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25 de junio de 2017

Moreno Valle y Mancera sufren fuertes reveses por el acuerdo de alianzas electorales del PRD



■ CUITLATLÁN.P.or Fermín Alejandro García.

El madruguete que dio la presidente nacional del PRD, Alejandra Barrales Magdaleno, para lograr que en fast track el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de su partido aprobara –este domingo– la conformación del Frente Amplio Democrático (FAD), que es una propuesta de hacer alianzas electorales con el PAN o cualquier fuerza política menos el PRI, tiene por ahora a dos damnificados: a Rafael Moreno Valle Rosas, ex gobernador de Puebla, y a Miguel Ángel Mancera Espinosa, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

La rapidez con que se presentó el proyecto del FAD ante el CEN perredista y se aprobó, trascendió a que obedeció a una exigencia de Ricardo Anaya Cortés, el presidente nacional del PAN, como condición para que avance una posible alianza electoral entre el instituto del sol azteca y el blanquiazul. Con ello Moreno Valle y Mancera resultaron afectados de la siguiente manera:

Primero: con este acuerdo Ricardo Anaya dio un paso gigante para desplazar a Rafael Moreno Valle Rosas del proceso de negociación de una alianza electoral entre el PAN y el PRD, el cual era un proyecto que en su inicio empujó el ex gobernador de Puebla y la corriente Nueva Izquierda, mejor conocida por Los Chuchos.

Ahora, las discusiones de un frente entre ambas fuerzas políticas, de izquierda y derecha, han sido tomadas a la brava por Alejandra Barrales y el líder nacional del albiazul.

Eso no quiere decir que Moreno Valle esté totalmente excluido de la posibilidad de intervenir en la construcción de una alianza entre el Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, pero por ahora parece que está con medio cuerpo fuera del que era su proyecto principal, con el que buscaba tener un papel protagónico en el proceso de sucesión presidencial.

Segundo: el FAD fue un duro golpe al proyecto de Miguel Ángel Mancera –respaldado por el PRI– de que el PRD se presentara solo en la elección de 2018, como parte de una estrategia de que dicho partido fuera un artífice de la división del voto de izquierda y ello sirviera para dañar las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador de ganar la presidencia de la República.

Mancera quería ser el candidato presidencial del PRD, sin ninguna alianza electoral, con el único propósito de quitarle votos al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Un acuerdo soluble
La convocatoria para la sesión del PRD para aprobar el FAD se notificó entre la tarde y la noche de este sábado, para que ayer, alrededor de las 10 de la mañana iniciara la reunión en que fue aprobado por mayoría el documento, con excepción de las corrientes de René Bejarano y Carlos Sotelo. El primero de ellos hizo una importante definición al indicar que dicho frente llevará al Partido de la Revolución Democrática a convertirse en “el partido verde” del PAN. Es decir, a ser una rémora de la derecha.

Sin embargo, algo que destacó es que Alejandra Barrales logró el apoyo a favor del FAD de Los Chuchos y de Héctor Bautista, el líder de la corriente Alterativa Democrática Nacional, la cual en la pasada elección del estado de México se mostró cercana a los intereses electorales del PRI. Ambas expresiones son las que tienen mayor fuerza hacia el interior del instituto del sol azteca.

Con ello el FAD nace con mucha fortaleza por el respaldo de las corrientes que podían poner mayores objeciones.

La única manera en que pueda ser echado abajo es que pudiera prosperar la impugnación que va a presentar el grupo de René Bejarano contra la sesión del CEN perredista, la cual –argumentarán– por no haber sido extraordinaria no podía haber sido convocada con tan poco tiempo, como fue que se organizara de sábado para domingo.

Más allá del futuro que tenga este acuerdo, habría que preguntarse: ¿por qué Rafael Moreno Valle Rosas está perdiendo la interlocución de ser el negociador de la alianza PAN–PRD?

Dicen los enterados que Ricardo Anaya logró convencer a Alejandra Barrales de que él era el personaje idóneo para negociar una posible alianza entre el PAN y el PRD, bajo dos argumentos:

Rafael Moreno Valle no tiene influencia en los núcleos más conservadores del PAN, a los que no les gustan los partidos de izquierda, y por tanto no era garantía para fraguar un frente electoral sólido entre el instituto del sol azteca y el blanquiazul.

Y que Moreno Valle Rosas va a enfrentar un duro cuestionamiento hacia el interior del PAN, por las acusaciones que pesan en su contra de que jugó a favor del candidato del PRI, Alfredo del Mazo Maza, en la reciente elección del estado de México.

Conclusión: el FAD, aprobado el fin de semana por el CEN perredista, fue un doble gancho al hígado contra el ex gobernador con puños del PRD y del PAN.
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