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8 de junio de 2017

De una vida llena de lujos a una celda sin baño

La policía panameña asegura que no tiene privilegios, que es igual que los otros internos

De una vida llena de lujos a una celda sin baño

Cuando la Policía Nacional de Panamá asume la custodia de un prisionero que, dentro o fuera del país, tiene alguna relevancia política o criminal, le despoja de privilegios y le atribuye una calificación que exhibe la trascendencia del detenido que está sometido a proceso judicial—todavía ni es condenado, liberado ni extraditado, pero sobre el que hay un cerco de vigilancia: alto perfil delictivo.
Uno de esos personajes que alteró los escenarios panameños policiales cotidianos es Roberto Borge Angulo, mexicano, de 37 años, ex gobernador de Quintana Roo de 2011 a 2016 y reclamado desde el 31 de mayo de este año por la justicia de México para juzgarle por el presunto delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita o lavado de dinero.
Borge vivió en un ostentoso apartamento, con vista panorámica, en el Trump International Hotel & Tower, del 25 de mayo al 4 de junio.
Perseguido por México y por la Policía Internacional (Interpol), fue capturado el domingo anterior por la noche en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en el este de esta ciudad.

Tras pernoctar en la terminal, pasó a una celda en un conjunto de viejos edificios de la Dirección de Investigación Judicial de la policía, en la esquina de Avenida Ascanio Arosemena y Calle Haychel Wong de González, en Ancón, uno de los espacios que integran el distrito metropolitano de la capital.
“Está en una celda individual, pequeña, con cama. Hay un baño común. Se baña y hace sus necesidades en el mismo espacio al que van los otros detenidos”, declaró una autoridad policial panameña a EL UNIVERSAL. “Cuando necesita ir al baño, pide permiso y va acompañado de custodios. El lugar tiene mucha seguridad”, contó.
Declaró: “Sin privilegios: él es como los otros y es la regla en esas celdas. Ni siquiera tiene televisor”, narró, al aclarar que, por seguridad, se abstuvo de dar su identidad y de contar detalles del lugar. “Todo lo que quiera, como estar un tiempo al sol o algún otro beneficio, como un libro, debe ser pedido por sus abogados”, relató.
HISTORIAL. En el cruce de la Arosemena y la Haychel opera la dirección de justicia, en un sitio en lo que fue parte de la zona del Canal de Panamá, aledaña a la vía interoceánica y que, de 1904 a 1999, albergó un enclave militar de la Unión Americana.
Tras la progresiva reversión de la zona a dominio panameño que se completó el último día del siglo XX, la estructura llegó a convertirse, a inicios del siglo XXI, en sede de la Policía Técnica Judicial, por cuyos calabozos, sin ser de carácter penitenciario, a diario transita toda clase de criminales, desde asesinos, narcotraficantes, ladrones o asaltantes hasta los políticos corruptos. Los delincuentes que llegan aquí permanecen 24 horas en sus celdas transitorias y luego son enviados por algún juzgado o tribunal a un centro penal, a la espera de juicio y de sentencia.
A diferencia de esos elementos, con los cuales tampoco se mezcla, Borge estará en el área o en otro un punto “no penitenciario” de reclusión hasta que se decida si se le extradita o no a México.
“Por lo regular, el preso de alto perfil delictivo, como el ex gobernador, está en un sector apartado, quizá en un área más tranquila. Por seguridad, no puedo decir cuántas celdas hay.
“Ahí tiene derecho a la asistencia de sus abogados durante las 24 horas del día. Las visitas de familiares o de otras personas son de 15 minutos entre las 11:00 y las 14:00 horas”, describió la fuente.
Por un fallo que el pasado martes dictó el Tribunal Superior de Apelaciones del Primer Circuito Judicial de Panamá, en esta ciudad y ante el que Borge rechazó ese día ser extraditado a México y el cual declaró la legalidad de su aprehensión y concedió 60 días al gobierno mexicano para formalizar su requerimiento, el político está sometido al aparato gubernamental panameño: a la orden de la cancillería y recluido en una prisión policial, con un “alto perfil delictivo” y sin poder alardear de comodidades ni de lujos.
Fuente: El Debate
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