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21 de junio de 2017

Territorios perdidos Por Valentín Varillas




Acapulco, Guerrero y Villahermosa, Tabasco, son ya territorios dados por “perdidos” en el mapa de la inseguridad nacional diseñado por el gobierno federal.


Así lo expuso el propio Procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade, al participar en la 49 Comida Anual realizada por el Club de Empresarios de Puebla A.C.


El funcionario reconoció implícitamente que, en estas ciudades, ya mandan los diferentes grupos relacionados con la delincuencia organizada, que pelean permanentemente por el control de territorios.

Ahí, la estrategia implementada por los diferentes niveles de gobierno y el supuesto trabajo conjunto entre instancias civiles y militares han fracasado rotundamente.

Vaya panorama.

Pero eso no fue todo.

En el caso Puebla, consideró que nuestro estado es ya una preocupación en materia de gobernabilidad, por el crecimiento exponencial y el altísimo nivel de infiltración institucional de las bandas dedicadas al robo de combustible.



Si bien expuso que ya se trabaja en la definición de una estrategia de combate, no únicamente a quienes ordeñan los ductos y venden el producto, sino a quienes lo compran en grandes cantidades y forman parte de un complicado entramado generado para limpiar las ganancias ilícitas por la comisión de este delito, en términos reales fue por demás pesimista en relación al futuro inmediato.

Los resultados, si es que llegan, se verán en el mediano y largo plazos.

Evidentemente, el procurador se vio obligado a tocar el tema de la inseguridad en Puebla y el sentimiento generalizado de que ésta ya se salió del control de las autoridades locales.

Para explicar lo anterior, recurrió al ya muy gastado argumento de que todo se debe a los “ajustes naturales” realizados a partir de la entrada en vigor del nuevo sistema de justicia penal.

Pidió la confianza del sector empresarial a lo que calificó como una “innovadora manera de administrar justicia”, basada en una cultura de civismo y respeto a los derechos humanos.

Sobra decir que estas frases, pulcras desde la óptica de la retórica oficial, generaron desazón y mayor preocupación en los asistentes.

Y es que, para Raúl Cervantes, lo único que va a sacar adelante al país es la educación cívica como método único de blindaje ante posibles actos de corrupción.

Y entonces sí, bajo su lógica, se acabará la impunidad, la inseguridad, el deterioro del tejido social y demás males que, como malignos cánceres, nos azotan desde hace décadas como plagas egipcias.

Pero claro, otra vez, esto tardará por lo menos dos décadas en concretarse.

¿Y mientras?- se preguntaban en corto los asistentes.

¿Qué hacer con los problemas actuales, los que hay que enfrentar en tiempo presente y que vuelven muy complicado el escenario para hacer negocios en el país?

Quienes buscaban en el discurso del procurador una respuesta a estas interrogantes, tendrán que esperar.

Mientras, la gran mayoría salió del evento con un sabor tan amargo en la boca, que dudaron si seguir invirtiendo en México sea la mejor estrategia para ellos y sus empresas.

Por lo menos, de acuerdo a la radiografía de Cervantes, por los próximos 20 años.



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