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14 de agosto de 2017

4 aspirantes de Morena forman bloque para frenar imposiciones de malos candidatos


Por Fermín Alejandro García.

4 aspirantes de Morena forman bloque para frenar imposiciones de malos candidatos.
La presentación pública en bloque de cuatro aspirantes de Morena a la gubernatura –formado por Luis Miguel Barbosa Huerta, José Juan Espinosa Torres, Alejandro Armenta Mier y Fernando Manzanilla Prieto– no tuvo solo el propósito de hablar del tema del espionaje morenovallista, sino persiguió un segundo objetivo: mandar un mensaje de que actuarán en conjunto, en unidad, para evitar que el presidente estatal del partido, Gabriel Biestro Medinilla, en un par se semanas intente imponer a los candidatos a los principales cargos que estarán en disputa en la contienda de 2018.

El bloque de los cuatro aspirantes lo que buscan es una correcta aplicación de los estatutos de Morena y que sea por encuestas como se elija a los candidatos a la gubernatura, la alcaldía de Puebla, las senadurías y diputaciones. Tal posición contrasta con la actitud de Gabriel Biestro, quien intenta hacer la designación de abanderados únicamente por el consenso de los miembros del Consejo Estatal del partido, pero mediante el uso de un sistema clientelar.

Se dice que Biestro Medinilla ha prometido a la mayoría de los consejeros ser candidatos a presidentes municipales, a diputados locales o federales, a entrar a la repartición de la llamadas “cuotas de poder”, que consistiría a colocar a simpatizantes en las planillas de regidores o como aspirantes a presidentes de juntas auxiliares. Todo ello con la intención de que voten, sin objetar, las propuestas que se presenten en el órgano de gobierno de Morena.

Con ello se estaría buscando que los miembros del Consejo Estatal voten en bloque a favor de la postulación del diputado federal Rodrigo Abdala Dartigues como candidato a la gubernatura, y de Gabriel Biestro como aspirante a la presidencia municipal de Puebla.

Para evitar ese madruguete, los integrantes del bloque de cuatro aspirantes buscarán hacer sentir su peso dentro del Consejo Estatal –el cual sesionaría en un par de semanas– y llevar a sus seguidores a votar contra las propuestas de consenso, que presentará Gabriel Biestro, con lo cual se obligaría a recurrir a las encuestas como método de elección de candidatos.

La determinación de Barbosa, Espinosa, Armenta y Manzanilla de actuar en bloque, para buscar la mejor selección de candidatos, se vio reflejado en que ayer –durante la presentación del bloque– fue notoria la ausencia de Rodrigo Abdala, quien en complicidad con el presidente del partido busca ganar la candidatura sin importar que no es el más popular de los aspirantes que buscan la nominación.

De igual manera se sabe que la mayoría de los cuatro integrantes no han aceptado llamadas telefónicas del dirigente estatal de Morena, quien intentó hacer el primer madruguete en la sesión del Consejo Estatal del pasado 6 de agosto, y al no conseguirlo a buscado conciliar con los aspirantes a la gubernatura de su partido.

Lo que está en juego en Morena no es el control del partido o de las candidaturas, sino el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Puebla al ser el cuarto estado que más votos aporta a una elección presidencial, Morena no se puede dar el lujo de tener candidatos locales débiles, que lejos de aportar apoyos al proyecto lopezobradorista únicamente se cuelguen de la imagen de Andrés Manuel López Obrador.

No puede repetirse la amarga experiencia de Abraham Quiroz Palacios, quien en 2016 compitió por la gubernatura y provocó una caída de alrededor de 600 mil sufragios en el índice de votación del movimiento lopezobradorista en Puebla.

Biestro y Abdala parten del proyecto de que Morena debe ser solamente para los políticos que siempre han estado en esta fuerza política, por la cual los participantes externos se deben quedar al margen de las candidaturas.

Si esa posición avanza, sería la sepultura de Morena, pues la actual dirigencia del partido carece de presencia y fuerza ante la opinión pública estatal. A lo largo de los últimos años ha mantenido una actitud acrítica del morenovallismo, que la hace no ser identificada –por el grueso del electorado– como una formación política que articule el malestar que existe contra el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y su grupo político.

Los verdaderos opositores al morenovallismo están en el grupo de los cuatro aspirantes que ayer se mostraron en bloque, quienes serían garantía de ser candidatos que aportarían a Morena estructuras, popularidad, combatividad y presencia ente la opinión pública, que son condiciones indispensable para impulsar el tercer intento de Andrés Manuel López Obrador de ganar 
la presidencia.
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