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2 de agosto de 2017

El día que RMV traicionó por igual al PVEM, al PAN, al PRI y a Carlos Joaquín González





■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

El mayor problema que enfrenta Rafael Moreno Valle Rosas en la coyuntura de la elección del candidato presidencial del PAN es que ha buscado hacer acuerdos con sus contrincantes: Ricardo Anaya Cortés y Margarita Zavala Gómez del Campo, y los dos se han negado a pactar con el ex gobernador de Puebla por la fama que le persigue de no respetar lo convenido y traicionar a sus aliados políticos. Esa condición se la ganó por la larga lista de deslealtades en que se vio envuelto en el proceso electoral de Quintana Roo, del año 2016.

El episodio de Quintana Roo permitió a Anaya y Zavala conocer el frío pragmatismo, las constantes traiciones y las intrigas que utiliza Moreno Valle para proteger sus intereses personales. El ex mandatario quedó exhibido como un personaje cuyas prioridades no es hacer ganar el PAN, sino solamente obtener beneficios políticos personales. Y es que aunque parezca poco creíble, el ex gobernador de Puebla estuvo a punto de provocar la derrota electoral del blanquiazul en esa entidad.

La historia de lo ocurrido en Quintana Roo es la siguiente:

Rafael Moreno Valle Rosas el año pasado fue visto como el principal artífice del triunfo electoral del PAN en Quintana Roo, en donde el blanquiazul postuló al ex priista Carlos Joaquín González como candidato a gobernador mediante una coalición formada por el PRD y el blanquiazul.

El ex mandatario de Puebla fue quien logró convencer a Carlos Joaquín –quien fue subsecretario de Turismo en el gobierno de Enrique Peña Nieto y diputado federal del tricolor– que aceptara ingresar a las filas de Acción Nacional, luego de que el Partido Revolucionario le cerró las puertas.

Lo que casi no sabe, es que cuando se acercaba la fecha para que la Comisión Permanente del PAN aprobara la coalición de este partido con el PRD, en torno a la candidatura de Carlos Joaquín González, el entonces mandatario de Puebla intentó dar un giro de 180 grados por las siguientes razones:

Jorge Emilio González Martínez, el llamado Niño Verde y quien maneja como su propiedad privada al PVEM, se acercó a Rafael Moreno Valle para plantearle un pacto en torno a la contienda de Quintana Roo. Le expresó que había apostado la mayor parte de su capital político en hacer ganar a Mauricio Góngora Escalante, quien fue el candidato del PRI en esa entidad.

El Niño Verde le pidió a Moreno Valle que le ayudara a impedir la formación de la coalición del PAN y el PRD en Quintana Roo, y él a cambio de ello, provocaría un conflicto del PVEM con el PRI en el estado de Puebla, tendiente a desatar una crisis política en el tricolor y quitarle competitividad en la lucha por la titularidad del Poder Ejecutivo, que también ese año se renovó en la entidad poblana.

Dicen que al principio Moreno Valle no tomó en cuenta la propuesta de González Martínez, quien posee importantes propiedades inmobiliarias en Cancún, el principal destino turístico de Quintana Roo.

Poco después Moreno Valle tuvo la percepción de que había cierto interés en Los Pinos de que el PRI saliera a competir por la gubernatura de Puebla y ante el miedo de que el morenovallismo pudiera ser derrotado, entonces volteó a analizar la propuesta de Jorge Emilio González.

En una segunda reunión, Moreno Valle se cuenta que aceptó la propuesta del Niño Verde, a quien le habría ofrecido descarrilar la campaña electoral de Carlos Joaquín González.

De manera sorpresiva recibieron la noticia en el equipo morenovallista de que ahora actuarían en contra de Carlos Joaquín González, en lugar de ayudarlo a ganar. Alguien quiso objetar esa orden bajo el argumento que había un acuerdo que cumplir con el ex priista que avanzaba en el camino de ser candidato a gobernador de Quintana Roo, a lo cual Moreno Valle habría respondido con enojo y contundencia: “Por encima de todo, primero está mi proyecto político”.

Más sorpresivo resultó que Moreno Valle se presentó a la Comisión Permanente del PAN, a nivel nacional, para argumentar que se debía rechazar la coalición electoral del PAN con el PRD para el caso de Quintana Roo, luego de que él había impulsado esa alianza.

Ya fue demasiado tarde, pues la mayoría de los integrantes de la Comisión Permanente del PAN votó a favor de la alianza con el PRD y la candidatura de Carlos Joaquín González. Moreno Valle se retiró de la sesión antes de que concluyera, como muestra de inconformidad por los acuerdos que ahí se tomaron.

Cuando el Niño Verde se enteró del fracaso de Moreno Valle en la cúpula nacional del PAN para evitar la coalición electoral en Quintana Roo, montó en cólera, no solamente porque el entonces gobernador de Puebla no cumplió su palabra, sino porque el Partido Verde Ecologista de México ya había cancelado los contratos –y perdió el dinero para ese propósito– de varios espectaculares que rentó en territorio poblano a favor de la campaña electoral del PRI.

Dicen los enterados que eso provocó un duro enfrentamiento, por varios días, entre Jorge Emilio González y miembros del equipo político de Moreno Valle, que incluía la amenaza de que el PVEM tenía la manera de hacer fracasar la campaña electoral del PAN en Puebla.

Se calmó la confrontación porque al PVEM le pagaron el dinero que había perdido en los espectaculares contratados en Puebla.

A Moreno Valle le perdieron la confianza en el PAN por su doble juego, de primero ser promotor de un buen candidato a gobernador y luego intentar sabotearlo.

Desde entonces en los equipos de Anaya y Zavala les quedó claro que Moreno Valle no respeta acuerdos y que es capaz de traicionar a quien sea con tal de obtener beneficios personales.
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