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2 de julio de 2017

Morenovallistas ven más vulnerabilidades que ventajas en una posible candidatura de Banck






■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Luis Banck Serrato y sus allegados están estudiando todos los escenarios para que el alcalde de Puebla pueda ser candidato en 2018, ya sea de gobernador, senador o incluso como edil de la capital. Sin embargo entre varios panistas y morenovallistas existe una fuerte oposición a que eso ocurra, al estimar que el presidente municipal está en una situación muy vulnerable y sus aspiraciones podrían generar “la tormenta perfecta” para llevar al PAN a la derrota. Quienes deberían ser sus aliados lo ven como un político con una escasa popularidad, con muchas posibilidades de sufrir fuertes conflictos por dejar su actual cargo y ser presa fácil de impugnaciones de sus potenciales adversarios.

Al contrario, los miembros del círculo cercano a Bank ven como su mejor oportunidad el que no es militante del PAN y el carácter personal del edil, ya que podría ser un candidato con perfil ciudadano y muy alejado de la hostilidad e intolerancia que caracterizan a los políticos del morenovallismo, incluida Martha Erika Alonso Hidalgo, la secretaría general del PAN y esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien tiene fama de actuar siempre con irascibilidad.

Dicho de otra manera, creen que podría repetirse la fórmula que hubo con Antonio Gali Fayad, quien como candidato a gobernador logró sortear el clima de malestar que había contra el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.

Lo interesante de lo que pasa con Luis Banck es que siendo parte de la cúpula del morenovallismo, son los propios morenovallistas quienes lo ven como un mal aspirante a un cargo de elección popular, cualquiera que sea. Lo mejor que podría pasar con el edil –dicen sus críticos panistas– es que concluya el actual periodo de gobierno, ya que su salida del ayuntamiento de la capital plantea un fuerte conflicto que podría debilitar las posibilidades del PAN de ganar los comicios de 2018.

Los factores de vulnerabilidad que se observan en Banck son los siguientes:

Primero: no nació en Puebla y no es militante del Partido Acción Nacional, no tiene mucho acercamiento con la militancia del albiazul y se muestra lejano de las formas políticas del panismo.

Es decir, no tiene la identidad necesaria para presentarse como candidato del partido de derecha.

Segundo: si deja el cargo de edil de Puebla, mete en un brete al Congreso local y al PAN, ya que se plantea una cuestión básica: ¿cómo se va a sustituir a un presidente atípico, cuyo relevo no se tiene claro cómo se puede generar?

Banck no fue electo en las urnas, no era el suplente del anterior edil Antonio Gali Fayad –que solicitó licencia–, no era parte del cabildo o del gobierno municipal. Por tanto no existe un mecanismo definido para sustituir a un alcalde que llegó al puesto por un camino confuso.

Desde el punto de vista de la imagen pública, resulta muy desaseado que el suplente de un alcalde no termine su mandato y se ponga a buscar un sustituto, para que se vaya a buscar un nuevo cargo público. Tal situación plantearía un pobre compromiso de Luis Banck para atender los problemas de la capital.

Tercero: cualquier mecanismo que elija el Congreso del estado para sustituir a Luis Banck será objeto de impugnaciones legales, por lo atípico que resulta sustituir a un alcalde que llegó al cargo sin tener las características jurídicas para ser edil suplente.

Eso da pie a que los opositores políticos del edil, que podrían ser incluso miembros del propio PAN, ya que los panistas tradicionales son los principales detractores del morenovallismo, recurran al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para cuestionar el relevo de la cabeza principal del ayuntamiento de Puebla.

Y en cuestión de imagen y estabilidad política, puede ser un factor de debilitamiento de Banck el entrar a una candidatura resolviendo litigios en su contra y las críticas a la forma del relevo del alcalde de la Angelópolis.

Cuarto: mucha gente todavía no lo identifica como alcalde de Puebla, ya que nunca hizo campaña electoral ni fue votado. Su personalidad no es carismática y usa un lenguaje poco efectivo para llamar la atención de sus gobernados.

Quinto: enfrenta una crisis de seguridad pública y de deterioro de los servicios urbanos –como son los daños a la carpeta asfáltica y cientos de luminarias y semáforos descompuestos, además de escasos agentes de la policía y de tránsito–, que lo ponen en el predicamento de que si no resuelve estos dos escollos de aquí a fin de año, su popularidad frente al electorado estará muy minada.

Si Luis Banck no encuentra desde ahora estrategias efectivas para resolver los problemas antes mencionados, le podrían hacer crisis en una campaña electoral y provocar “la tormenta perfecta” que permita la derrota del PAN en las urnas de 2018.

Se sabe que Banck tiene la expectativa de que si Rafael Moreno Valle logra ser aspirante presidencial del PAN, entonces él sería el candidato panista a gobernador.

Pero si Moreno Valle no es postulado como candidato presidencial, entonces Banck podría ser nominado para buscar ser senador o ser electo por primera vez como alcalde de la ciudad de Puebla.

Lo único claro que hay por este momento, es que Banck tendrá un largo, sinuoso y espinoso camino que recorrer si quiere aparecer en las boletas electorales de 2018.
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