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16 de julio de 2017

Regresa Banck a la senda de usar PPS; pediría uno de 2 mil mdp para mejorar seguridad pública




■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Regresa el fantasma de los llamados Proyectos de Prestación de Servicios (PPS), pues se dice que este día el cabildo de la ciudad de Puebla –por petición del alcalde Luis Banck Serrato– podría aprobar un PPS de unos 2 mil millones de pesos, que se utilizarían principalmente para mejorar la seguridad pública en la capital. Lo relevante de este asunto no es preguntarse en qué se va a emplear ese dinero, sino en analizar el impacto que dicho pasivo podría tener en las finanzas del gobierno municipal, ya que si realmente se acepta dicho recurso significaría que se quintuplique la deuda pública de la Angelópolis.

Fuentes bien informadas del ayuntamiento sostienen que este día, alrededor de las 14 horas, va a ser convocada una sesión extraordinaria de cabildo, en donde el único punto a tratar es la propuesta de que se apruebe un PPS por un monto de alrededor de 2 mil millones de pesos. La justificación que se utilizará es que urge aumentar la inversión en seguridad pública para frenar la ola delictiva que azota a la capital del estado.

Sin duda es apremiante que se adopten medidas drásticas para atender el clima delictivo de Puebla, que es el más grave en muchas décadas, pues el gobierno de la capital no tiene la capacidad para enfrentarlo al carecer de suficientes policías, patrullas, de equipos tecnológicos, armas e infraestructura.

No obstante habría que preguntarse si la ruta de emplear un PPS es la mejor opción, ya que podría significar que se resuelva un problema, pero se detone una contrariedad futura con efectos muy negativos.

La actual deuda pública del gobierno de la ciudad de Puebla es de aproximadamente 400 millones de pesos. Por tanto, si se adquiere un pasivo de 2 mil millones de pesos, por el PPS antes mencionado, significaría un incremento de cinco veces el endeudamiento.

Se sabe que el planteamiento que se hará primero al cabildo, y posteriormente al Congreso local, es que cada año el ayuntamiento estaría obligado a pagar el 10 por ciento del monto del PPS, más los intereses y servicios financieros, en lo que dura la vigencia de ese Proyecto de Prestación de Servicios.

Tal situación plantea, de entrada, que si se aprueba el PPS se estaría severamente limitando la disposición de fondos del próximo alcalde, el que suceda a Luis Banck en la titularidad del ayuntamiento, pues tendría la obligación de liquidar 30 por ciento de los 2 mil millones de pesos que se obtendrían por dicha fórmula de asociación pública y privada que se utiliza para financiar obras y servicios a largo plazo.

Una parte clave será analizar con que tasa de interés se podría contratar ese PPS, por que si pasa lo mismo con los Proyectos de Prestación de Servicios que utilizó el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas entonces la carga financiera para el ayuntamiento –en los próximos años– podría ser brutal.

Para entender ese posible impacto es necesario revisar lo que pasó en la administración estatal anterior:

Se estima que, la mayor parte de los PPS que contrató el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas en su sexenio, se hicieron con tasas de interés tres veces mayor a las que dominan en el mercado.

Antes del gobierno morenovallista, las administraciones del PRI contrataron deuda pública que nunca rebasó los 9 mil millones de pesos y con una tasa de interés que fue del 4.7 por ciento.

En cambio en la gestión de Moreno Valle, se estima que se habrían adquirido pasivos por unos 24 mil 373 millones de pesos, pero los PPS que se utilizaron tuvieron tasas de interés que oscilaron entre 9.63 por ciento y 13.56 por ciento, que son excesivamente elevadas.

Por eso se estima que los pasivos heredados por el morenovallismo podrían llegar a los 68 mil millones de pesos, de los cuales 43 mil millones corresponderían únicamente al pago de intereses.

Una forma de disimular el efecto nocivo de los PPS es utilizar el eufemismo de decir que pasivos no es lo mismo que deuda pública. Ese discurso del morenovallismo es una mentira que se traduce a algo muy sencillo: sea pasivo o deuda, al final el dinero de los contribuyentes se utilizará para pagar las obras y servicios de la administración morenovallista a un costo excesivo.

Ahora será importante preguntare: ¿vale la pena endeudar a la ciudad de Puebla a niveles exorbitantes para resolver la coyuntura actual de la inseguridad pública? No será que se acabe imponiendo el dicho popular: saldrá más caro el caldo que las albóndigas.
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