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5 de junio de 2017

La pesca del 2018 y el tiburón Por Alejandro Mondragón



Aún con el aparato gubernamental del PRI y sus aliados para imponer a Alfredo del Mazo como virrey del Reino Atlacomulco, el hartazgo social representado por Morena de López Obrador puso en jaque al sistema.

Primero Puebla en 2016, ahora en 2017 Estado de México y mañana en 2018 Los Pinos. La misma estrategia: uso escandaloso del aparato jurídico, institucional, presupuestal, político, económico y social para retener el poder a costa de lo que sea.

El domingo no se definió la alianza patriótica para detener a López Obrador, sino los términos para hacerlo en 2018. Resuelto estaba quiénes la conformarían, el punto era dónde serían colocados.



La pírrica victoria de Del Mazo es un triunfo que empodera a Peña Nieto y los suyos. Creen manipular el voto popular e irán con cualquiera del grupo, porque ya saben que pueden ganar.

Los peñistas y priistas manejarán la locomotora, mientras los aliados se van a los vagones, pero el presidente se queda con su feudo como búnker de defensa para lo que venga en 2018.

López Obrador puso en la pared al peñista y priismo con una maestra, hija de un albañil. No gana, pero Morena se pone el saco de representar el hartazgo social.

El 2018 será la disputa de la nación: estructura contra hartazgo.

Lo que pasó ayer en el Estado de México es mala noticia para Moreno Valle, porque su alianza partía de que Peña se diera cuenta que no puede solo con López Obrador. Sí pudo.

El ex góber de Puebla tomará pronto la decisión de ir en los vagones de una locomotora peñista que no podrá manejar.

Tiene a su aliado con Del Mazo, pertenece histórica, familiar y patrimonialmente al grupo Atlacomulco, pero con Peña Nieto no será cabeza de ratón, sino cola de león.

En el PAN empezarán los reproches contra él, ante su doble juego en Estado de México y Coahuila.

Los tiempos en el PAN se adelantan.

EL SAMURAI DE NAYARIT

Al consultor venezolano JJ Rendón no paraba de reír después de que los morenovallistas presumieron el triunfo de la operación electoral a favor de Antonio Echevarría.

Y es que desde hace más de un año, JJ Rendón se instaló en la capital del estado para operar la estrategia, a petición del grupo financiero del candidato ganador de la contienda.

De hecho, Rendón manejó el cuarto de guerra, donde no dejó entrar a nadie que no fuera de su más absoluta confianza.

Un tiburón de mar, no de acuario, que no para de reír ante quienes se adjudican triunfos que no les corresponden.



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