maximato matriarcal”.

Aunado a que existe un fuerte desencanto de la población hacia el morenovallismo por el excesivo gasto en obras que no aportan beneficio social, que no combatió la delincuencia y abusó del endeudamiento de las finanzas públicas del estado.

¿Por qué tendría que ser Doger el elegido entre todos los aspirantes del PRI?

Porque es el priista más votado en las últimas seis elecciones de alcalde de la capital, ya que 2004 ganó los comicios locales con 242 mil sufragios. Luego le siguen Blanca Alcalá Ruiz en 2007 con 224 mil votos, Mario Montero Serrano en 2001 con 201 mil sufragios, Mario Marín Torres en 1998 con 166 mil votos y Carlos Alberto Julián y Nacer, quien en 2001 consiguió 158 mil sufragios.

En ese sentido, el PRI tiene que echar mano de quien ha tenido el mejor resultado electoral, ya que el tricolor en el estado registra una tendencia a la baja en sus índices electorales en la medida que pasan los años. Los datos son elocuentes de los últimos cuatro candidatos priistas a la gubernatura:

Melquiades Morales Flores obtuvo el 54 por ciento de la votación. Seis años más tarde, Mario Marín bajó a 49 por ciento. En la siguiente contienda, Javier López Zavala se desplomó a 40 por ciento. Y en la última disputa del Poder Ejecutivo, Blanca Alcalá Ruiz consiguió 33.5 por ciento.

En general, de las tres principales fuerzas políticas, el PRI es el que tiene el voto menos consistente. Así lo muestran los siguientes datos:

En el estado de Puebla, en elecciones presidenciales, Acción Nacional en el año 2000 obtuvo 732 mil votos; en 2006, 743 mil sufragios; y en 2012, 642 mil votos. Es decir su variación ha sido de alrededor de 100 mil sufragios en esos tres episodios.

Andrés Manuel López Obrador, primero como candidato del PRD, en 2006, sacó en Puebla 639 mil votos, y seis años después llegó a los 860 mil sufragios. Es decir hay una tendencia a la alza.

El PRI en el año 2000 consiguió en Puebla unos 698 mil votos. En 2006, sus sufragios cayeron a 460 mil. Y en 2012, subieron a 855 mil. Es decir, una mala selección de candidatos en el tricolor provoca una caída brutal de votos, a diferencia de las otras fuerzas políticas que tienen más consistencia en la respuesta de sus simpatizantes.
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