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30 de junio de 2017

5 factores que demuestran que fue político el homicidio de Meztli Sarabia

■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García

La ejecución a cargo de cuatro sicarios de Meztli Sarabia Reyna, hija de Rubén Sarabia Sánchez, líder de la 28 de Octubre, se inscribe como parte de la represión que el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, ordenó desde el tercer año de su sexenio contra este dirigente social, como consecuencia de que Simitrio se negó a entregar el mando de la organización al morenovallismo. Este homicidio sin duda fue un asesinato político, pues existen cinco elementos claves que demuestran la existencia de una estrategia global para controlar todos los aspectos de dicho crimen y darle un uso propagandístico.

Todo hace suponer que quienes estuvieron atrás no son simples sicarios del crimen organizado, sino que se trató de un plan en el que participaron muchas personas, se utilizaron sofisticados equipos tecnológicos e intervinieron operadores que tienen entrenamiento y por lo general son utilizados en actos de represión oficial.

No se trató de la clásica ejecución en que los asesinos llegan, disparan y huyen como pueden. Aquí se percibe que hubo planes elaborados con mucha anticipación y una importante inversión.

Estos son cinco elementos para afirmar que se trató de un asesinato político:

Primero: se supo elegir la hora y el día, ya que este jueves los organizadores del crimen sabían que la mayoría de los dirigentes de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre (UPVA), los abogados de la agrupación y los principales activistas se iban a concentrar desde las 9 de la mañana en la zona de juzgados del penal de San Miguel, en donde se realizó una audiencia de vista en el proceso penal 119/2016 que se le sigue a Xihuel Sarabia Reyna, uno de los hijos de Simitrio que están en prisión.

Los sicarios llegaron a eso de las 10 de la mañana a las oficinas centrales de la UPVA, sabiendo que habría poca gente y no encontrarían resistencia. Además, primero se cercioraron de verificar que a quien le iban a disparar era Meztli Sarabia Reyna –de 42 años de edad y madre de tres hijos—, quien recibió dos balazos de precisión, uno en el abdomen y otro en la nuca. No se trató de los clásicos pistoleros que descargan la totalidad de las municiones de sus armas contra las personas que agreden.

Luego dejaron un recado, una amenaza de muerte contra Simitrio. Siempre actuaron con cautela, confianza y dando muestras de que dominaban la logística del lugar. Es claro que se sentían vigilados y protegidos, ya que curiosamente nunca apareció una patrulla policiaca en la zona a la hora de la ejecución.

Segundo: a los pocos minutos de que en internet apareció la primera nota informativa dando cuenta del asesinato, se inició el envío de cientos de bots, que son mensajes de programas informáticos que simulan el comportamiento humano de falsos usuarios de las redes sociales.

Esos mensajes de inmediato sembraron la mentira de que Meztli Sarabia había sido asesinada por un supuesto ajuste de cuentas entre grupos dedicados al narcomenudeo.

Más tarde esos bots se usaron para crear campañas de supuestas acusaciones contra la UPVA por ser una organización que extorsiona.

Una tercera oleada de bots fue para difundir que había enfrentamientos armados en torno al mercado Hidalgo, que es la sede de la UPVA.

Es decir, se tenía preparada una estrategia para infundir miedo entre la población en contra de la UPVA. Para crear la tendencia de relacionar el asesinato con problemas del crimen organizado.

Todo ello no se hace con poco presupuesto, no son métodos de la delincuencia común u organizada, y se percibe que es un plan general para que siga escalando la represión contra la UPVA, pero en particular contra Simitrio.

Tercero: en la marcha que militantes de la UPVA hacían en protesta luego del homicidio, se descubrió la presencia de un hombre que iba armado con una pistola y cartuchos útiles, credenciales oficiales –una de ellas del Ejército– y varios aparatos de telecomunicación.

Ese hombre estaba ahí haciendo labores de vigilar la marcha y muy probablemente para desatar disturbios, como una manera de provocar más violencia y ataques contra la 28 de Octubre.

Si hubiera sido un simple ajuste de cuentas la muerte de Meztli Sarabia, los autores del crimen no habrían tenido la capacidad técnica, económica y tecnológica para emprender una campaña de vigilancia y ataques mediáticos contra las victimas de sus fechorías.

Cuarto: el homicidio se da cuando Simitrio y sus hijos en prisión han ganado amparos contra los procesos penales que el gobierno de Rafael Moreno Valle les inició y no han tenido el suficiente sustento jurídico.

Quinto: Meztli Sarabia Reyna era una mujer que ayudaba en la UPVA en labores secretariales y no participaba en política, en negocios. No era una dirigente. Sin embargo era muy querida por su padre, por Simitrio.

La intención del homicidio fue pegarle en lo más hondo a la vida emocional de Simitrio, como un claro acto de represión, de revancha política, de hacerle daño a nivel personal, en el ámbito de su familia.

A lo largo de tres décadas la UPVA se ha confrontado con seis gobernadores, que en su mayoría han enfocado sus actos de confrontación contra los líderes y el cuerpo de la organización popular. Solo en el morenovallismo se desató una represión contra la familia de Simitrio, a la que parece que quieren exterminar.

Es una estrategia propia de los gobiernos fascistas.
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