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26 de junio de 2017

Madero-RMV: caminos que se cruzan, otra vez Por Valentín Varillas



Del amor al odio y del odio al amor.

Así ha sido la relación entre Rafael Moreno Valle y Gustavo Madero, cuyos caminos vuelven a cruzarse en la coyuntura del proceso de designación del candidato panista a la presidencia para el 2018.


El chihuahuense será el encargado de diseñar la plataforma político-electoral del partido para la elección del próximo año.


Empecemos por el 2014 y el intento del panista de reelegirse al frente del CEN blanquiazul.

La operación de Rafael a su favor fue abierta.

Jamás se escatimaron los recursos materiales y humanos necesarios para lograr el objetivo.

Los más conservadores hablan de 400 millones de pesos invertidos directamente a la campaña.

Además, el entonces gobernador poblano logró la venia presidencial a la continuidad de Madero.

Le vendió a Los Pinos la reelección de Gustavo como un asunto de “prioridad nacional” y se asumió como garante de un pacto que tendría como objetivo evitar la parálisis del país.



En su lógica, la única manera de que en legislativo nacional se aprobaran las propuestas de las leyes secundarias que volvían operativas las reformas estructurales propuestas por el presidente Peña al Congreso de la Unión, era garantizar la permanencia de Madero al frente del PAN.

Había ya un antecedente de la viabilidad de un amarre con estas características.

Fue cuando el Partido Acción Nacional amenazó con abandonar la mesa de negociaciones del Pacto por México, una vez que se demostró el uso electorero de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en la elección de Veracruz.

Para la derecha, la reacción del ejecutivo federal fue por lo menos “tibia”, lo que motivó la amenaza de dejar a un lado las negociaciones de las reformas.

Fue el gobernador Moreno Valle quien utilizó toda su influencia y capacidad de operación en el partido para evitar el rompimiento.

Y las famosas reformas caminaron sin problemas con el voto a favor del blanquiazul.

Madero se reeligió caminando.

Los corderistas ni las manos pudieron meter.

Gustavo, ya en la silla otra vez, empezó a cumplir con cabalidad los acuerdos a los que había llegado con Rafael.

Los operadores del poblano empezaron a ocupar cargos cada vez de mayor relevancia en el organigrama del partido y no se veía en el horizonte ningún nubarrón que pudiera empañar la relación.

Paralelamente, se dio luz verde para que continuara un ambiciosos proyecto de manipulación del padrón de militantes panistas, que tenía como objetivo el hacerse del control absoluto del centro neurálgico de la toma de decisiones del partido.

Sobre todo en Puebla en donde juran que llegaron a controlar a 27 mil de los 32 mil militantes con los que contaban en ese tiempo.

Todo era miel sobre hojuelas.

Hasta que el fantasma de la traición se apareció.

Señales que en el búnker morenovallista fueron interpretadas como de potencial traición, fracturaron irremediablemente la relación.

El peor agravio en un grupo cuya cabeza vive con la eterna psicosis de ser traicionado.

Y entonces, a buscar nuevos aliados.

Ricardo Anaya cumplía con los requisitos para salvaguardar los intereses de Moreno Valle.

Así, en el nuevo presupuesto de intereses políticos, Madero se convertía en el nuevo enemigo.

Las cosas tomaron un derrotero muy distinto al del año anterior.

Ahora, había que hacer ganar al queretano a como diera lugar.

Misma receta, misma operación, misma cantidad de millones invertidos.

Por lógica, mismos resultados.

Anaya aplastó a Javier Corral, la carta maderista, con el 81% del total de los votos a su favor, obligándolos a ambos a un forzado exilio en el servicio público estatal de su natal Chihuahua.

Luego vendrían los agravios con Anaya, pero eso ya es tema de otra entrega.

Algunos dicen que, hace apenas unas semanas, parte de las supuestas ofensas entre Moreno Valle y Madero fueron ya subsanadas.

De ahí, que el poblano no lo vetara para ocupar el cargo que ahora tendrá.

Imposible saber si en los hechos es así.

En este constante sube y baja, que en ocasiones ha rayado los límites de la esquizofrenia, es difícil saber con exactitud en qué nivel se encuentra la relación entre ambos.

Lo cierto es que, pragmáticos los dos, siempre han encontrado la vía para generar beneficios mutuos.

No tendría por qué ser diferente.

Mucho menos ahora.



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