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11 de julio de 2017

Silencio y filtraciones dominan en la FGE en la solución de casos graves




■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Parece que en la Fiscalía General del Estado (FGE) –encabezada por Víctor Carrancá Bourget– no hay pudor frente a la crisis de inseguridad que sufre el estado, así como los escándalos de corrupción y la negligencia que priva en la institución. Tal situación se evidencia en el caso de Huehuetlán El Grande, donde ha ocurrido el peor acto de violencia criminal en lo que va del año y resulta que los nombres, así como los rostros, de los presuntos autores de la matanza de vecinos de esa comunidad ya se conocen en las redes sociales, situación que contrasta con el desempeño de la autoridad que no ha podido detener a los culpables de ese múltiple homicidio.

Y no solo es el asunto de Huehuetlán, en todos los casos graves sale a relucir la poca ética del personal de la FGE.

Otro ejemplo fue lo ocurrido en el homicidio de Meztli Sarabia Reyna, la hija de Rubén Sarabia Sánchez, líder y fundador de la 28 de Octubre, en donde los peritos que acudieron a levantar las evidencias del homicidio encontraron una credencial oficial en el lugar de los hechos –que podía haber sido de uno de los sicarios que participaron en el crimen– y de manera absurda, deliberada, en lugar de recolectarla como una posible prueba, se la fueron a “obsequiar” a uno de los hermanos de la victima.

Días después del asesinato surgió la versión extraoficial de que la FGE ya había detenido a cuatro “sicarios”, que eran los presuntos asesinos de Meztli Sarabia. Algunos funcionarios del gobierno aseguraron que si había la certeza de que dos de ellos habían sido participantes de homicidio en cuestión. Luego de que se conoció ese rumor no pasó nada, la Fiscalía General del Estado ni admitió ni rechazó que se hubiera aprehendido a un grupo de sospechosos de la muerte de la hija de Rubén Sarabia.

El silencio y las filtraciones es la principal política de comunicación social que priva en la FGE, cuyo titular Víctor Carrancá es un personaje que por no ser originario del estado de Puebla siente que no debe rendir cuentas a nadie por su actuar negligente.

A principios de este mes, en la comunidad de Huehuetlán El Grande un grupo criminal llegó a vengarse de los vecinos que no pagaban “el derecho de piso”, lo que derivó en una matanza de nueve personas.

Días más tarde aparecieron en redes sociales las fotos de cuatro de los presuntos asesinos, junto con la imagen de un auto compacto en el que supuestamente viajaban. Los mensajes decían que los sicarios estaban comprando en el centro comercial Outlet de la autopista México Puebla.

Ahora han aparecido nuevas fotografías y nombres de más integrantes de la aparente banda criminal de “El Cuije”, a quien se le responsabiliza se supuestamente haber encabezado la matanza.

Frente a estas filtraciones lo único que se observa por parte de la Fiscalía General del Estado es un silencio absoluto.

La filtración de esa imágenes hace suponer tres escenarios:

Primero: que alguien busca distraer la atención de la opinión pública y de la propia FGE sobre un falso grupo criminal, para de esa manera ayudar a evadir la acción de la justicia a los verdaderos asesinos de los pobladores de Huehuetlán El Grande.

Segundo: que hay alguien que hace mejor el trabajo que la FGE y optó por las redes sociales para exhibir los verdaderos rostros de los homicidas, lo que significa que las autoridades ministeriales se han visto rebasadas y apabulladas.

Tercero: que son fuentes de la FGE las que estarían filtrando las imágenes, como consecuencia de la falta de control en esa institución.

Cualquiera que sea la respuesta, cada vez crece más la falta de credibilidad y confianza hacia Víctor Carrancá, cuya salida de la FGE es lo mejor que le podría pasar al gobierno de Antonio Gali.
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