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10 de julio de 2017

Pactó morenovallismo con el huachicol en Palmar de Bravo Por Alejandro Mondragón



En la perversidad y la traición, el morenovallismo pagará la penitencia con la detención del alcalde Pablo Morales, acusado de ligas con los huachicoleros.

La historia no tiene desperdicio.

El entonces candidato a la alcaldía de Puebla, Antonio Gali, ejecutó una operación cicatriz con los damnificados del grupo en el poder. Era el 2013.

Llegó a acuerdos con la Doña, Ana Teresa Aranda, para que se sumara a su campaña y a cambio ella solicitó espacios. Uno de ellos, la candidatura de la coalición “Puebla Unida”, integrada por el PAN, PRD, Panal y Compromiso por Puebla por el municipio de Palmar de Bravo.

Sería la reivindicación de su principal operador Pedro Barojas, detenido en 2011 cuando asistía a la primera asamblea estatal del PAN y recluido en los dos primeros años del morenovallismo, por el presunto desvío de 768 mil pesos. Quedó en libertad y fue la carta negociada entre Gali y Anatere.

Moreno Valle jamás aceptó nada con la Doña, pero le dijo que sí a Gali, nada más tenía oooooootros planes: las candidaturas comunes, en la mayoría de los municipios.

Dejó fuera algunos, pocos, pero particularmente uno: Palmar de Bravo.



Cobijado por los caciques regionales, ahora dedicados al huachicol, el gasolinero Pedro Morales fue postulado por el Pacto Social de Integración.

Está claro el origen del financiamiento de su campaña, después de que la PGR lo detuvo por lavado de dinero y ligas con los huachicoleros.

A diferencia de Baroja, el abanderado del PSI recibió respaldo político, recursos, movilización, recursos sin precedentes para un municipio, donde Moreno Valle prefirió pactar con el Diablo (dígase huachicoleros) para reventar a su enemiga Anatere Aranda y, por ende, traicionar al PAN, PRD, Panal y Compromiso por Puebla, juntos.

A Morales lo cobijaron los capos de la gasolina, quienes pactaron con el morenovallismo. El Toñín, por ejemplo.

Siempre este grupo se puso encima de todos. Los partidos fueron utilizados de taxis para trasladar a las cartas ocultas.

Morales ganó la elección de calle ante el candidato de la coalición Puebla Unida. El argumento siempre fue: ni eso pudo ganar Anatere, cuando en realidad jugaron con el candidato huachicol.

Ya en 2013, la venta de gasolina robada en la región era toda una industria y los capos de la zona requerían de una posición en la alcaldía para gozar de impunidad. Ahí se construyó El Triángulo Rojo con otros ediles afines, sin importar filiación partidista.

Ahora, el alcalde Morales está detenido, acusado de lavado de dinero. Fue encumbrado por el morenovallismo que traicionó al PAN, partido que había postulado la carta de la coalición, además de que dinamitó el puente construido por el hoy gobernador con algunos panistas, como Anatere.

En Palmar de Bravo, nació el primer alcalde que llegó al cargo financiado abiertamente por los capos del huachicol, porque además fue de los consentidos del morenovallismo.

Siempre dispuso de recursos, obras y, sobre todo, comunicación política con el diputado local, Mario Rincón; y policiaca con Facundo Rosas.

Esas alianzas perversas se diseminaron, siempre en detrimento del PAN en ese 2013. Ahí están los casos de San Pedro Cholula con José Juan Espinosa y San Martín Texmelucan con el petista, Rafael Núñez.

Otro alcalde en desgracia es el de Atzizintla, José Isaías Velázquez Reyes, quien llegó a la posición con el respaldo del morenovallismo en alianza con el senador Luis Miguel Barbosa del PRD. Hoy las cosas cambiaron y todos se lanzan estiércol.

Está claro la visión del frente opositor que impulsa Moreno Valle, donde todos tienen cabida, incluso los huachicoleros. Gracias al modelo de candidaturas comunes, el morenovallismo obtuvo 69 municipios y la mayoría legislativa en 2013.

Es una liga básica que explicaría la expansión de la actividad con alcaldes a modo para las mafias. Es más, la mayoría de ediles como Morales financiaron en la zona la campaña del 2016.

Sin lugar a dudas, Palmar de Bravo explica en parte la naturaleza del morenovallismo: la traición justifica los medios.

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