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14 de junio de 2017

Murió quien hundió a Mario Marín Torres



■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

Antonio Chedraoui Tannous fue el líder religioso de una parte importante de las élites del poder económico y político del país, ya que desde su posición de arzobispo metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía ayudó a muchas figuras a levantar sus carreras políticas, pero también arruinó a algunos, como fue el caso del ex gobernador Mario Marín Torres, a quien hacerle un favor a este jerarca le costó acabar con su prestigio personal y que el PRI perdiera el control del Poder Ejecutivo de Puebla.

Fue Chedraoui Tannous –fallecido ayer a los 85 años de edad– quien le pidió a Mario Marín Torres, ya siendo gobernador de Puebla, que ayudara al empresario Kamel Nacif Borge, mejor conocido como “el rey de la mezclilla”, y por ese favor se decidió mandar a detener a la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro, lo que desató el llamado escándalo del Lydiagate, que estuvo a punto de provocar la caída del entonces titular del Poder Ejecutivo y que llevó al PRI, en el año 2010, a perder la gubernatura.

Cuentan los enterados que la historia es así:

Existía una cierta amistad entre el polémico empresario Kamel Nacif –famoso por ser ludópata y tramposo en los negocios– y Mario Marín Torres, la cual se rompió temporalmente cuando en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz se obligó al primero a devolver unos terrenos que de manera ilegal había comprado en la reserva territorial Atlixcáyotl.

Marín era subsecretario de Gobernación cuando se obligó a Kamel Nacif a regresar los terrenos que de manera no legal le habían vendido personeros del ex gobernador Mariano Piña Olaya.

Por eso el político priista decidió alejarse del empresario, que años más tarde aparecería ligado al pederasta Jean Succar Kuri, quien actualmente purga una larga pena por abuso sexual contra niñas que recogía en las calles de Cancún.

Más o menos 10 años después de que Marín se alejó de Kamel Nacif, ya siendo gobernador de Puebla y cursando el primer año de su sexenio, el entonces mandatario acudió a una de las famosas fiestas de cumpleaños del arzobispo Chedraoui, a las cuales asistía la elite política del país.

Se dice que en ese festejo el líder religioso le pidió a Marín reconciliarse con Kamel Nacif y ayudarlo en un problema que enfrentaba, el cual era que se le mencionaba en el libro Los demonios del Edén, publicado por Lydia Cacho, como un integrante de la red de protección del pederasta Jean Succar.

Mario Marín, a quien le gustaba estar cerca de las élites políticas y económicas del país, accedió de inmediato a atender las exigencias de Kamel Nacif, y por esa razón su gobierno emprendió una persecución judicial, llena de anomalías jurídicas, contra Lydia Cacho, quien fue detenida en Cancún por policías judiciales de Puebla y se le trasladó a la capital de la entidad poblana –para ser internada en el penal de San Miguel– en condiciones que rayaban en tortura física y psicológica.

Mario Marín ignoró las críticas, advertencias, peticiones, exhortos, que le hicieron políticos, periodistas, intelectuales y defensores de los derechos humanos, y no frenó los abusos contra Lydia Cacho Ribeiro. Para él era más importante hacerle un favor al poderoso arzobispo Chedraoui.

Semanas después de que se liberó a la periodista, por la presión mediática nacional, se filtraron grabaciones entre Kamel Nacif y Mario Marín, en donde se narraba cómo ambos se felicitaban por los abusos cometidos contra Cacho.

El empresario –en la platica grabada– acuñó la frase celebre “Tú eres mi góber precioso”, que le costó a Marín ser conocido a nivel nacional e internacional como “el góber precioso”, y que fuera catalogado como uno de los políticos más aborrecidos en el país. Su figura se convirtió en un símbolo de la degradación del PRI.

Por si fuera poco, la Suprema Corte de Justicia de la Nación emprendió una investigación en su contra por cometer abusos de autoridad, que casi le cuesta la remoción del cargo.

Se supo que el gobierno de Vicente Fox Quesada, por medio de su secretario de Gobernación Carlos Abascal, pactó con Marín dejarlo en el cargo, pero a cambio el entonces gobernador de Puebla dejó que el PAN ganara las elecciones federales de 2006 y las estatales de 2010, lo que le costó al PRI perder la gubernatura por primera vez en la historia del estado de Puebla.

Cuando en alguna ocasión La Jornada entrevistó al arzobispo Chedraoui sobre el caso de Mario Marín, únicamente respondió: “No me mezclen, no me mezclen con ese asunto”.

El favorcito que el arzobispo Antonio Chedaoui le pidió a Marín fue el punto de partida de la debacle priista que hasta la fecha no termina.
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